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Sándor Márai: <i>La gaviota</i> (Salamandra, 2011)

Sándor Márai: La gaviota (Salamandra, 2011)

    TÍTULO
La gaviota

    AUTOR
Sándor Márai

    EDITORIAL
Salamandra

    TRADUCCCION
José Miguel González Trevejo y Mária Szijj

    OTROS DATOS
Barcelona, 2011. 192 páginas. 15 €




Reseñas de libros/Ficción
Sándor Márai: La gaviota (Salamandra, 2011)
Por Juan Antonio González Fuentes, lunes, 02 de mayo de 2011
Hace años descubrí la literatura del húngaro Sándor Márai (1900-1989) gracias a una recomendación de mi amigo el novelista Enrique Álvarez. Me instó a leer El último encuentro, indicándome que le parecía una pequeña obra maestra. Le hice caso, pues casi nunca había fallado en sus juicios, y aquella lectura me “convirtió” en un devoto seguidor del narrador húngaro. Han pasado unos cuantos años desde entonces, y he leído absolutamente todo lo que la editorial Salamandra ha publicado de él en español. En total doce títulos, nueve novelas (incluida la que aquí nos convoca, La gaviota) y tres obras de no ficción: Confesiones de un burgués, ¡Tierra, tierra!, y Diarios, 1984-1989.
Después de lo dicho es innecesario matizar que me gustan las novelas de Márai, pues al menos de momento lo del masoquismo no está entre mis principales aficiones. Pero creo que mi “devoción” no me nubla del todo el entendimiento, y se me hace evidente que no toda su producción por mí conocida está al mismo nivel, lo que, por otra parte, es completamente lógico, y le ha sucedido incluso a todos los genios que en el mundo han sido con una obra más o menos dilatada.

La gaviota, el último título de Márai publicado hasta ahora en español, no es desde luego de sus mejores novelas, aunque sin embargo presenta muchos de los rasgos característicos de la forma de narrar del autor de La mujer justa. La novela se publicó originalmente en 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, y en un momento muy delicado de la historia húngara, cuando el gobierno del país se posicionó junto a los nazis e inició así un largo proceso que concluyó con la llegada de las tropas soviéticas y la localización de Hungría tras el Telón de Acero durante décadas. La gaviota, como otras narraciones de Márai, se plantea en torno a un encuentro inesperado (pero de alguna manera anhelado e intuido por ambas partes) entre un hombre y una mujer que inician un diálogo a modo casi de combate de esgrima en el que los personajes se retratan y, esto es lo fundamental, plasman un momento muy determinado de la historia no tanto de Europa como de una forma de ser europeos: el de la burguesía de entreguerras, resultado directo, excepcional y final de la evolución de la sociedad europea decimonónica.

La gaviota no escapa a este esquema de artesanía narrativa y de radiografía moral y social de una etapa concreta de la historia de Europa no muy lejana a nosotros

Márai perteneció a esa burguesía, una clase anclada en la seguridad económica simbolizada en amplios pisos de los centros urbanos de las ciudades europeas; pisos en cuyos salones se escuchaba música en directo, había bibliotecas, se hablaban idiomas, se leían periódicos de distintos países, se celebraban bailes, comidas, tertulias…, y se manejaban los destinos de cientos de miles de conciudadanos. Una burguesía que se encontraba a gusto lo mismo en Budapest que en París, en Londres que en Roma, en Berlín que en Lisboa. Marái fue uno de los últimos representantes de ese mundo que la guerra borró para siempre de la faz de la tierra, y fue, sin duda, uno de los escritores que mejor hizo crónica directa, aunque a través de personajes y situaciones novelescas, de esa hecatombe social, cultural y, en definitiva, civilizatoria. El mundo narrativo de Márai es siempre éste: historias que escenifican la desaparición de una sociedad, de un estilo de vida, y las consecuencias éticas, morales y estéticas tanto para las individualidades como para el país, el continente europeo en términos generales.

La gaviota no escapa a este esquema de artesanía narrativa y de radiografía moral y social de una etapa concreta de la historia de Europa no muy lejana a nosotros. Un alto funcionario del gobierno húngaro dicta una orden que puede ser de enorme trascendencia para sus ciudadanos. Nunca sabremos en concreto que orden era esa. El funcionario ya no es joven, está en esa frontera vital en la que la juventud ya es historia y la vejez se anuncia en el horizonte. Es culto, honorable, pulcro…, pero guarda un secreto vital que le estallará entre las manos cuando conoce a una mujer joven y hermosa que le visita por cuestiones de trabajo. La joven tiene un sorprendente parecido físico con la única mujer que él amó en toda su vida. Tras una velada juntos en la ópera, en la que no casualmente asisten a una representación de Un ballo in maschera (Un baile de máscaras) de Giuseppe Verdi, la pareja termina en una habitación de la casa del funcionario y dan comienzo a un diálogo en el que los dos, poco a poco, se van despojando de las máscaras que cada uno porta. Esta trama es la que le sirve a Márai para reflexionar con delicadeza extraordinaria sobre el paso del tiempo y la llegada de la vejez (páginas maravillosas), sobre las cicatrices que deja el amor en el interior de los seres humanos, y sobrevolando estos dos asuntos, el principal ya señalado, el derrumbe de un mundo al que la guerra dio la puntilla definitiva.

Este es un libro para seguidores incondicionales de Sándor Márai, una novela para los que lo hemos leído todo de él

La literatura de Márai no presenta ninguna influencia de los senderos por los que se desenvolvió cierta escritura de vanguardia a partir del final de la primera gran guerra. Solo lo relativo al psicoanálisis sí deja algún sabor en sus páginas. Quiero decir que autores como Joyce y sus “experimentos” es como si no hubieran tenido lugar, años antes, para Marái, quien escribió siempre en la tradición de la narrativa burguesa de su tiempo. En este terreno La gaviota ofrece momentos extraordinarios, pero en algunos tramos se pierde en consideraciones algo cansinas, en reflexiones filosóficas propias de un bachiller y adolece, en último término, de una tensión, de un pulso narrativo constante y creciente, como otras de sus novelas mucho más memorables. Quedan en mi opinión demasiados hilos sueltos en estas páginas, demasiados espacios solo esbozados, demasiadas sugerencias tan solo apuntadas, la mirada se detiene en demasiados asuntos que hubieran merecido muchas más páginas para ellos solos. La gaviota así me parece que es o una obra en la que su autor ensayó posteriores aciertos, o por el contrario, una gavilla de páginas con ideas que ya habían sido fijadas con más acierto antes.

Nunca recomendaría La gaviota para iniciarse en la literatura de Márai, tampoco a quienes hayan disfrutado solo de algunas de sus mejores obras. Este es un libro para seguidores incondicionales del escritor húngaro, una novela para los que lo hemos leído todo de él y reconocemos en muchas de estas páginas un laboratorio de ideas y maneras del maestro. Un libro para entregados a Márai.
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