viernes, 02 de junio de 2006
Sándor Márai, un novelista
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[2138] Comentarios[2]
El alma burguesa centroeuropea de entreguerras, queda magníficamente recogida en la narrativa del escritor húngaro Sándor Márai.

www.ojosdepapel.com

Juan Antonio González Fuentes

Poco antes de que diera comienzo la primavera del año 2000, una conversación con el escritor Enrique Álvarez me anunciaba la presencia en las librerías de El último encuentro, una novela del entonces en España desconocido escritor húngaro Sándor Márai, nacido en Kassa en el año 1900 y suicidado en San Diego, California, en 1989.

Enrique Álvarez es uno de los mejores lectores y críticos de narrativa que tengo cerca, y sus recomendaciones son seguidas a ciegas, y hasta ahora sin ninguna queja, por lectores de calidad. Sus opiniones con respecto a las novelas tenían ya para mí entonces todo el crédito posible, pues a él debía el disfrute inolvidable de títulos de escritores como Stefan Zweig o Dino Buzzati. Así que sin pensarlo dos veces compré y leí la novela de Márai. El resultado fue incluso más abrumador del esperado, tanto, que desde entonces me he convertido en un fiel seguidor de la obra del húngaro y he leído todo lo que hasta la fecha se ha publicado en nuestro país con su nombre. Hecho que no debe ser en absoluto extraordinario, dado que si la obra de Márai no hubiera logrado una cantidad de lectores aceptable en español, dudo mucho que la editorial hubiese decidido seguir lanzando al mercado un título nuevo del húngaro cada año desde 1999, logrando así que las obras de Márai publicadas en español sean hasta la fecha las siguientes: La herencia de Eszter, Divorcio en Buda, La amante de Bolzano, La mujer justa, y dos volúmenes de memorias: Confesiones de un burgués y la muy reciente Tierra, tierra, sobre los que hablaré en breve en estas mismas páginas.

Sándor Márai es un magnífico ejemplo de lo que supuso para la literatura centroeuropea de entreguerras, la llegada al poder de los tiránicos regímenes comunistas una vez terminada la Segunda Guerra Mundial,. y establecido el reparto de Europa entre los dos grandes bloques económicos e ideológicos resultantes del conflicto. Buena parte de la mejor literatura de países como Checoslovaquia, Hungría o Rumanía, fue prohibida por las nuevas autoridades al considerarla poco conveniente para la implantación y desarrollo de sus propósitos éticos y estéticos.

La obra de Márai fue prohibida en Hungría a raíz de la marcha de éste a los EE.UU en 1948, y en lógica consecuencia, las novelas del que hasta entonces había sido considerado como uno de los más grandes narradores centroeuropeos del siglo, cayeron en un profundo olvido. Olvido del que tras casi medio siglo de silencio sólo pudieron ser rescatadas gracias al propio final de las dictaduras comunistas europeas, y por el lento pero intenso redescubrimiento dado tanto en su país e idioma de origen, como en Italia gracias a la exitosa traducción al idioma de Leopardi de El último encuentro, título que ya hemos dicho alcanzó luego prestigioso éxito en otros países e idiomas.

“¡Por fin se ha ido! Un momento , voy a empolvarme la nariz. ¿Se nota que he llorado? Sé que es una tontería, pero ya ves, los seres humanos podemos llegar a ser muy tontos. Aún se me sobresalta el corazón cuando lo veo. ¿Que si puedo decirte quién era? Claro que sí, querida, no es ningún secreto. Ese hombre fue mi marido”.

Así termina la primera página de La mujer justa. Un cierto tono de manido melodrama impregna el estilo y quizá la estructura de las novelas de Márai; un trazo decimonónico, civilizado, burgués, artesano, consabido, recorre su prosa. Pero el resultado final siempre termina por sobrecoger, por introducir al lector en el mismo interior de unas vidas que conmueven hasta la dureza porque de alguna manera son nuestro yo, son una radiografía precisa, conmovedora y radicalmente lúcida de aquellos anhelos, sueños, felicidades, miedos, tragedias y decepciones que conforman el espíritu o el alma europea de un tiempo que siendo historia aún late de alguna forma en todos nosotros.

Comentarios
02.06.2006 9:09:23 - José María
Comentarios ... Enhorabuena, otra vez. Tono, vas a hacer cierta aquella frase de La Mirada de Ulises que dice, más o menos: "Al principio creó Dios el viaje, después la duda... y la nostalgia".

02.06.2006 18:21:46 - Villena
Comentarios ...Cualquiera de sus novelas es una delicia. Un autor de esos que ya no existen, y cuya obra no puedes dejar de leer, pues te atrapa en una atmósfera muy especial. Literatura de gran calidad.









  • Autores

    La historia y la fatalidad. Lecciones breves de Albert Camus (por Justo Serna)
  • Creación

    Cortos americanos (por Peter Redwhite)
  • Blog

    Poussin y Anthony Powell en el Blog de Juan Antonio González Fuentes
  • Temas

    Lo fundamental: el Pacto por México en su contexto histórico (por Renward García Medrano)
  • Publicidad

    Estrategia, posicionamiento SEO, creatividad, diseño, redacción y Apps