Director: Rogelio López Blanco      Editora: Dolores Sanahuja      Responsable TI: Vidal Vidal Garcia     
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    Tres maneras de estar sola: Mascha Kaléko (reseña de José Ángel García Caballero)
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Tres maneras de estar sola: Mascha Kaléko
Mascha Kaléko: Tres maneras de estar sola (Renacimiento, 2012)
Ficción
La patria más antigua es la palabra. La soledad es esa sensación de orfandad que deja la ausencia de lenguaje. Por ello, las encarecidas llamadas de Homero a las musas pidiéndoles palabras. Mascha Kaléko (1907-1975) perdió esa patria huyendo del nazismo, y esa consciencia del lenguaje irrecuperable constituye el corazón de su poética. Así lo muestra en su poema “En un banco”: Ya que no jugué aquí los juegos infantiles, / nunca sentí la más profunda patria de la lengua/ en palabras, como pretenden los que sueñan. De ella hablaré en esta reseña, que versa sobre la reciente antología, publicada por la editorial Renacimiento, de su obra: Tres maneras de estar sola, traducida y prologada por la poeta gaditana Inmaculada Moreno.

Amable Arias: La mano muerta (Lobo Sapiens, 2012)
Amable Arias: La mano muerta (Lobo Sapiens, 2012)
Ficción
Es frecuente atender a quienes muestran sus quehaceres en los medios de comunicación, a quienes empeñan su tarea en ser conocidos y citados; también es frecuente ignorar a los creadores atentos a su obra y ajenos a la inmediatez, su urgencia se centra y se cifra en desvelar los interiores de la materia y los propios, en hacer metafísica. Los primeros dicen que hacen “patria” pensándose a sí mismos, ensimismados; los segundos, y sin darse cuenta, construyen “matria”, un ámbito nutriente y sustancial, un hábitat que genera humus, que obliga a mirar hacia adentro, - hacia la tierra-, y hacia el futuro, -la utopía negada, mas posible-.

Una extraña historia al este del río, de Nagai Kafū (Satori, 2012)
Nagai Kafū: Una extraña historia al este del río (Satori, 2012)
Ficción
La literatura del escritor japonés Nagai Kafū se parece, en cierta manera, al ámbar en el que quedaron atrapados insectos hace millones de años. Su obra cristaliza los vestigios de un Japón que languidecía ante sus ojos arrollado por el empuje de la modernización del periodo Meiji, ese Japón de las geishas y los barrios de placer de Tokio, su ciudad natal, que le cautivaron durante toda su vida y que retrató con cierta nostalgia en muchas de sus novelas.

La maldición del deseo: Sensación de vértigo, de Ángel Rupérez (Izana Editores, 2012)
Ángel Rupérez: Sensación de vértigo (Izana Editores, 2012)
Ficción
Ángel Rupérez abandona de vez en cuando su acreditada obra poética para hacer incursiones en la novela. Ya lo hizo hace años con Vidas ajenas, novela que apenas pudo enfrentarse a los lectores puesto que el grupo editorial al que pertenecía Debate – el sello en que apareció - decidió, de la noche a la mañana, reconvertir esa marca distinguida de la narrativa española contemporánea en una editorial de libros de divulgación sobre los más variados temas. Por tanto, pocos pudieron acceder a aquel universo en el que se narraba la degradación y descomposición de unos seres humanos que tenían que enfrentarse irreversiblemente a su pasado, del que eran víctimas y contra el que poco podían hacer, porque la autodestrucción podía más que la voluntad de combatir la enfermedad de la infelicidad que les perseguía, como si esa fuera su irremediable condena. Era una novela muy jamesiana, como dijo de ella Ignacio Echevarría en Babelia, además de solvente y prometedora, según las propias palabras de ese crítico. Muy introspectiva, muy relato de una conciencia atormentada – la del narrador – que parecía querer salvar como fuera – sin conseguirlo - aquel edificio en ruinas de su total demolición.

Lola López Mondéjar:  Lazos de sangre (Páginas de Espuma, 2012)
Lola López Mondéjar:  Lazos de sangre (Páginas de Espuma, 2012)
Ficción
A propósito del libro de Lola López Mondéjar me he puesto a pensar en la sangre, y lo único que se me ha venido a la cabeza es lo importante que es (la sangre), que todo lo llena. Por aquí de vez en cuando hay quien utiliza “llenar” por “ensuciar”, pero yo me refiero al llenar de “estar presente”.

Y las cucharillas eran de Woolworths, de Barbara Comyns (Alba, 2012)
Barbara Comyns: Y las cucharillas eran de Woolworths (Alba, 2012)
Ficción
En literatura, la historia de un matrimonio se puede abordar de muchas maneras. Bastan un par de personajes y un buen punto de vista. El Barbara Comyns (Birdford-on-Avon, 1907-1992), una (desconocida) escritora inglesa inédita hasta ahora en español, es el de retratar la relación de una pareja desde un punto de vista entre naïf y humorístico, pero sin escatimar momentos dramáticos. Casarse, de alguna forma, es pasar definitivamente a la vida adulta, y para los protagonistas de Y las cucharillas eran de Woolworths este recorrido no es sino un camino de sinsabores.

Narrar el sentido de la vida: La cabeza en llamas, de Luis Mateo Díez (Galaxia Gutenberg, 2012)
Luis Mateo Díez: La cabeza en llamas (Galaxia Gutenberg, 2012)
Ficción
Aún quedan en España escritores que saben narrar de verdad. Una obviedad: no todo el que publica libros puede considerarse narrador. Para ser maestro en el arte de contar, hay muchos elementos en juego: desde el estilo hasta la textura de las historias, pasando por la perfección formal del lenguaje o la propia personalidad literaria del escritor. Hace tiempo que Luis Mateo Díez (Villablino, León, 1942) entró en esa categoría de maestros, de clásicos que precisamente por esa capacidad de narrar historias de la que muchos carecen en nuestros días se han ganado un nutrido grupo de incondicionales. Primera división narrativa en la que cada vez encontramos menos delanteros y más amateurs infiltrados.

Elisabeth Bowen: La muerte del corazón (Impedimenta, 2012)
Elisabeth Bowen: La muerte del corazón (Impedimenta, 2012)
Ficción
No sé si la pregunta, ¿Quién escribió La muerte del corazón? tendrá un plus dificultad que la predisponga a ser formulada en el dificilísimo “Saber y ganar” de La 2. Yo desde luego, (antes de leer la novela, claro está), habría respondido que es obra de Corín Tellado. A ver si me falta razón si digo que rezuma cierto tufillo a fotonovela, traducción palabra por palabra del original The death of the heart.

El mensaje del muerto, de Florence Marryat (Alba, 2012)
Florence Marryat: El mensaje del muerto (Alba, 2012)
Ficción
La editorial barcelonesa Alba nos tiene muy bien acostumbrados. A su catálogo de obras de ficción de textos y autores clásicos ha sumado este año Rara Avis, una nueva colección dirigida por el editor y escritor Luis Magrinyà con la que pretende recuperar rarezas y textos inéditos, y cuyos primeros títulos están siendo todo un regalo para los rastreadores de curiosidades literarias. Si bien es cierto que la colección se abrió con un texto japonés de Nagai Kafu, Geishas rivales, parece que la editorial se está decantando por joyas británicas que, para los que amamos la literatura inglesa, son todo un descubrimiento. Entre ellas se encuentra El mensaje del muerto (The Dead Man’s Message, 1894), de la escritora Florence Marryat (1833-1899), una novela que mezcla la fábula moral con lo sobrenatural y que supone una lectura de lo más sugerente en esta estación en la que los días se hacen más cortos y oscuros y en la que el tiempo invita a quedarse en casa.

Siempre hemos vivido en el castillo de Shirley Jackson: un “nuevo” clásico de la literatura estadounidense del siglo XX (Minúscula, 2012)
Shirley Jackson: Siempre hemos vivido en el castillo (Minúscula, 2012)
Ficción
En un artículo publicado en 2010 titulado ”Is Shirley Jackson a great American writer?” Laura Miller, crítica de The New York Times Book Review, se preguntaba con motivo de la celebración por aquellas fechas de la tercera edición de los Shirley Jackson Awards (a la excelencia en “literatura de suspense, horror, y fantástica”), si la autora que daba nombre al galardón había alcanzado ya el estatus crítico que se correspondía con su talla como literata.

Zapatos, rutas y resacas: Canciones de la gran deriva, de Vicente Muñoz Álvarez (Origami, 2012)
Vicente Muñoz Álvarez: Canciones de la gran deriva (Origami, 2012)
Ficción
He leído con un interés creciente el poemario Canciones de la gran deriva de Vicente Muñoz, historias hiladas en sentimientos que nacen llanos y se entremezclan hasta conseguir emociones almizcladas, impresiones en la parte más gelatinosa de la memoria, a donde llegan como si, en ocasiones, fueran nuestras propias experiencias las que allí se narraran de forma tan poética, en jornadas interminablemente lentas, en rutas y caminos donde se vence a la realidad a través del sueño inquietante y el empeño, como si viviéramos un road-movie salpicado de sucia realidad y de tedio y de melancolía y de lucha, que se expande hasta el infinito incierto de esperanza en algo que aun no es dúctil pero que, sin embargo, ya se puede palpar. O al menos intuir su tacto.

Caída y auge de Reginald Perrin, de David Nobbs (Impedimenta, 2012)
David Nobbs: Caída y auge de Reginald Perrin (Impedimenta, 2012)
Ficción
Seguramente a muchos el título Caída y auge de Reginald Perrin les traerá a la memoria, más que la novela del escritor y guionista británico David Nobbs (1935), la célebre serie de televisión de la BBC de los años 70 en la que se narraban las surrealistas aventuras de un cuarentón con crisis de mediana edad que decide dar un giro a su monótona existencia y simular su propio suicidio para empezar, con una nueva identidad, a vivir (o revivir) una vida que anhela. Para aquellos que no tuvimos la oportunidad de disfrutar de las aventuras de Reggie Perrin y que no conocíamos el libro, se edita ahora, de la mano de Impedimenta, la primera novela de la trilogía del inefable personaje creado por David Nobbs, una divertidísima y enloquecida narración que encantará a los seguidores del humor británico más irónico y absurdo.

Extraña fruta entre las manos: Manzanas robadas (Visor, 2011), de Yevgeny Yevtushenko
Yevgeny Yevtushenko: Manzanas robadas (Visor, 2011)
Ficción
El paraíso se pierde en la infancia. Su pérdida es cicatriz abierta en el recuerdo. La larga trayectoria poética de Yevgeny Yevtushenko respira ese sobrecogimiento del niño descuidado al que sorprenden robando fruta. Podemos cotejarlo en la reciente antología de su obra publicada en España, Manzanas robadas (Ed. Visor, 2011). Los 47 poemas ofrecen un decorado amplio de las relaciones sociales bajo el manto del comunismo soviético, así como de las pulsiones amorosas del personaje poético que transita por esa historia.

Los ojos del tiempo: José Cereijo, Antología personal (Polibea, 2011)
José Cereijo: Antología personal (Polibea, 2011)
Ficción
Todo acto de escritura poética está precedido de una observación del mundo. Mirar lo que rodea, mirar lo que somos –si somos capaces- es lo que provoca la llamada de la escritura. Somos aquello que puede sobrevivir en la escritura. La poesía de José Cereijo sabe mucho de observación, es muy consciente de ella.

Víctor Charneco: Devuélveme a las once menos cuarto (Ediciones Carena, 2012)
Víctor Charneco: Devuélveme a las once menos cuarto (Ediciones Carena, 2012)
Ficción
“La potencia sin control no sirve de nada”. Ya no me acuerdo bien si la publicidad la pagaban los de los neumáticos Pirelli o los de Firestone. De la literatura en su conjunto no puede decirse lo mismo: el control no lo es todo. ¿”Control” significa aplicar al pie de la letra los recursos que dictan los manuales y la costumbre? (que la costumbre es una cosa seria, por aquello de que es una de las fuentes del Derecho). En mi opinión poco autorizada, a mí me parece que por muy canónica técnicamente que sea la letra impresa, un ajuste depurado sirve de poco si no fluye un algo único que controlar. “¿A qué huelen las nubes?” preguntaban en el anuncio de compresas. De algún libro habrá oído hablar, o alguno se habrá tragado que sea pura perfección técnica pero le haya dejado el mismo cuerpo que se le queda a uno después de leerse las páginas amarillas.

Henrik Nordbrandt: La ciudad de los constructores de violines (Vaso Roto, 2012)
Henrik Nordbrandt: La ciudad de los constructores de violines (Vaso Roto, 2012)
Ficción
Fue hace unos años cuando tuve mi primer contacto con la poesía de Henrik Nordbrandt (Frederiksberg, Dinamarca, 1945), un amigo me dejaba la antología Nuestro amor es como Bizancio (Ed. Lumen) y me decía: te va a gustar, es como Kavafis. Y, en efecto, hay guiños del poeta alejandrino en la poesía de Norbrandt, pero lo primero que sorprende de la lectura del poeta danés es el carácter mediterráneo de su poesía, no sólo por las referencias a la mitología clásica, sino por el uso de la luz, del lenguaje sensorial, algo que nos podría recordar esos paisajes de cítricos y cielos despejados que recorren el Mediterráneo, o tal vez, la pintura de Tsarouchis o Sorolla.

Chris Haughton: ¡Oh no, Lucas! (milrazones, 2012)
Chris Haughton: ¡Oh no, Lucas! (milrazones, 2012)
Ficción
Struwwelpeter (entre nosotros, Pedro Melenas) es uno de los primeros álbumes ilustrados y también uno de los más exitosos de la literatura infantil. Publicado a mediados del siglo XIX, y obra de un psiquiatra alemán Struwwelpeter relata con un particular sadismo lo que sucede a varios niños que se portan mal. Algo, o mucho, debió influir en el aprecio de los lectores el humor más bien negro que desmontaba por dentro la crueldad inusitada de los casos (que Mark Twain fuera su primer traductor al inglés avala dicha hipótesis humorística). Traigo a colación este libro para dejar sentado que la moderna «educación en valores» no está tan lejos del moralismo de épocas pasadas, por demodé que este nos parezca. A fin de cuentas, la ficción es solo una vía más, especialmente abierta y sustanciosa, para la reflexión crítica sobre contenidos éticos. Y esa reflexión, como la vida misma, comienza (por narices) muy temprano.

René Philoctète: Río masacre (Barataria, 2012)
René Philoctète: Río masacre (Barataria, 2012)
Ficción
“…porque me gustaba que leyese escenas de la obra que escribía, y a él le gustaba leérmelas, y me avisaba de que, cuando en la representación se llegase a tal frase, que yo podía silbar o aplaudir, y así pasaba por entendido en los puntos críticos de los asuntos dramáticos”.
(“Un hombre que se parecía a Orestes”. Álvaro Cunqueiro)

A pesar de los pesares, tiene sus ventajas ser un ignorante lector. Porque el ignorante lector, que de otras cosas no sabe, sí que es consciente de su complejo. ¿Complejo de qué? Complejo de algo, qué sé yo. Y si no llega a una tan severa categoría de padecimiento sicológico, podría ser más o menos como que al ignorante lector le escuece la envidiosa quemazón de una limitación: la de no haber oteado siquiera la primera balda de las lecturas imprescindibles. Por eso, por llenar los estantes de su enciclopedia personal (entiéndame, la mental, no la física), se afana en recorrer la hoja de ruta que se ha marcado. Pero no transita los caminos del “mainstream” intelectual, ni de los clásicos recientes, tiene que ser diferente y encontrar al autor que nadie conoce, lo que le va a permitir hablar con cierto aire de entendimiento. El ignorante se investirá entonces de una autoridad que va a venir certificada por las cejas arqueadas de quien recibe una explicación. Ni más ni menos que agua oxigenada para el ignorante, H202, con que curar las heridas de su autoestima.

Gótico carpintero de William Gaddis (Sexto Piso, 2012)
William Gaddis:  Gótico carpintero (Sexto Piso, 2012)
Ficción
Hay libros cuya lectura provoca en los lectores un impacto que sólo puede circular en dos sentidos. Opción uno: devolver tras el golpe un encendido fervor que hace que el lector se alinee hasta su muerte con la obra y el autor que acaba de leer. Opción dos: generar una reacción tan negativa que el libro y su creador quedarán con toda seguridad proscritos en el más beligerante de los odios o, cuanto menos, de las indiferencias. Leer una novela de este tipo sólo puede provocar dos sentimientos: o se la odia o se la ama. Gótico carpintero, (Carpenter’s Gothic, 1985) del escritor estadounidense William Gaddis (1922-1998), es una de ellas. Pasen y lean.

Luis Farnox. Viaje poético elíptico
Luis Farnox: Un viaje espiral (Ediciones SIAL, 2012)
Ficción
Luis Farnox es un reconocido músico polivalente, un agente cultural atento a todo movimiento o iniciativa que emana en los colectivos creadores españoles. Se trata de un lector incisivo que se muestra incómodo en la rutina. Creativo y agitador no se deja atrapar en áreas culturales monolíticas o estancas; constantemente se crea y recrea motivado por la lectura atenta que realiza de cuanto le rodea. Comprometido e inquieto ningún área o género es capaz de encerrar su fortaleza. Precisa de todos los géneros y formalidades. Músico, flamenco o rockero, de plaza o de salón, desarrollando espectáculos monográficos o, mixtos, recogiendo la tradición o lo más innovador, recogiendo textos clásicos o elaborando propios y novedosos se manifiesta en un constante viaje vital.

La familia duele: Las hierbas del camino de Sōseki (Satori, 2012)
Natsume Sōseki: La hierbas del camino (Satori, 2012)
Ficción
En Literatura, pensar en la familia nos lleva de inmediato a uno de los inicios más célebres y amargos jamás escritos: “Todas las familias dichosas se parecen, y las desgraciadas lo son cada una a su manera.”(1) La (inevitable) cita de Ana Karenina viene a propósito de la reciente publicación por parte de la editorial Satori de Las hierbas del camino (1915), del escritor japonés Natsume Sōseki, amarga novela en la que la familia y las complejas y dolorosas relaciones que pueden existir en su seno son el polo principal en torno al cual gira la vida de su protagonista, Kenzo, un trasunto del autor que nos llevará a través de los caminos del dolor y la amargura que el propio Sōseki experimentó y que recoge en esta novela de manera honesta y descarnada.

Ramón Irigoyen o la poesía arrancada desde el hondón
Ramón Irigoyen: Poesía reunida (1979-2011) (Visor, 2012)
Ficción
La capacidad de los creadores literarios españoles es conocida y reconocida siglo tras siglo. Esta sucede porque el solar ibérico ya está impregnado por la perenne necesidad de crear. Lo que sucede en los inicios del siglo XXI, -tomando un término antropológico-, es ontogenia, es el resultado de lo acumulado y, de algún modo, invisible, pero existente, que lenta y permanentemente se transmite, y recurriendo a otro término antropológico, es filogenia.

Los subterráneos laberintos de la mente: John Fowles y El coleccionista (Sexto Piso, 2012)
John Fowles: El coleccionista (Sexto Piso, 2012)
Ficción
«Como caer desde el borde del mundo. Ahora, de pronto, hay un borde».

La mente del hombre es, y seguirá siendo, una de las mayores incógnitas del universo, de la vida en sí, del Todo más absoluto. La Historia nos ha demostrado como una mente puede ser prodigiosa o maldita, ingeniosa o infernal. Y dentro de esa mente del Hombre, sea cual sea la inteligencia o el carácter, se encuentra el comportamiento, donde entrar significa, de una manera u otra, penetrar por los subterráneos vericuetos de caminos imposibles y sinuosos. Aun lo es más, si la mente es una mente distinta a nuestra percepción de comportamiento habitual, normal, sensato. Es decir, aquel que se aleja de la media de lo que acostumbramos a tomar como hechos cotidianos y verosímiles, correctos y ordenados.

Justo Sotelo: Las mentiras inexactas (Izana editores, 2012)
Justo Sotelo: Las mentiras inexactas (Izana editores, 2012)
Ficción
"Estoy solo y no hay nadie en el espejo."
(Jorge Luis Borges)

Entre lo nuevo y lo viejo, no sé bien ahora mismo qué lugar ocupa cada cosa, si la verdadera modernidad está en la vieja Olivetti de museo o en la atomización del conocimiento, de los paradigmas y del magisterio, derivado de las nuevas tecnología de la información, Justo Sotelo ha construido una novela que destila un enorme amor a Madrid, a la literatura, a lo verdadero y al amor mismo, una narración en la que conviven Max Estrella con Jethro Tull, Silverio Lanza y Julio Cortázar, la soledad de Borges y sus espejos –siempre presente- con el terremoto Girondo llevándose de calle a las niñas y a Norah Lange, la locura y la razón, los restos de la vieja bohemia intelectual con la que quiere nacer y no dejan, bebiendo whisky bajo la atenta mirada de una ajada copia de un óleo de Edward Hopper con un texto de Murakami, sobre quién Justo ha escrito la única tesis existente en castellano, a sus pies.
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