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viernes, 12 de febrero de 2010
Adiós a la estatua de cera de Jaime de Marichalar, expulsada del Museo
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[4794] Comentarios[0]
Me estaba llevando a la boca un pedazo de filete de hígado con su patata frita correspondiente, cuando veo cómo dos operarios cargaban en sus brazos la estatua de cera de Jaime de Marichalar, ex marido de la infanta Elena de España, y sacaban la figura del lugar en el que se encontraba expuesta, una sala dedicada a los toreros y las corridas de toros, lugar en el que alguien había decidido ubicar la imagen del ex marido principesco tras sacarlo de la reunión de figuras de cera de la Familia Real española. Lo de verlo situado en un ambiente torero ya me hizo pensar con alguna malicia un segundo sobre la cuestión, ¿sería por la afición a los toros de Marichalar?, ¿sería un asunto de cuernos?


 

Juan Antonio González Fuentes

Recientemente una lectora hacía un comentario a uno de los post firmados por mí en esta revista, creo que el dedicado a Esperanza Aguirre y los funcionarios. La lectora venía a “quejarse” de que el artículo era de temática política y no cultural, como se supone deben ser los contenidos de Ojos de Papel. En mi respuesta yo a mi vez le planteaba a la amable lectora de una serie de cuestiones como respuesta. Por ejemplo, que la política es una asunto cultural de primer orden, etc..., y que el día a día en la escritura de esta página a veces impone temáticas realmente diversas.

Ya lo he comentado aquí mismo en más ocasiones. Hasta que no comencé a publicar un post diario en esta revista, jamás sospeché lo duro que puede ser escribir todos los días, enfrentarse todos los días al folio en blanco. Te levantas por la mañana de la cama con el desasosiego de “¿y hoy sobre qué escribiré?”. Lees los periódicos buscando un asunto, paseas por la ciudad con los ojos bien abiertos intentando atrapar algo sobre lo que escribir, etc... A veces es desesperante. Por eso dejo aquí páginas de variada temática, porque me sería imposible escribir todos los días de un libro, una película, una exposición, un disco... Y claro, la realidad cotidiana, lo que sucede en el día a día de nuestra sociedad con frecuencia se impone como tema del día, y esa realidad, por pura lógica, está en relación con la política, es decir, con los asuntos de la polis.

Hoy sin ir más lejos el asunto de estas líneas lo he encontrado viendo un telediario o noticiero televisivo, como creo que se dice en Hispanoamérica. Me estaba llevando a la boca un pedazo de filete de hígado con su patata frita correspondiente, cuando veo cómo dos operarios cargaban en sus brazos la estatua de cera de Jaime de Marichalar, ex marido de la infanta Elena de España, y sacaban la figura del lugar en el que se encontraba expuesta, una sala del Museo de Cera madrileño (imagino) dedicada a los toreros y las corridas de toros, lugar en el que alguien había decidido ubicar la imagen del ex marido principesco tras sacarlo de la reunión de figuras de cera de la Familia Real española. Lo de verlo situado en un ambiente torero ya me hizo pensar con alguna malicia un segundo sobre la cuestión, ¿sería por la afición a los toros de Marichalar?, ¿sería un asunto de cuernos?

Este, el de la estatua de Jaime de Marichalar condenada al ostracismo por su divorcio, es un asunto que enseguida me resultó susceptible de dedicarle unas palabras. Y no es que Jaime de Marichalar me importe más de lo que le importará a un ciudadano español considerado normal, no es que mi interés por doña Elena sea reseñable, y el tema desde luego puede enfocarse desde muy, pero que muy diversos puntos de vista, el político entre ellos. No, lo que me llamó la atención fue lo que el significado de ver salir la estatua cargada por operarios, sin nocturnidad ni alevosía, pero sí con cierta urgencia culpable.

La imagen me hizo reflexionar sobre cuestiones de especial enjundia literaria y filosófica: la fugacidad de la vida, el ser o no ser shakespeareano, el hoy sí y mañana no, el carpe diem latino..., vamos, sobre lo transitorio que con frecuencia resultan en la vida las posiciones, los honores, los puestos, las glorias, las famas...




Jaime de Marichalar se separa dos veces (vídeo colgado en YouTube por europapress)

Jaime de Marichalar era un desconocido para el común de los mortales españoles que, de la noche a la mañana, a todos nos fue familiar por su enlace con la infanta doña Elena, la menos agraciada, simpática y graciosa de las infantas. La boda tuvo lugar en Sevilla, y hubo coches de caballos, capas españolas, trajes de faralaes, vírgenes imposibles, etc... La pareja tuvo dos niños si no me salen mal las cuentas. Niño y niña nietos de los Reyes de España, hijos de infantas y sobrinos de futuros Reyes. El padre de las criaturas, Marichalar, fue pasto de las revistas de papel couché, y su figura un tanto ida (muy borbónica, por cierto), se hizo pan nuestro de cada día enfundada en capas españolas de estilismo imposible. Marichalar enseguida fue nombrado asesor y señor ejecutivo de no sé cuántas empresas de nombre rimbombante y sueldos, imagino, que sinfónicos y corales. Incluso la familia de Marichalar fue pasto de fotos coloridas, de seguimientos televisivos, de escarceos y seguimientos por las calles más chulas de Madrid, Sevilla... Uno de los hermanos de Marichalar incluso se hizo famoso montando motos acuáticas y realizando travesías propias sólo de héroes pasados de moda.

A Marichalar se le veía en los toros, en los desfiles de moda, en los mejores restaurantes..., y también posando sonriente y un poco ido en las fotos de familia: Reyes, príncipes, princesas y vástagos a tutiplén realizando gracias irritantes por doquier, ante la sonrisa forzada de fotógrafos, periodistas y público en general.

Pero llegó la separación, luego el divorcio oficial, y el pobre Marichalar, como las novias de antes que eran repudiadas o abandonadas y acaban sus días haciendo calceta o mazapanes en un convento, desapareció de las fotos, desapareció de la familia. Ya no se le encuentra en la página web Real (ni idea de que eso existía), ya no sale en las edulcoradas felicitaciones navideñas, su nombre ya no está impreso en las tarjetas de visita..., y ahora, para colmo, su estatua de cera es retirada hasta incluso de la plaza de toros en la que en verdad no molestaba a nadie.

¿Qué será de la estatua? Pues posiblemente dejarán que las llamas del olvido derritan el chungo monumento, y poco a poco, como llegó, Marichalar se irá de las revistas, de los telediarios..., y sólo quedará como una molesta pero necesaria nota a pié de páginas que los eruditos más quisquillosos colocarán en su debido lugar: padre de los nietos del Rey, de los sobrinos del futuro Rey (¿?, incógnita).

Marichalar, amigo, es que no somos nadie. Punto y final (hasta mañana). 

***

Últimas colaboraciones (FEBRERO 2010) de Juan Antonio González Fuentes en la revista electrónica Ojos de Papel:

LIBRO: Oliver Matuschek: Las tres vidas de Stefan Zweig (Papel de Liar, 2009)

LIBRO (enero 2010): Alex Ross: El ruido eterno. Escuchar al siglo XX a través de su música (Seix Barral, 2009)

CINE (enero 2010):  James Cameron: Avatar (2009)

LIBRO (diciembre): Gerald Martin: Gabriel García Márquez. Una vida (Debate, 2009)

-LIBRO (noviembre): Miklós Bánffy: Los días contados (Libros del Asteroide, 2009)

-CINE (noviembre): Woody Allen: Si la cosa funciona (2009)

-LIBRO (octubre): Luis García Jambrina: El manuscrito de piedra (Alfagaura, 2008)

-CREACIÓN (octubre): La lengua ciega (DVD, 2009)

-CINE (octubre): Isabel Coixet: Mapa de los sonidos de Tokio (2009)

-LIBRO (septiembre):  P.D. James: Muerte en la clínica privada (Ediciones B, 2009)

-LIBRO (julio): Stieg Larsson: Millennium 3. La reina en el palacio de las corrientes de aire (Destino, 2009)

-PELÍCULA (julio)Niels Arden Oplev: Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres (2009)

Más de Stieg Larsson:

-Millenium 1. Los hombres que no amaban a las mujeres (Destino, 2008)

-Millennium 2. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (Destino, 2008)


NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, creación, historia, artes, música y libros) como cronológicamente.


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