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lunes, 16 de noviembre de 2009
Pancho Cossío y José de Ciria y Escalante en Santander, 1920
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[7613] Comentarios[0]
El último día de 1920, sí, el de la Noche Vieja, el jovencísimo poeta ultraísta José de Ciria y Escalante, al que Lorca dedicó a su muerte el soneto al Giocondo, publicada en el periódico santanderino La Atalaya un artículo sobre Pancho Cossío, un pintor entonces casi desconocido que estaba llamado a ser uno de los grandes pintores españoles de su tiempo
Juan Antonio González Fuentes 

Juan Antonio González Fuentes

El último día de 1920, sí, el de la Noche Vieja, el jovencísimo poeta ultraísta José de Ciria y Escalante, al que Lorca dedicó a su muerte el soneto al Giocondo, publicada en el periódico santanderino La Atalaya un artículo sobre Pancho Cossío, un pintor entonces casi desconocido que estaba llamado a ser uno de los grandes pintores españoles de su tiempo. Este es el visionario texto.

UN PINTOR MONTAÑÉS: FRANCISCO GUTIÉRREZ-COSSÍO

Dentro de poco tiempo y en el salón de expo­siciones del nuevo Ateneo, podrá el público santanderino contemplar las obras del joven pin­tor montañés Francisco Gutiérrez-Cossío.

Pocas son las personas que conocen los cua­dros de este inquieto artista —el que a nosotros más nos interesa entre los actuales pintores mon­tañeses- y seguramente que la exposición de sus óleos y dibujos dará lugar a numerosos y muy encontrados comentarios.

Ese deseo tan perjudicial y tan frecuente entre los jóvenes de querer darse a conocer, cuando aún no ha llegado la época en que comienza a madu­rar la obra; ese afán tan humano y de tan lamen­tables resultados, nunca ha sido sentido por Cossío. Otros en sus condiciones, probablemente, no habrán podido resistir la tentación de exponer, no ya hoy, que la personalidad de Cossío está firme­mente acusada, sino hace algunos años, cuando el pintor comenzaba a salvar con dificultoso paso algunos problemas que él mismo planteaba y que en sus últimas obras están firmemente resueltos.

La mayor parte de los jóvenes que tienen voca­ción por la pintura, así que han terminado de dar lección con tal o cual maestro, y al cabo de visitar dos días el Museo del Prado, se creen unos genios. No se preocupan de lo que en pintura se ha pro­ducido hasta ellos, y así resulta que como desco­nocen lo anterior, y hasta lo de sus mismos días, hay veces las más, que acaban de pintar una obra que ellos creen modernísima, y en resumen lo que han hecho ha sido descubrir el Mediterráneo. Cossío comenzó sus estudios con Cecilio Pla, y la influencia -funesta en todo caso y con doble motivo en éste- del maestro se percibe claramen­te en sus primeras obras. ¡Qué lejos la paleta fres­ca y jugosa del Cossío de ahora, de aquella otra sucia y turbia de sus primeros cuadros!
Si por entonces Cossío hubiese celebrado algu­na exposición, a buen seguro que sus cuadros se hubiesen vendido como agua, valga, la frase, y que los encargos hubieran llovido en su estudio. El público todavía prefiere los cuadros de tono opaco y enfermizo -muy siglo XIX- a los lienzos de colores lozanos y viriles, amables y optimistas, característicos de nuestro tiempo.

La principal preocupación de la pintura actual es el color. Los pintores de nuestro tiempo han relegado a segundo término el valor literario de la pintura, que alcanzó su mayor auge en el siglo XIX, y que fue una de las características de los pintores del romanticismo. La cruzada emprendida por los modernos pintores es todavía combatida por algu­nos, miopes empedernidos, que quieren desvirtuar y dar a la pintura otros alcances, que está muy lejos de tener. La característica de la pintura es el color, por lo tanto llegar a dar una emoción exclusiva­mente por la combinación y armonía de los colo­res, es la preocupación de los artistas modernos, que prefieren caminar por sendas vírgenes, que marchar por caminos trillados y sencillos.

A este grupo de pintores rebeldes, que desde­ñan el éxito fácil, pertenece Cossío. Sus últimas obras son un buen ejemplo de ello.

Pancho Cossío: Barcos (1934)

Pancho Cossío: Barcos (1934)

En este momento viene a nuestra memoria el nombre de un montañés ilustre: tal vez porque en estos días ha estado de actualidad, con motivo de la publicación de un libro, y de una próxima invi­tación que recibirá de la sección de Artes Plásticas del Ateneo, para celebrar una exposición en el nuevo local, o tal vez por el contraste que ofrece su pintura con la del pintor a quien dedicamos esta crónica: nos referimos a Gutiérrez Solana.

Seguramente si en nuestra memoria hubiése­mos intentado buscar un nombre, representante entre los modernos artistas, de la pintura literaria, nos hubiésemos referido seguramente a él. Impo­sible mayor contraste que el que ofrecen los lien­zos de Solana y los de Cossío. El público, en no dejan fecha, lo apreciará, pues las exposiciones de ambos pintores se celebrarán con muy pequeño intervalo.

Los juicios serán seguramente muy encontrados y para todos los gustos. Yo lo que sí sé es que no tendría en mi casa cuadros de Solana. En casos como estos, me explico que existan los Museos.

Auguramos a Cossío un porvenir espléndido. En estos momentos, su talento es muy superior a muchos de los pintores que el público tiene con­sagrados. Creemos firmemente, que no pasado mucho tiempo, Cossío ha de ocupar el puesto que por derecho propio tiene ganado.

***

Últimas colaboraciones (NOVIEMBRE) de Juan Antonio González Fuentes en la revista electrónica Ojos de Papel:

LIBRO: Miklós Bánffy: Los días contados (Libros del Asteroide, 2009)

CINE : Woody Allen: Si la cosa funciona (2009)

-LIBRO (octubre): Luis García Jambrina: El manuscrito de piedra (Alfagaura, 2008)

-CREACIÓN (octubre): La lengua ciega (DVD, 2009)

-CINE (octubre): Isabel Coixet: Mapa de los sonidos de Tokio (2009)

-LIBRO (septiembre):  P.D. James: Muerte en la clínica privada (Ediciones B, 2009)

-LIBRO (julio): Stieg Larsson: Millennium 3. La reina en el palacio de las corrientes de aire (Destino, 2009)

-PELÍCULA (julio)Niels Arden Oplev: Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres (2009)

Más de Stieg Larsson:

-Millenium 1. Los hombres que no amaban a las mujeres (Destino, 2008)

-Millennium 2. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (Destino, 2008)


NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente.


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