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lunes, 7 de junio de 2010
Granada como centro de creación poética
Autor: José Membrive - Lecturas[5616] Comentarios[5]
Granada es históricamente un centro de creación poética de gran escala. Sus poetas han protagonizado las corrientes más pujantes de la poesía actual y no hay un enamorado de la poesía que no caiga en las redes de su belleza. ¿Por qué Granada seduce tanto a poetas y viajeros?

José Membrive

José Membrive

Granada es históricamente un centro de creación poética de gran escala. Sus poetas han protagonizado las corrientes más pujantes de la poesía actual y no hay un enamorado de la poesía que no caiga en las redes de su belleza. ¿Por qué Granada seduce tanto a poetas y viajeros?

Juan Eslava Galán, en su libro sobre los Iberos (Rey lobo, Planeta, 2010) constata la existencia de lugares geográficos “desencadenantes de energías telúricas” que gozan de atracción para las gentes y son lugares de peregrinación en diferentes civilizaciones. Montañas, grutas, fuentes en donde se veneraban a los espíritus invisibles del lugar bajo distintas advocaciones, según épocas y religiones. Los iberos seguían peregrinando a la cueva de los Muñecos en Sierra Morena, milenios después de quienes atestiguaron con sus pinturas rupestres, la existencia de un espíritu sagrado, una energía especial emanada de aquel lugar.

Naturalmente la materia tiene su encanto, su imán, su palabra. Un amanecer nos habla de esperanzas, un atardecer de añoranzas y el mar de eternidad. Cada territorio tiene, sin duda su especificidad determinada por el juego del relieve, flora, fauna, clima… pero, al igual que el perfume de las plantas, uno es más embriagador, intenso y llamativo… otro pasa más desapercibido.

Agua (ríos, arroyos) y montañas (cumbres y grutas) son los núcleos esenciales de esta suerte de imán que hace que el lugar en sí sea declarado sagrado y en torno a los cuales surgen monasterios o santuarios.

Agua y montañas que se concentran en Granada y que hacen de ella el centro de una religión muy especial: la poesía (El poeta y crítico de arte jiennense Cesáreo Rodríguez-Aguilera, denominó al arte como religión incruenta).

Granada es, hoy por hoy, la principal proveedora de poetas, de un centro universal proveedor de poetas como es Andalucía. En Granada se sintoniza con el espíritu poético con una facilidad pasmosa y este espíritu es lo que hace que en Granada se pueda “sentir alto” como pedía Alberti a los poetas andaluces.

Entre el XX y el XXI. Antología poética andaluza (Ediciones Carena)

Fernando Morales Lomas: Entre el XX y el XXI. Antología poética andaluza (Ediciones Carena)

En la Entre el XX y el XXI. Antología poética andaluza (Ediciones Carena) Francisco Morales Lomas incluye, entre los veinte escogidos, cuatro poetas (Luis García Montero, Antonio Enrique, Antonio Jiménez Millán y Fernando de Villena), nacidos en Granada, pero según propia confesión, podrían haber sido bastante más porque hay un grupo excepcional.

Históricamente, desde la explosiva poesía andalusí, del poeta de Loja Ibn al Jatib, pasando en el renacimiento por (Fray Luis de Granada), García Lorca, hasta los grandísimos poetas contemporáneos, Granada siempre se ha definido como tierra de poetas.

Pero no es mi intención incidir en el historicismo, porque lo que me asombra está en el aquí y ahora y en mi propia experiencia.

Siempre he desaprobado las declaraciones de amor territoriales. Cuando alguien proclama su amor por un territorio siempre busco, y suelo encontrar, intereses económicos, electorales o de cualquier otro tipo, enmascarados en su proclama. Parto de que la intimidad no se ha de profanar con proclamas públicas. Pero no estamos hablando de intimidad individual sino de poesía, que es una suerte de intimidad colectiva en donde se sustenta lo mejor del ser humano. Es por eso por lo que a todo el mundo que conozco que le gusta la poesía y, al mismo tiempo ha conocido Granada, está atrapado por unas redes afectivas que lo ligan irremisiblemente a esta ciudad. Como me ocurre a mí. Atrapado a mil quilómetros, preso en sus redes poéticas.

Viví sólo dos años y medio en Granada, pero sentimentalmente allí nací y poéticamente sigo siendo hijo de Granada. Es más, creo que nunca me fui. Leyendo a algunos de sus poetas, (especialmente a Fernando de Villena, Antonio Enrique, José Lupiáñez y Enrique Morón, aunque respeto y reconozco la valía de Luis García Montero) creo que sigo viviendo y escribiendo a través de ellos. Y esto no es vanidad, sino consuelo. Me hace sentir que nunca fui infiel al amor que Granada me dispensó, que sigo hilando con sus efluvios sentimentales, que sigo amando y viviendo en Granada gracias al generoso hospedaje que me brindan los versos y los afectos de sus poetas que no tomarán a mal que los sienta como míos porque en el fondo el yo lírico aunque es lo más auténtico, personal e irrenunciable de cada poeta, coincide y se funde con el de todos en un punto profundo e íntimo. De manera que cuando leemos, emocionados, los versos de Fernando de Villena, en cierto modo las dos experiencias, escritor y lector, se confunden en una misma emoción.

Todos los poetas, todo ser humano que sintoniza su dimensión poética, siente y ama el mundo de manera idéntica aunque lo exprese de forma diferente. Y yo sigo amando, sintiendo y viviendo en Granada gracias a ellos. Hay un ámbito lírico en el que confraternizamos los humanos misteriosamente y esto en Andalucía se intuye muy bien, pero en Granada aflora como sus fuentes.

Fernando de Villena: La hiedra y el mármol (Ediciones Carena, 2010)

Fernando de Villena: La hiedra y el mármol (Ediciones Carena, 2010)

Muchas veces me he preguntado qué tiene Granada para despertar el espíritu poético en sus visitantes y para albergar en la actualidad una pléyade de grandísimos poetas. ¿Qué de hermosa locura tiene Granada para hacer crecer en ella plantas tan sofisticadas como la Alhambra, el amor brujo o el romancero gitano o la hiedra y el mármol?

Tal vez sea su belleza. Sus aguas, sus montañas, los símbolos de lo sagrado. La magnitud de su sierra, la intensidad de su sol sobre las nevadas montañas. Granada encierra en sí todos los climas, todos los sueños… pero también algunas pesadillas. Es la maldición de lo excesivo, aunque en este caso sea la belleza. Los humanos somos duales, y la exaltación de la luz suele ir acompañada de contrastes sombríos. Donde hay belleza, siempre suele haber una comitiva de guerreros dispuestos a apropiarse de ella, aunque esto suponga su destrozo. Granada, la tierra que amamanta a los grandes poetas también amamantó a sus perseguidores. El amor por Granada es irremisiblemente desgarrador. El lirismo de Granada está tejido de misterio y también de dolor, aunque sólo sea por la percepción de que el torrente de belleza que te rodea es tan bello como extraño, tan cercano como inaprensible. Una belleza destinada a sobrevivirte, a devorarte, a empequeñecerte. No hay remedio para los enamorados de Granada. Su belleza jamás será nuestra, sus cumbres nevadas, los atardeceres moribundos de su vega, las vibraciones de la Alhambra… Ya que tanta belleza será nuestra tratamos de convertir nuestra vida en belleza digna de integrarse en este especial universo granadino. Por eso tal vez la fuerza telúrica de Granada nos transfigure en poetas: para sentirnos dignos de su paisaje. Se trata de una actitud desesperadamente hermosa. Hermosa y desesperada la sensación de abandonar, de nuevo Granada, pero, supongo que también la padecerán los que se quedan llamados a desentrañar tanto misterio en tan poco espacio. La vida en Granada se percibe demasiado corta en comparación con la belleza, con el misterio, con la llamada de la belleza rotundamente viva de sus contornos.

Por eso confraternizo totalmente con los poetas granadinos. Todos los amantes de Granada tenemos el corazón desgarrado. Como una granada otoñal que exhibe sus sangrantes pepitas. Parece prematuramente muerta pero las granadas pueden permanecer meses exhibiendo sus entrañas sangrantes y viviendo, prolongando desesperadamente el otoño hasta las entrañas del invierno. Como los poetas granadinos, viviendo, creando agónicamente, con el amor y la sangre a flor de piel.  


NOTA: En el blog titulado Besos.com se pueden leer los anteriores artículos de José Membrive, clasificados tanto por temas (vivencias, creación, sociedad, labor editorial, autores) como cronológicamente.


Comentarios
12.06.2010 22:04:04 - Ángeles García-Fresneda



Granada es más hermosa desde la distancia espacial, cuando se sueña desde Barcelona, por ejemplo, y desde la lectura de su pasado esplendor, que desde el roce diario con su presente: no hay ciudad más ruidosa, con un empresariado más roñoso y con una Universidad más fuera de la realidad que ella. España de charanga y pandereta, vicio al alcance de la mano...Machado se volvería a la tumba. Granada la bella está en los grabados románticos, en la poesía y en la novela. Desengáñate.


13.06.2010 16:21:33 - Ángeles García-Fresneda



Vuelvo a la carga. He leído otra vez tus dos artículos y flipo ante semejante ataque de idealismo que te tiene tomada la cabeza (¡ay, de la pepita del granado y la breva de las huertas de Andújar). Prometo leer al tal Fernando de Villena. Lee tú a Tomás Hernández a ver quién es el mejor poeta vivo de Granada.
¿Dónde están mis chicos del PT?,¿qué fue de la teoría literaria marxista en la que tan bien nos formó Juan Carlos Rodríguez y sus ayudantes?
Quizá pienses que estoy añorando Barcelona, ahora que vivo en Granada...pues no, tampoco: Barcelona es la cuna del peor mercantilismo histérico.
Mis ciudades son -aparte de Manresa y Morella- las bibliotecas antiguas y los lugares muy fríos del norte de Europa, donde nunca he ido.


15.06.2010 22:27:23 - jose



Grarcias ángela, creo que en la segunda parte del artículo sobre Granada hablo de su lado oscuro. Hablo de ella sin añoranza, más del presente: de su indudable liderazgo en cuanto a la poesía de ahora.


20.06.2010 16:24:19 - Ángeles García-Fresneda



Hola, tenías razón: tras leer todo lo que he podido conseguir de Fernando de Villena, creo que es autor de una poesía impecable; algún poema me ha producido la misma sensación de felicidad que "El sol del Membrillo" de Víctor Erice.
García Montero es algo más que un excelente poeta: es la simpatía bajando por la cuesta de la Facultad, el que sale a la vida a recitarles a los tontos y los pobres. Y Tomás Hernández es el más prfundo y sugerente, aunque todavía no lo sepa nadie, quizá ni él mismo:
".......Y así
son las palabras, principescos
vestidos para reyes desnudos,
un triscar de gusanos asustados."
Lo chocante es que todos escriban en esta ciudad -y provincia- amodorrada, brutal, bebedora compulsiva de cañas y paseante de santos feos como una maldición.


20.06.2010 16:24:23 - Ángeles García-Fresneda



Hola, tenías razón: tras leer todo lo que he podido conseguir de Fernando de Villena, creo que es autor de una poesía impecable; algún poema me ha producido la misma sensación de felicidad que "El sol del Membrillo" de Víctor Erice.
García Montero es algo más que un excelente poeta: es la simpatía bajando por la cuesta de la Facultad, el que sale a la vida a recitarles a los tontos y los pobres. Y Tomás Hernández es el más prfundo y sugerente, aunque todavía no lo sepa nadie, quizá ni él mismo:
".......Y así
son las palabras, principescos
vestidos para reyes desnudos,
un triscar de gusanos asustados."
Lo chocante es que todos escriban en esta ciudad -y provincia- amodorrada, brutal, bebedora compulsiva de cañas y paseante de santos feos como una maldición.










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