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Agustín Fernández Mallo: Creta lateral travelling (Sloper, 2009)

Agustín Fernández Mallo: Creta lateral travelling (Sloper, 2009)

    TÍTULO
Creta lateral travelling

    AUTOR
Agustín Fernández Mallo

    EDITORIAL
Sloper

    OTROS DATOS
Palma de Mallorca, 2009. 138 páginas. 18 €




Reseñas de libros/No ficción
Agustín Fernández Mallo: Creta lateral travelling (Sloper, 2009)
Por Eduardo Laporte, miércoles, 01 de abril de 2009
Es uno de los autores más citados por quienes acechan los nuevos rumbos de la literatura, por quienes se preocupan de descubrir las voces que alterarán el giro del curso literario. Flamante finalista del Premio Anagrama de Ensayo, fallado el pasado 30 de marzo, Agustín Fernández Mallo presentó hace semanas la reedición de Creta lateral travelling (Sloper), que incluye el ensayo premiado, Postpoesía. Hacia un nuevo paradigma y otro más, dedicado también a la postpoesía, concepto 'made in Mallo' no falto de interés y atrevimiento intelectual. Tras el éxito de las Nocilla Dream y Nocilla Experience -a falta del tercero en la trilogía, Nocilla Lab-, vuelve al mercado editorial con este muy particular 'diario de viaje' que emplea esos cimientos 'postpoéticos' que alcanzarían la madurez en el proyecto Nocilla. Si bien en Creta... este proceder literario es aún rudimentario y de lectura áspera, el conjunto ofrece un original quehacer creativo que se sale del conformismo creativo habitual.
Licenciado en Ciencias Físicas, Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) escribió con 31 años su primer libro, éste que hoy comentamos, aunque no fue el primero que publicó. De eso hace más de 11 años, aunque su vuelta al mercado, la segunda edición, se hizo oficial el pasado 13 de marzo. Estamos ante un rareza literaria, o si prefiere, una raritie, que queda más posmoderno. El propio autor reconoce que nadie lo habría publicado en su día, de no haber sido galardonado con el I Premio Cafè Món. Probablemente, nadie lo habría reeditado tampoco de no ser por el fenómeno literario que ha generado el peculiar proyecto literario englobado bajo el término Nocilla, y que tiene en la postpoética el sustrato básico de una literatura que quiere, ante todo, ser nueva.

Se ha etiquetado a Creta... como una suerte de diario de viajes, lo cual es mucho decir. Es cierto que hay un trasunto de viaje, pero que nadie busque aquí detalles sobre la isla meditarránea, ni nada que se le parezca. Se presenta un viaje invertido, una experiencia en movimiento, una cuenta atrás, pero no hay viaje en el sentido más llano y tradicional de la palabra. Que la vida es viaje, de acuerdo, pero nadie escribe un diario íntimo y lo llama 'diario de viaje', aunque como idea ingeniosilla pueda tener su público. Estamos, pues, ante una rareza que el autor, aunque siente debilidad por su obra primogénita, reconoce que es “abstracta”. Y la abstracción resulta interesante, según gustos, en la pintura de Kandinsky, que busca, a través, del color, crear una especie de música pictórica. En la música, los experimentos abstractos no han conquistado al gran público, toda esa música dodecafónica, por ejemplo, no deja de ser un producto alambicado para paladares más bien exóticos. En literatura, pues, la abstracción no tiene mucho hueco donde asentarse.

¿Tiene valor Creta lateral travelling, de Agustín Fernandez Mallo? Yo diría que sí, quizá no un valor en sí mismo, sino un valor que le trasciende, un metavalor, digamos, que hace que la obra se salve en el donoso escrutinio, lo que no significa que su lectura sea fácil o placentera. Puede resultar más bien aburrida, indiferente y confusa, si bien es cierto que de vez en cuando asoman imágenes estimulantes, hallazgos de un tipo poético insólito, que reconcilian al lector con el libro, que acaba 'perdonando' al autor.

Lo cierto es que es en esta obra, que forma un todo con los dos ensayos que la cierra, donde mejor se apunta el tema de la postpoética que nos propone este escritor de ciencias. Sólo por eso, el libro es interesante, distinto, y se puede entender como obra de arte en el sentido más puro y llano de la palabra

Así como un guión de cine apenas tiene valor en sí mismo, pues es una herramienta, quizá el valor de Creta... resida en que ha servido de herramienta para las posteriores obras de Fdez. Mallo. Dicho esto, sería lógico que alguien impugnara la publicación de un libro como éste, mera trastienda literaria de los títulos que luego vinieron. Lo cierto es que es en esta obra, que forma un todo con los dos ensayos que la cierra, donde mejor se apunta el tema de la postpoética que nos propone este escritor de ciencias. Sólo por eso, el libro es interesante, distinto, y se puede entender como obra de arte en el sentido más puro y llano de la palabra. Es una obra que nos invita a acercarnos a la literatura con otra actitud, como nos invitaban los vanguardistas, esos viejos vanguardistas que hace cien años seguían a pies juntillas los dictados del Manifiesto futurista de Marinetti, redactado entonces.

Es curioso que todo ese intento de renovar, de ser moderno, de avanzar hacia nuevas dimensiones, se diera ya hace cien años, y que se 'venda' a estos autores como el paradigma de la 'modernez'. Lo sorprendente, es que quizá lo sea, esto es, que a lo mejor resulta que Agustín Fernández Mallo es verdaderamente moderno. Porque los modernos lo que han hecho es, sencillamente, tratar de ser hombres de su tiempo. No 'inventa' nada el autor, paradójicamente se enmarca en una tradición y, precisamente al hacerlo, es cuando aporta savia nueva. O al menos invita a reflexionar sobre el hecho literario y poético, sobre su porvenir y sobre su contacto con el público, que no es poco. Lo hace, además, con honestidad y con un amor que parece puro sobre el hecho creativo y las posibilidades de ese arte milenario que es la poesía.

Así pues, sería recomendable iniciar la lectura de Creta... por el final, es decir, abordando los dos ensayos que incluye. Recordemos que uno de ellos, 'Postpoesía. Hacia un nuevo paradigma', acaba de resultar finalista del Premio Anagrama de Ensayo que se ha adjudicado Jesús Ferrero. Una vez se hayan asumido esos conceptos que se exponen en ambos trabajos, de un nivel académico excelente, por otra parte, se puede asumir el libro desde otra óptica. Hay casi una lectura experimental, entonces. En el segundo ensayo, que complementa al primero, Poesía postpoética, un diagnóstico, una apuesta, se da una aproximación al concepto de postpoética como un modo de hacer poesía, literatura, que integra ambientes como la ciencia, la arquitectura, la economía y la publicidad. Poco después se dice que “cualquier intento de una poesía diferente a la establecida es rápidamente arrinconada como una práctica 'inculta', más propia de artes menores como la publicidad, el diseño, y en el peor de los casos, como residuos del cómic, el pop, o en general, el underground. (…) Y no hablamos de hacer un producto (perdón, una poesía), fácilmente digerible a causa de banalizar sus contenidos o hacer concesiones al mercado, no, sino de una puesta al día”.

La novedad o marca de la casa de Agustín Fernández Mallo sería fusionar ciencia y poesía, ciencia y literatura, para crear un género propio que pudiera conectar con un público amplio, preocupado por la ciencia, pero también con sensibilidad para el arte

Porque una de las preocupaciones del autor de Creta... y el proyecto Nocilla es la desafección del público hacia la poesía, y la inexistencia de una 'poesía contemporánea' que esté en boca de todos, como pasa en cierta manera con otras manifestaciones artísticas, otras ficciones, el cine sobre todo, y la pintura en bastante menor grado.

Como ya he apuntado, estas propuestas corren el riesgo de, queriendo ser el colmo de la modernidad, resultar clónicas a las que los chicos de Marinetti o los fundadores del Ultraísmo, en España, quisieron llevar a cabo. Ellos también querían revolucionar el arte, iniciar nuevas eras y dotar al pueblo del arte definitivo y en comunión perpetua con sus anhelos. Y luego ahí quedaron, como mojones superados de la Historia del Arte, todos esos poemas a la velocidad de los tranvías, al sonido del teléfono de autores como Pedro Garfias. Aquello les impresionó, sí, y lo llevaron al poema, pero de tan accesorio o efímero no quedó más que como testimonio del boom industrial y tecnológico de la época. Apenas se recuerda hoy a Pedro Garfias.

Habla Agustín Fdez. Mallo del extrarradio, de esas zonas “artificiales y que carecen de tradición” y se erige, sin solemnidades, ojo, pero lo hace, en representante o abanderado de esa poesía de, digamos, los no-lugares, aquellos que ya tipificó, en 1995, Marc Augé en su Non-Places: Introduction to an Anthropology or Supermodernity. Esa estética de los lugares de paso, de los que se ocupa también esa técnica fotográfica que enfatiza los encuadres raros y anodinos, casi con fallos, que recibe el nombre de lomografía. Pensemos también en el artista Ed Ruscha, famoso por sus cuadros de gasolineras, o en el pop art, y su mitificación de los objetos de consumo masivo, desde una tostada a una pastilla de jabón. La sacralización de lo que antes era considerado material o antitético a la belleza artísticas se practica ya con asiduidad.

La novedad o marca de la casa de Agustín Fernández Mallo sería fusionar ciencia y poesía, ciencia y literatura, para crear un género propio que pudiera conectar con un público amplio, preocupado por la ciencia, pero también con sensibilidad para el arte. El tiempo dirá si el experimento le ha salido correcto, de momento tiene buenos indicadores. Al margen de los resultados, el intento ya es per se más que encomiable.
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