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lunes, 16 de mayo de 2011
Badalona, ciudad de lágrimas y de esperanza: Haissa de Emili Ferrando, La escuela rota y Los que no importan, de Toni de la Rosa
Autor: José Membrive - Lecturas[5450] Comentarios[0]
“Haissa”, (Emili Ferrando), “La escuela rota”, Los que no importan”.(ambas de Toni de la Rosa). Todas editadas en Carena. Tres obras con el sello literario badaloní, en el que las personas comunes se encarnan en personajes literarios, unidas por tres presentaciones emocionantes

José Membrive

José Membrive

Definitivamente, se volvió a cumplir la tradición: salir de la presentación de un libro en Badalona, mirar al mar y verlo neblinoso, sin distinguirlo del cielo, no solo por el oscuro rubor del crepúsculo, sino por el resto de lágrimas que empañan la mirada. Y siempre en primavera y siempre en Badalona, y siempre junto al mar.

La primera vez fue también en mayo. Presentábamos el libro Haissa de Emili Ferrando, una presentación y un libro que enlazaban con otro mayo de lágrimas: el de 1974 en el que seis trabajadores de Haissa murieron a consecuencia del incendio de la empresa: Eusèbia Lausen Fusté, de 53 años; Glòria Parra Marín, de 17; Josefa Lumbreras López, de 19; Antónia Llanes Costa, de 50; Francisco Vico Morales, de 21, y Francesc Andreu Morales, de 48. A nadie les sonará porque provienen de “los que no importan” socialmente, pero dejaron sus vidas en acto de servicio laboral y, hasta que Emili no decidió resucitarlos, nadie se acordó “oficialmente” de ellos, ni para darles las gracias.

Haissa, escrito muchos años después de la tragedia, resucitó la memoria no sólo de estos trabajadores, sino de toda una época de laboriosidad y convivencia. Una sociedad entrañablemente dura, cuajada con ese tejido de solidaridad entre gentes de distinta procedencia que sólo los pobres saben componer para hacer la vida más llevadera y que algunos políticos se empeñan en envenenar para poderse ofrecer como salvadores de esencias que sólo existen en sus fantasías.



Emili Ferrand: Haissa (Ediciones Carena)

Lo especial de aquella presentación estuvo en que Emili Ferrand supo reunir, 24 años después, a muchos de los trabajadores que el incendio y posterior cierre empresarial, habían dispersado. Recuerdo el documental y el especialísimo ambiente, la suma de memorias, de amor, de añoranza cuajó en una presencia densa de aquellos desaparecidos. Era como si la confluencia de recuerdos los hubiese convocado. Intervinieron familiares, amigos, se vieron fotos de humildes trabajadores estampados en las páginas de la historia y la magia de la tarde llorosa se apoderó del más del centenar de asistentes porque Emili Ferrando les había conferido dignidad al reconocerlos como artífices de la historia auténtica, la historia del día a día.

También hubo lágrimas el día que presentamos La escuela rota (Ediciones Carena) el primer libro de Toni de la Rosa, una obra que denuncia la discriminación escolar encarnándose en Keita y Mohamed, dos adolescentes expulsados de la escuela utilizando artimañas escandalosamente discriminatorias. De repente, entre el caleidoscopio cromático de los asistentes, se levanta un chico negro, alto, sonriente que se confiesa como encarnación del protagonista y afirma que el libro y el autor salvaron su maldición. Claro que a Toni de la Rosa le costó amenazas, juicios y, por último, el cambio de centro. Entre los asistentes, alguno de los antiguos agresores, reciclado en el grupo. Claro que no todo es así de bonito. El otro protagonista, un chico marroquí de trece años, al que se le acusó de traficar con droga, cuando consta que ni siquiera sabía lo que era, ese no pudo recuperarse y al final acabó cumpliendo los designios de sus excomulgadores.



Toni de la Rosa: La escuela rota (Ediciones Carena)

En la presentación de Los que no importan de Toni de la Rosa, también hubo lágrimas conjuradas por las dos únicas palabras que pudo articular Laura Valero “era especial”, refiriéndose a Javier, su hijo, inspirador del personaje Rafa, encarcelado por un delito menor y muerto a súbitamente a consecuencia, digamos presuntamente, de un par de palizas en la prisión de Quatre Camins, cuyos informes y autopsia, un año después, andan en el limbo burocrático.

Pero “los que no importan” encierra muchísimas más historias transversales. Juego de presentes y pasados, de guerra civil y actualidad, de torturados y torturadores, de nacionales y republicanos, pero mucho más que eso, de personas, que es de lo que se trata, porque todos los clichés ceden ante la literatura viva. Claro que todas las historias tienen un denominador común: la pobreza, la humildad. Toni, al igual que Tolstoi, sabe que los ricos no tienen historia, o mejor dicho que todas las historias de los ricos son la misma, pero que los pobres lo son cada uno a su manera, por eso son ellos los que conforman el grueso de la literatura y de la vida, aunque la historia oficial los olvide clamorosamente.

Estos autores obran el milagro de hacer que los personajes pasen de lo virtual a lo carnal, a través de las puertas mágicas de las páginas de sus libros. Por eso su literatura es tan viva, tan cercana, por eso en sus presentaciones hay afectos y lágrimas, de emoción, de tristeza, de alegría, pero lágrimas, condensadoras de sentimientos.



Toni de la Rosa: Los que no importan (Ediciones Carena)

Lo emocionante de las presentaciones badaloninas es que te dialogas con los personajes de carne y hueso, salidos de las páginas del libro, por eso son tan verdaderas, por eso llegan tanto al corazón. Es lo que sucedió en la presentación de Los que no importan. Por eso basta que digan una frase. Solo se trata de constatar que existe la reencarnación del personaje. Allí estaba María José Pérez, ex alumna, agradeciendo que alguien les otorgara dignidad literaria. Allí estaba Emili Ferrando, ampliando el argumento con magníficas historias de mujeres anónimas que viajan cada fin de semana a distintas cárceles para hacer compañía a quienes carecen de familia.

Especialmente emocionante fue la intervención de Montserrat Fenosa, miembro de Acció Cristiana per a l’Abolició de la Tortura denunciando que nuestro país está lejos de erradicar esta monstruosidad. En el boletín 95 Acat informa que la llamada “Escuela de las Américas en Georgia” encubre una institución en la que se preparan torturadores que legitiman después esta práctica por todo el mundo. Y esto es lo que produce tragedias como la de Javier, muchas de las cuales ni siquiera se investigarán.

Claro que, el problema, al tratarse de una literatura tan viva, son las comparaciones: Javier había cometido un robo menor y esto le costó la cárcel y, al final, la vida. La sensación es que la pena es inversamente proporcional a la cantidad robada. Y para ello no hay más que mirar al entorno del musical palacio.

Al final, el autor, la novela, la presentación quedaron resumidas por Laura Valero, con la palabra “especial” dirigida a su hijo muerto. Especial es la sociedad badalonina, sus escritores y su compromiso con la literatura y con los valores humanos, especial Emili Ferrando y Toni de la Rosa y su manera cuántica de abordar una literatura bidemensional.



NOTA: En el blog titulado Besos.com se pueden leer los anteriores artículos de José Membrive, clasificados tanto por temas (vivencias, sociedad, labor editorial, autores) como cronológicamente.

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