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Edgar Morin: <i>Mi camino. La vida y la obra del padre del pensamiento complejo</i> (Gedisa, 2010)

Edgar Morin: Mi camino. La vida y la obra del padre del pensamiento complejo (Gedisa, 2010)

    TÍTULO
Mi camino. La vida y la obra del padre del pensamiento complejo

    AUTOR
Edgar Morin

    EDITORIAL
Gedisa

    TRADUCCCION
Antonio García Castro

    OTROS DATOS
Barcelona, 2010. 284 páginas. 22,90 €



Edgar Morin en 2008 (foto de David Monniaux; fuente: wikipedia)

Edgar Morin en 2008 (foto de David Monniaux; fuente: wikipedia)

Bernabé Sarabia es Catedrático de Sociología de la Universidad Pública de Navarra

Bernabé Sarabia es Catedrático de Sociología de la Universidad Pública de Navarra


Reseñas de libros/No ficción
Edgar Morin: Mi camino. La vida y la obra del padre del pensamiento complejo (Gedisa, 2010)
Por Bernabé Sarabia, lunes, 4 de abril de 2011
De la generación de pensadores judíos nacidos en el periodo de entreguerras quedan vivos dos de los más grandes: Edgar Morin y Zygmunt Bauman. Dos gigantes de las ciencias sociales que con su obra han configurado buena parte del pensamiento de la segunda mitad del siglo XX. Morin nace en París en 1925 en el seno de una familia sefardí, y Bauman ve la luz en 1925 en Poznan (Polonia) entre judíos asquenazíes.
Como tantos otros judíos e intelectuales quedaron fascinados por el orden soviético de la naciente Unión de Repúblicas Soviéticas (URSS), y ambos militan en partidos comunistas, Morin en el Partido Comunista Francés y Bauman en el polaco. Las atrocidades de Stalin, el paso de la historia y su propia maduración intelectual les llevan, como señala Samï Nair, a adoptar una posición de judíos abiertos al mundo y, en consecuencia, al abandono de la militancia en el partido comunista.

La edición original francesa de Mi camino apareció en 2008 en forma de una larga entrevista entre Morin y Djénane Kareh Tager, escritora y periodista del diario francés Le Monde. Entre ambos estructuran un texto de carácter autobiográfico en el que con el estímulo de breves y pactadas preguntas se desgrana la vida y la obra de Edgar Morin.

Propietario de un ego desmesurado, Morin ha ido dejando constantes testimonios de su paso por el mundo. Desde su adolescencia ha escrito diarios íntimos, algunos de los cuales no son accesibles todavía al público. Sus textos autobiográficos son numerosos. El lector en español tiene a su disposición, entre otros textos, Diario de California (Fundamentos, 1973), Mis demonios (Kairós, 1995), Vidal y los suyos (Círculo de Lectores, 2008). Edgar Morin (Kairós, 2011) es una excelente biografía a cargo de Emmanuel Lemieux a la que recurriremos en distintos momentos. En YouTube se pueden encontrar numerosos vídeos referidos a él y se han rodado diversos documentales sobre su vida y obra. El lector puede encontrar información añadida en el Centro Edgar-Morin. En su página web oficial se encuentra la bibliografía completa del pensador (página oficial en español).

Sin llegar al extremo de Rousseau, lo cierto es que la construcción de una gran obra conlleva con frecuencia la falta de atención a la familia inmediata. Divorciado de Violette, Morin se casará dos veces más y mantendrá múltiples affaires amorosos

Pero volvamos a Mi camino. Sus primeras páginas desgranan la biografía de nuestro autor. De nalgas, con el cordón umbilical enrollado en el cuello, Edgar Nahum –años más tarde adoptará el apellido Morin- nace, casi muerto, en París en 1921. Su padre, Vidal Nahum, es un judío sefardí nacido en Salónica (Grecia). Dedicado con éxito al comercio, admira Francia y su cultura. En contra del consejo de los médicos, la madre de Edgar Morin, Luna Beressi, se empeña en tener descendencia. Lo consigue a duras penas, pero debido a su grave y congénita lesión cardiaca, muere en 1931. Su hijo Edgar queda al cuidado de su tía Corinne Beressi y de su padre. Ambos contraerán matrimonio años más tarde.

Tanto en su texto autobiográfico, Mis demonios (Kairós, 1995), como en la primera parte de este volumen, Morin deja constancia del profundo y largo trauma que significó la pérdida de su progenitora. En la importancia de la madre en la cultura judía no podemos entrar ahora. Tanto Freud como los pensadores vinculados a la Escuela de Francfort han dedicado páginas de gran interés a la relación madre/hijo.

Estudiante de Letras y de Derecho, en 1942 se licencia en La Sorbona en Historia, Geografía y Derecho. Meses antes, hechizado por la Unión Soviética como ya hemos señalado, se afilia al Partido Comunista Francés (PCF) y comienza a realizar diversas labores en la Resistencia. Es entonces cuando adopta el pseudónimo Morin. Finaliza la Segunda Guerra Mundial como oficial del ejército francés y es enviado a la Alemania ocupada. Su primer texto, publicado en 1946, refleja la situación de la Alemania derrotada y dividida. Dicha obra entusiasma a Maurice Thorez, el gran capo del PCF, y ello le abre puertas en el milieu intelectual.

Conviene señalar que la idea de método en Morin no se refiere para nada a la concepción de metodología en las ciencias. Los seis volúmenes de El método hay que contemplarlos como un recorrido, una ayuda para afrontar la complejidad del mundo real y elaborar las estrategias adecuadas

Edgar Morin se casa por primera vez en 1945 con Violette Chapellaubeau, socióloga y compañera intelectual. Ambos tendrán dos hijas. Es mal hijo y mal padre. Algo que el lector sabe no tanto por Mi camino como por el largo rastro autobiográfico que, como ya hemos señalado, va dejando Edgar Morin a lo largo de sus textos. Sin llegar al extremo de Rousseau, lo cierto es que la construcción de una gran obra conlleva con frecuencia la falta de atención a la familia inmediata. Divorciado de Violette, Morin se casará dos veces más y mantendrá múltiples affaires amorosos.

Morin, apoyado por sus camaradas del PCF y sus amigos de la Resistencia, consigue entrar en la prestigiosa Comisión de Sociología del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS) en 1951. Su línea de investigación y de publicaciones gira en torno al papel del cine en la sociedad contemporánea. En sólo diez años es nombrado Jefe de Investigación del CNRS. No obstante, Edgar Morin desbordará enseguida el estricto marco de la sociología. De hecho, sociólogos de la talla de Pierre Bourdieu mantendrán una crítica constante a su obra.

Atento a la importancia de los medios de comunicación y de la cultura de masas, Morin viaja y enseña a lo largo y ancho de América Latina y es invitado entre 1969 y 1970 por el modélico Instituto Salk (La Jolla, California) para estudiar las relaciones entre la biología y la sociología. De esos viajes y de esa estancia cuaja el Morin que comienza a publicar El método, la gigantesca obra que le sitúa en el gran pensamiento de la segunda mitad del siglo XX y le proporciona fama académica e intelectual en todo el mundo.

El método es una obra enciclopédica compuesta por seis volúmenes, el primero de los cuales aparece en 1977. Bajo el título La naturaleza de la naturaleza, se abordan los conceptos de orden, desorden, sistema o información. La vida de la vida reflexiona sobre la biología del ser vivo. El tercer y el cuarto volumen podrían ser reagrupados en uno solo dedicado al tema de la conciencia y la complejidad. El quinto volumen, La humanidad de la humanidad, la identidad humana está consagrado a la cuestión de la identidad. Y el sexto volumen, titulado La ética, propone una moral compleja capaz de asumir viejas dicotomías como las derivadas de códigos binarios tales como bien/mal o justo/injusto.

El pensamiento complejo tiene como fin sobrepasar las barreras marcadas por la especialización, la fragmentación y la compartimentación de saberes en nuestra época

Llamado por algunos el “padre del pensamiento complejo”, Morin entiende por complejidad “aquello que no puede ser reducido a una descripción clara, a una descripción sencilla, a una ley simple”. El conocimiento complejo intenta situar su objeto en el tejido al que está vinculado y busca reconocer lo que vincula el objeto a su contexto, el proceso o la organización en la que se inscribe.

El método es precisamente el intento de Morin de imbricar los conocimientos separados. En el volumen de 2001, La humanidad de la humanidad, Morin define lo humano en la relación entre la especie, el individuo y la sociedad. Al mismo tiempo entiende al sujeto constituido por dos componentes básicos: el altruista y el egoísta. El hombre es a la vez razón y locura, biología y cultura.

Conviene señalar que la idea de método en Morin no se refiere para nada a la concepción de metodología en las ciencias. Los seis volúmenes de El método hay que contemplarlos como un recorrido, una ayuda para afrontar la complejidad del mundo real y elaborar las estrategias adecuadas. El pensamiento complejo, el saber complejo, debe entender las limitaciones del espíritu humano. Es vano buscar fundamentos absolutos e incuestionables. El pensamiento complejo tiene como fin sobrepasar las barreras marcadas por la especialización, la fragmentación y la compartimentación de saberes en nuestra época.

Edgar Morin sigue siendo a comienzos del siglo XXI un luchador e inconformista capaz de construir una compleja visión del mundo. Sus creencias le siguen causando problemas. La publicación en su querido diario Le Monde de un artículo en defensa de los palestinos es esgrimido en su contra por numerosos judíos que quieren convertir en antisemita al descendiente de los sefardíes españoles expulsados a finales del siglo XV.

Con todo, Morin no se rinde. Sigue publicando. Ahí está su ¿Hacia dónde va el mundo? (Paidós, 2011). 
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