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Jimmy Burns Marañón: <i>Papá espía. Amor y traición en la España de 1940</i> (Debate, 2010)

Jimmy Burns Marañón: Papá espía. Amor y traición en la España de 1940 (Debate, 2010)

    TÍTULO
Papá espía. Amor y traición en la España de 1940

    AUTOR
Jimmy Burns Marañón

    EDITORIAL
Debate

    TRADUCCCION
Ana Momplet Chico

    OTROS DATOS
Barcelona, 2010. 479 páginas. 22,90 €




Reseñas de libros/No ficción
Jimmy Burns Marañón: Papá espía. Amor y traición en la España de 1940 (Debate, 2010)
Por Margarita Márquez Padorno, jueves, 1 de abril de 2010
Las imágenes de aquella época nos han quedado en la retina de nuestra memoria en blanco y negro, pero las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial y los inicios de la Guerra Fría se vivieron a todo color. El mundo se llenó de espías e informadores y el telón de acero dividió la tierra para el resto del siglo XX. Aunque sería más apropiado llamar a los dos grandes bloques que nacieron tras los acuerdos de Yalta y Potsdam el de las democracias liberales y el de las naciones socialistas, o el del mundo capitalista y comunista, lo común entre los coetáneos fue definirlos como “rojos y azules”, colores que en España ya habían simbolizado los bandos e ideologías de su particular guerra civil una década antes.
Pero en esta escala bipolar hubo una importante gama de tonalidades que enriquecieron y a la vez complicaron la historia de la contienda mundial y el inicio de la Guerra Fría. En este escenario transcurre la acción del libro de Jimmy Burns Marañón Papá espía. Amor y traición en la España de los años 40, biografía novelada sobre su padre, Tom Burns, un editor inglés católico que se incorporó como agregado de prensa a la embajada británica en Madrid al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Mientras su protagonismo social en el comienzo del franquismo subía gracias a su matrimonio con la menor de las hijas del eminente doctor Marañón, Mabel, sus labores en la embajada se complementaban con una actividad mucho más discreta como informador para los servicios británicos de inteligencia en un país cuya neutralidad era objetivo crucial para Inglaterra, en esos momentos aislada frente a la Alemania nazi.

La historia de Tom Burns, padre del autor, se remonta a los orígenes del diplomático, circunstancialmente chilenos en su nacimiento y primeros años de su vida, y a su educación en el seno de una familia católica inglesa, dato imprescindible para entender la personalidad y la peripecia del protagonista de la obra. De hecho el autor –excelente conocedor de las culturas española y británica al vivir a caballo entre ambas desde su nacimiento- dedica una buena parte de su biografía a la militancia de la minoría católica inglesa del primer tercio de siglo y a su importancia social y cultural entre las élites intelectuales. Figuras de la literatura británica imprescindibles, como Chesterton, Evelyn Waugh o Graham Greene, conversos al catolicismo, desfilan por las páginas de Papa Espía por el trato cercano, algunos incluso de profunda amistad, que mantuvieron con Burns.

Aquel Madrid de los cuarenta, mientras se recuperaba en lenta y agónica posguerra, suponía para las grandes potencias y sus aliadas, un tapete más del juego internacional

Es también la fe un rasgo importante de su papel en España por su doble misión –la oficial en la agregaduría de prensa y la más ensalzada en el libro de informador a los servicios secretos- en la embajada británica en Madrid, dado que su catolicismo le hizo mucho más fácil ganarse las simpatías de los españoles. Empresa que consiguió, además, por haber apoyado in situ a los nacionales durante la guerra civil española y por haber pertenecido en Inglaterra a un círculo que había visto en Franco el mal menor para España en una Europa ya envuelta en un inminente conflicto cuyo enemigo más evidente en un primer momento no era tanto el fascismo como el totalitarismo comunista.

Aunque la acción de Tom Burns no llegó nunca al riesgo que corrieron los personajes de su amigo Greene en sus novelas de los servicios secretos, pues su incorporación al mundo del espionaje se ceñía a una discreta información de carácter reservado, el libro que narra su peripecia vital abunda en numerosas y bien documentadas historias del mundo de las inteligencias secretas, el contraespionaje y los agentes dobles envolviendo al lector en aquel Madrid de los cuarenta que, mientras se recuperaba en lenta y agónica posguerra, suponía para las grandes potencias y sus aliadas, un tapete más del juego internacional en el que condes, duquesas y toreros se codeaban por los salones de Embassy, Horcher, el Hotel Palace o Chicote con embajadores aliados, filtrados agentes del KGB o nazis afincados en España con cierta discreción pero no precisamente en clandestinidad.

La labor de investigación del autor para rastrear un pasado muy oscurecido por motivos obvios es encomiable. Durante muchos años Jimmy Burns, periodista durante tres décadas en el prestigioso periódico británico Financial Times, guardó el afán de averiguar un lado escondido de su padre que intuía desde que en su niñez, como él mismo ha relatado en numerosas ocasiones, registró en secreto el despacho de su progenitor en una de sus ausencias y encontró en esa furtiva búsqueda una pistola Mauser alemana de los años 30 y una minicámara para fotografiar microfilms. Llevado por su imaginación, recreó a un “papá Bond” rodeado de increíbles mujeres y conduciendo Aston Martins por las peligrosas carreteras centroeuropeas. Al morir Tom Burns, en 1995, comenzó a mirar archivos privados, cartas personales, entrevistar a coetáneos de su padre y a sacar a la luz la acción que en los años 1940-1946 los servicios secretos de inteligencia británica habían realizado en tierra española. Y si bien la historia reconstruida tras cinco años de numerosas visitas y estancias en Inglaterra, Estados Unidos y diferentes puntos de España, no le llevó precisamente a un argumento de Ian Fleming, la acción del relato ha dado lugar a una biografía de alto interés historiográfico por la excelente ambientación de la época y los escenarios narrados, y un singular número de interesantes anécdotas de importantes personajes que pasaron en esta década por su vida como el escritor Hemingway, el actor hollywoodiense Leslie Howard, la actual Duquesa de Alba o Roy Campbel.

Si bien con alguna que otra licencia de autor en temas geográficos e históricos, se detalla con pulcritud el amor que Burns tuvo por España y por su cultura, sin renunciar al mundo taurino por muy británico que fuera su origen

Además, si bien con alguna que otra licencia de autor en temas geográficos e históricos, se detalla con pulcritud el amor que Burns tuvo por España y por su cultura, sin renunciar al mundo taurino por muy británico que fuera su origen. Colofón de esta pasión española fue sin duda su matrimonio con Mabel Marañón, la más joven de las hijas del eminente doctor liberal.

Precisamente Jimmy Burns esperó al fallecimiento de su madre, ocurrida en septiembre de 2008, para la publicación del resultado de sus pesquisas, editándolo primero en inglés el pasado año. Y ahora nos llega a nosotros con un original lanzamiento que la editorial ha creado para su difusión: además de su página web, un divertido juego de espías que lleva el sugerente título: Papá espía, el juego ¿y si en 1939 hubiera existido Internet?

Pero Tom Burns no es un espía para el futuro, sin duda se ciñe mucho mejor a la descripción que sobre estos personajes hizo su suegro en el prólogo al libro Memorias íntimas de Aviraneta que escribió Jose Luis Castillo-Puche en 1953 y que aparece como cita inicial en la biografía: “Lo que caracterizaba al conspirador de entonces, como el espía de hoy, que en muchas cosas se le parece era, esencialmente, el gusto puro, romántico, desinteresado de la intriga. Le importaba, claro es, que su intriga triunfase, pero si no triunfaba, no por eso daba su trabajo por perdido. A veces, si la intriga era accidentada, pintoresca, peligrosa, lo de menos, en efecto, era que saliese bien o mal”. 
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