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Primera edición del libro de Michel Leiris "L'Afrique Fantôme"

Primera edición del libro de Michel Leiris "L'Afrique Fantôme"

    GÉNERO
Exposición

    TEMA
La Misión etnográfica y lingüística Dakar-Djibouti (1931-1933) y el fantasma de África

    COMISARIOS
Nicolás Sánchez Durá y Hasan López Sanz

    SEDE
Museu Valencià de la Il.lustració i de la Modernitat (MuVIM), de la Diputación de Valencia. Del 27 de febrero al 10 de Mayo de 2009

    ENTIDADES ORGANIZADORAS
MuVIM, Caja Meditérráneo (CAM) y Publicaciones de la Universidad de Valencia (PUV)



Nicolás Sánchez Durá  es Profesor Titular de Metafísica y Teoría del Conocimiento de la Universidad de Valencia

Nicolás Sánchez Durá es Profesor Titular de Metafísica y Teoría del Conocimiento de la Universidad de Valencia

Hasan López Sanz  es Profesor Asociado de Metafísica y Teoría del Conocimiento de la Universidad de Valencia

Hasan López Sanz es Profesor Asociado de Metafísica y Teoría del Conocimiento de la Universidad de Valencia

Retrato de Marcel Griaule, lider de la expedición

Retrato de Marcel Griaule, lider de la expedición

Bakhana-teje. Gorro. Wolof. Bamako, Malí. Fabricado por el herrero, lo lleva para circuncidar a los niños

Bakhana-teje. Gorro. Wolof. Bamako, Malí. Fabricado por el herrero, lo lleva para circuncidar a los niños

Estatua masculina Bochio. Fon. Abomey, Zou, Benin. "Poteau" que se coloca delante de las casas

Estatua masculina Bochio. Fon. Abomey, Zou, Benin. "Poteau" que se coloca delante de las casas

Traje ceremonial de Kono. Máscara de kono. Bamana. Sikasso. Malí. Utilizados en el marco de los rituales organizados por la  sociedad iniciática masculina de kono

Traje ceremonial de Kono. Máscara de kono. Bamana. Sikasso. Malí. Utilizados en el marco de los rituales organizados por la sociedad iniciática masculina de kono

Nicolás Sánchez Durá y Hasan López Sanz: La Misión etnográfica y lingüística Dakar-Djibouti (1931-1933) y el fantasma de África (PUV, 2009)

Nicolás Sánchez Durá y Hasan López Sanz: La Misión etnográfica y lingüística Dakar-Djibouti (1931-1933) y el fantasma de África (PUV, 2009)


Magazine/Nuestro Mundo
La Misión etnográfica y lingüística Dakar-Djibouti (1931-1933) y el fantasma de África
Por Nicolás Sánchez Durá y Hasan López Sanz, lunes, 2 de marzo de 2009
En el año 1931 se realizó una de las primeras investigaciones sobre el terreno de la etnografía académica francesa: la misión Dakar-Djibouti. Dirigida por el etnólogo Marcel Griaule, esta expedición inauguró la era de las grandes investigaciones sobre el terreno de la etnografía académica francesa. La expedición duró 21 meses y cruzó el continente africano desde el Atlántico hasta el mar Rojo, a lo largo del borde inferior del Sahara, es decir, por el Sahel. Desde su origen, la Misión situó como uno de sus objetivos principales la recolección de objetos etnográficos y la revalorización de las culturas indígenas mediante el conocimiento de sus costumbres. En el proyecto de ley que debía avalar oficialmente la Misión, Marcel Griaule declaró: “Debo llamar especialmente la atención sobre el interés de reunir sistemáticamente colecciones numerosas acompañadas de toda la información relativa a cada objeto [...] y de dar las directrices a quienes viven sobre el terreno y no dan importancia al valor de esta documentación. El Museo de Etnografía del Trocadero, conteniendo riquezas inestimables, no posee desde el punto de vista africano más que unas pocas colecciones perfectamente determinadas, comprendiendo series completas para un país dado. Por otra parte, faltan objetos de algunas regiones. Es importante rellenar estas lagunas y proveer al primer museo de etnografía francés de colecciones inigualables que continuarán la obra de la Exposición Colonial.”
Itinerario de la Misón Etnográfica y Lingüística Dakar-Djibouti

Itinerario de la Misón Etnográfica y Lingüística Dakar-Djibouti

En la Dakar-Djibouti participaron un total de diez investigadores especializados en campos de estudio diferentes (musicología, geografía, lingüística, pintura, etnografía, etc.): André Schaeffner se encargó de las observaciones musicográficas y coreográficas así como de los registros sonoros; Eric Lutten, llevó la intendencia y ejerció, asesorado por Marcel Griaule, de operador cinematográfico; Déborah Lifchift se encargó de las cuestiones relacionadas con la lingüística; Marcel Larget y Jean Mouchet de las observaciones y colecciones naturalistas; Jean Mouffle de los estudios etnográficos; Gaston-Louis Roux de la reproducción de pinturas etíopes; Michel Leiris de la clasificación de los documentos recogidos por la Misión así como de la realización de investigaciones etnográficas y, finalmente, Marcel Griaule se encargó de la coordinación de todo el trabajo, de las tomas fotográficas y de la realización de entrevistas etnográficas y lingüísticas. Con la perspectiva de cada uno de los investigadores, se podría obtener una comprensión total del objeto recogido. En una entrevista publicada en el periódico Ami du Peuple del día 23 de diciembre de 1930 Griaule afirmaba: “Tómese como ejemplo la cestería. Corresponderá al botánico determinar qué plantas (especies, géneros...) son utilizadas por los indígenas para su fabricación. El químico estudiará los procedimientos del tinte. Pero el artesano tiene una técnica particular... El fotógrafo no debe tampoco faltar para captar en vivo las habilidades del oficio y del artesano. Por su parte, el musicógrafo deberá registrar las canciones del canastero, aunque será el lingüista quien anote las letras. Finalmente, el etnólogo se informará de los múltiples usos de los objetos de cestería, así como de las leyendas, de las costumbres propias de esta corporación de obreros”.

Relevancia de la Misión Dakar-Djibouti

La importancia de la expedición Dakar-Djibouti es doble. Por un lado, nos permite ver y entender el proceso de construcción de una disciplina como es la etnología francesa. Por otro lado, en la organización y puesta en marcha de la Misión vemos cómo confluyen intereses políticos, culturales y artísticos que reflejan el espíritu de una época tan contradictoria como interesante. Pero la Dakar-Djibouti tuvo también una dimensión museográfica. Un proyecto de reorganización del Museo de etnografía del Trocadero sirvió de argumento central para legitimar y defender la realización de la Misión ante la Asamblea Nacional. Los objetos recogidos permitirían rellenar las lagunas, importantes en la época, de las colecciones africanas del Museo y posibilitarían la creación de una institución museística a la altura de la que poseían otras metrópolis como Bélgica o Inglaterra. En este sentido, la Dakar-Djibouti fue un claro ejemplo de la aparición de una disciplina que en su origen estuvo estrechamente vinculada a la tarea colonial, a la vez que a los conflictos de prestigio y hegemonía entre las potencias coloniales europeas.

Pero, además, en la gestación y seguimiento público de la Misión se ponen de manifiesto lineamientos fundamentales de la cultura y de las bellas artes de la época: la atracción generalizada por el exotismo y por el arte africano, por “lo negro”. Este fue el punto de convergencia entre la etnografía y las corrientes artístico-literarias de la época. No es azaroso que algunos de los organizadores y miembros de la Dakar-Djibouti como George-Henri Rivière, Michel Leiris o el propio Marcel Griaule, mantuvieran relaciones unos años antes con el movimiento surrealista francés. Leiris conoció a Griaule en la redacción de la revista Documents -cuyo subtítulo rezaba Doctrines, Archéologie, Beaux Arts, Ethnographie- revista de la cual era secretario de redacción. Documents se fundó en 1929, el mismo año que Leiris se separó -junto con Bataille (co-fundador de Documents), Desnos, Artaud y Queneau- del grupo surrealista liderado por André Breton.



Pues bien, algunas de las actividades que se organizaron en torno a la expedición Dakar-Djibouti mostraban la proximidad a esta corriente (y también al surrealismo), que veía en el arte africano, como arte primitivo, una instacia crítica desde donde avistar críticamente la cultura y civilización occidental. El boxeador Panamá Al-Brown participó en una gala benéfica realizada en el Circo de Invierno de París para recaudar fondos para la Misión y ese día, en los rincones del cuadrilátero, cuatro figurantes vestidos de exploradores custodian al campeón de boxeo. Con motivo de la inauguración en el Museo de Etnografía del Trocadero de una muestra del material que se iba a utilizar en la expedición, se contó con la presencia de la bailarina Josephine Baker apoyando el acontecimiento. Y es de destacar que hasta el momento antes de la partida de la Dakar-Djibouti, Griaule mantuvo abierta su oferta de participación al director de cine Luis Buñuel, que en caso de aceptar se encargaría de rodar un documental sobre la Misión. Por otra parte, la revista Minotaure informó del desarrollo de la expedición y le dedicó un número monográfico.

Una exposición en torno a la Misión Dakar-Djibouti

Es notable, y hasta cierto punto sorprendente, que a la Misión Dakar no se le haya dedicado ninguna gran exposición, tan sólo algún esbozo carente de todos los recursos que hubieran sido deseables. Ahora bien, la Misión Dakar-Djibouti, por su complejidad y variedad de dimensiones, permite ser narrada de muchas maneras a través de una exposición. Nuestra propuesta no es hacer una exposición meramente etnológica, sino al hilo de las fotografías que produjo (se tomaron más de 6000), de los objetos que fueron recogidos y clasificados y de los documentos públicos y mundanos que generó, ver cómo todo ello contribuyó poderosamente a la variada recepción de “lo negro” en el ámbito de la cultura y la conciencia pública francesa y europea de la época. Es especialmente importante que los documentos expuestos no sean tan sólo los fotográficos y gráficos en general. Por tanto, debe utilizarse una variada selección por tipos, etnias y lugares de los objetos etnográficos recogidos por la Misión (que fueron más de 3000), así como los carnés fotográficos y de inventario de objetos, las agendas, cuadernos de notas de campo, informes, etc. Con todo, además de estos documentos, alrededor de la Dakar-Djibouti se produjeron muchos otros no menos interesantes y que permiten observar la dimensión pública que alcanzó: publicaciones anteriores y posteriores a la realización de la Misión (revista Documents o revista Minotaure que le dedica un número especial en 1933), actas de aprobación y de acuerdo de concesión de subvenciones, carteles publicitarios de la Misión, material documental de los actos públicos que se organizaron previamente a su partida (gala de boxeo del Circo de Invierno, inauguración de la exposición antes de la partida en el Trocadero,...), repercusión en la prensa diaria, etc.

En función de lo expuesto anteriormente, el visitante de la exposición encontrará dos amplios espacios temáticos:

1. La múltiple recepción de lo negro en la Francia colonial de los años inmediatamente anteriores a la partida de la Misión .
2. La misión etnográfica Dakar-Djibouti y el fantasma de Africa en ese contexto.

1. La múltiple recepción de lo negro en la Francia colonial

El objetivo fundamental de este espacio es mostrar al visitante los diferentes flancos de recepción de “lo negro” en la Francia colonial de finales de los años 20 y principios de los 30. De ese modo, se reconstruirá el contexto en que se gestó y realizó la Misión Dakar-Djibouti. La sección comenzará evocando la atracción por lo exótico y por el arte negro manifestada por los movimientos artísticos de vanguardia, movimientos a los que pertenecieron algunos de los miembros de la Misión Dakar-Djibouti.

En segundo lugar, un apartado se dedicará a la presentación de algunas de las principales travesías automovilísticas que se realizaron en África al principio del siglo XX: la Cruzada Negra Citroen (1924-1925), la travesía Renault cruzando el Sahara hasta Gao (1927), y la travesía de Jean Vallée (1929) desde Argelia, según el periplo Dakar-Bamako-Tombouctou-Argel-Gao-Niamey-Ouagadougou-Bamako-Dakar en vehículos Peugeot. También periplos de tanta resonancia posterior como el viaje al Congo y al Tchad de André Gide y Marc Allegret (1924-1925). De ellas, se prestará especial atención a la Cruzada Negra Citröen (1924-1925). La razón principal radica en la riqueza de documentos que se generaron en torno al proyecto ideado por André Citroen y llevado a cabo por Georges-Marie Haard. En seis vehículos Citroen especialmente diseñados para la ocasión y movidos por cadenas, los miembros de la Croisière atravesaron el continente africano de norte a sur desde Colomb-Béchard hasta Ciudad del Cabo, para alcanzar finalmente Tannanarive, la capital de Madagascar. Esos documentos gráficos, principalmente las fotografías realizadas por Georges Specht, las pinturas de Alexandre Iacovleff y las filmaciones de Léon Poirier, condicionaron en gran medida la recepción de lo negro en la Francia de principios del siglo XX. Imágenes exóticas de un África en proceso de desaparición a causa del avance de la civilización; civilización encarnada en las representaciones de los vehículos de la Croisière avanzando por, y abriendo, los tortuosos caminos de la sabana y la selva africana.

El profesor Bergonier con

El profesor Bergonier con "femmes à plateaux". Esposición Colonial Internacional de París de 1931

Seguidamente, se dedicará un ambiente de la sección a las fotografías producidas por la Administración Colonial representándose a sí misma en su tarea civilizatoria y patriótica. El discurso colonial latente en los documentos gráficos de la Cruzada Negra Citroen, pasa a un primer plano. Fotografías del trabajo fabril (metalurgia, industria eléctrica, etc.), de las grandes explotaciones agrícolas, (tabaco, algodón, cacao, maíz, etc.), de infraestructuras (hospitales, puestos comerciales y militares, juzgados, ayuntamientos, escuelas, estaciones de tren, puentes, etc.) de recepciones de los administradores coloniales en las regiones sometidas, de escenas de caza, de las misiones católicas y la acción misionera, etc..

Finalmente, se prestará atención a dos de los espacios más importantes de divulgación de la ideología colonial en Francia: las exhibiciones humanas de las etnias colonizadas o “villages noirs”, y las Exposiciones Coloniales, principalmente la de 1931.

En las imágenes y documentos de los “villages noirs”, se podrá ver cómo la alteridad cultural se muestra en toda su extrañeza, fabricada e impostada, reducida en definitiva al estado de salvajismo defendido por el evolucionismo cultural. Imágenes impresionistas que juegan con las poses de los sujetos representados y que escenifican una cotidianeidad impostada y ficticia. De ellas, se prestará una atención especial a las imágenes de las famosas “femmes à plateau”, cuyas expansiones labiales y desnudez llamarán la atención del gran público y de las visitas escolares.

En el caso de las Exposiciones Coloniales realizadas en Francia en los años 20 y principios del 30, se producirá un cambio importante. A las imágenes exóticas, se sumarán otro tipo de representaciones más positivas de los colonizados a raíz de su participación en la Primera Guerra Mundial.

De ellas, la más importante fue la de París en 1931. Su finalidad no fue otra que dar a conocer las riquezas materiales y humanas de las colonias a la metrópoli. A su inauguración asistieron algunos de los integrantes de la Misión Dakar-Djibouti, que partiría sólo unas semanas después hacia el continente africano desde el puerto de Burdeos. En el contexto de la crisis económica de los años 30, el gobierno francés puso todo su empeño para que la Exposición fuese un éxito, entendiendo que era necesario hacer ver y entender al público la importancia de las colonias en un momento en que muchos cuestionaban su necesidad. En la muestra, también habrá un espacio dedicado a algunos ejemplos de crítica y resistencia anticolonial con motivo de aquella Exposición Colonial.

Reparación de objetos para ser enviados a Francia en la estación de Tambacounda. Misión Dakar-Djibouti, 1931. Senegal. Copia sobre papel

Reparación de objetos para ser enviados a Francia en la estación de Tambacounda. Misión Dakar-Djibouti, 1931. Senegal. Copia sobre papel baritado, 18x13. Fondos Marcel Griaule, París

La sección se cerrará con la proyección en pantalla líquida de una selección de fragmentos de la película de Marc Allegret, compañero de viaje de Andre Gide, Voyage au Congo (1929).

1.2. Los distintos ambientes temáticos de la sección son:

1.1- Espectáculos y arte de vanguardia.
1.2- Viajes, exotismo y travesías automovilísticas: la Cruzada Negra Citroen (1924-1925), Retour au Chad et Voyage au Congo de Andre Gide y Marc Allegret, etc.
1.3- La administración colonial representada por sí misma: fotografías de la arquitectura administrativa colonial, del trabajo fabril, agrícola, vías de comunicación, acción misionera, obras públicas, etc.
1.4- Exposición Colonial de Paris de 1931.

2. La misión etnográfica Dakar-Djibouti y el fantasma de Africa en este contexto

Esta sección se dividirá en tres partes:

En la primera parte de la sección, se recopilarán una serie de documentos producidos con motivo de la preparación de la Misión. El recorrido a través de ellos permitirá al espectador ver la magnitud del acontecimiento así como las múltiples dimensiones de su carácter. Los documentos oficiales del Museo de etnografía del Trocadero, principalmente los diversos “rapports” del proyecto de la Misión, rehechos en varias ocasiones según se iba definiendo (instituciones participantes en la subvención, número de participantes, material para transportar, recorrido, duración, etc.), el “rapport” de aprobación ante la Cámara de Diputados de la subvención que posibilitaría la realización de la Misión, etc., permitirán ver la dimensión política, colonial y etnográfica del acontecimiento. Cabe recordar dos de las ideas principales que llevaron a la aprobación político gubernamental de la Misión; una de ellas afirmaba que mediante el conocimiento de las costumbres indígenas sería posible una actuación colonial más efectiva a la par que más humana. La otra, valoraba la importancia de recolectar objetos etnográficos con la finalidad de crear en Francia un museo de etnografía a la altura de los que ya poseían los grandes imperios coloniales como Inglaterra o Bélgica. Los documentos sobre la gala de boxeo Panamá Al-Brown a la que asistieron personalidades importantes de la sociedad parisina como los condes de Noailles, Pablo Picasso o Josephine Baker, y los de la exposición del material de intendencia de la Misión en el Museo de etnografía del Trocadero, mostrarán la dimensión popular del acontecimiento.

Seguidamente, en la segunda y tercera parte de la sección, se reconstruirá a partir de los objetos recogidos y del material documental producido durante la Misión (fotografías, fichas de información etnográfica, planos, cuadernos fotográficos, agendas, etc.), el relato de su recorrido a través del continente africano. En el caso de las fotografías, se prestará atención al modo en que la Misión se representó a sí misma tanto realizando el trabajo etnográfico, como realizando tareas cotidianas. En este sentido, se recopilaran tanto fotografías de carácter etnográfico de las etnias visitadas durante el recorrido, como imágenes de los miembros de la Misión durante sus desplazamientos, realizando entrevistas etnográficas, desempeñando la función o el rol que se les había adscrito antes de la partida: Michel Leiris escribiendo a máquina, Marcel Griaule revelando fotografías, Eric Lutten filmando con la cámara, André Shaeffner realizando grabaciones magnetofónicas, etc., embalando los objetos recogidos, mostrando a modo de propaganda el material donado por los patrocinadores de la Misión, reparando tramos de calzada impracticables, etc. En el caso de los objetos etnográficos recolectados, varios son los criterios utilizados para su selección. En primer lugar, mostrar un elenco variado que desligue esta función recolectora de la Mision del tópico tan extendido que relaciona casi de manera exclusiva misión Dakar-Djibouti con los fetiches, estatuillas y máscaras dogón. En este sentido, se pretende dar una muestra de lo recogido a lo largo de todo el recorrido. En segundo lugar, la insistencia en el mismo tipo de objetos (por ejemplo, es obvia la abundancia de muñecas o de gorros de circuncisos, o estatuillas), tiene el sentido de poder hacer un montaje comparativo donde se aprecien las diferencias formales, sustrayendo así estos artefactos de las categorías uniformizadoras donde toda diferencia desaparece bajo los rótulos tan al uso en el momento de “arte tribal”, “arte negro”, etc. Por último, se ha primado no tanto el objeto monumental, cuanto el pequeño objeto surgido de la interacción social cotidiana que, una vez convertido en objeto museístico, también ha contribuido a la construcción del imaginario africano en la conciencia europea.

En resumen, con el material recopilado se intentará poner de manifiesto dos cosas. La primera, el carácter reflexivo de todo trabajo etnográfico, que hace que sea imposible hacer etnografía sin dejar huella sobre las condiciones en que se ha realizado el trabajo de campo. La segunda, mostrar cómo los documentos públicos y mundanos que generó la Misión, contribuyeron poderosamente a la variada recepción de “lo negro” en el ámbito de la cultura y la conciencia pública francesa y europea.

La última parte de la sección, prestará atención a los acontecimientos celebrados en el momento de la llegada a París de la Misión, a su cobertura mediática, así como a las publicaciones y filmes resultantes del material documental recogido. Respecto a los acontecimientos celebrados, se recopilarán los documentos periodísticos y fotográficos de la recepción de los miembros de la Misión, así como la exposición del “botin” en el Museo de etnografía del Trocadero en 1933. La exposición se cerrará con la proyección de una selección de fragmentos en pantalla líquida de los dos documentales que se montaron a partir del material filmado durante la travesía: Sous les masques noires y Au pays des dogons. Se trata de dos documentos fílmicos de gran importancia, en que se pone de manifiesto el carácter poliédrico de la Misión; etnografía, exotismo y colonialismo se dan la mano sentando las bases del cine etnográfico en Francia cuyo máximo representante será un discípulo de Marcel Griaule, Jean Rouch.

ENTIDADES QUE HAN COLABORADO EN LA EXPOSICIÓN: Musée du Quai Branly (París), Bibliothèque Forney (París), Bibliothèque l’heure joyeuse (París), Fonds Marcel Griaule (Bibliothèque Eric-de-Dampierre, Universidad de Nanterre), Bibliothèque littéraire Jacques Doucet (París), Bibliothèque centrale du Muséum National d’Histoire Naturelle (París), Musée Picasso (París), Museo Nacional Reina Sofía (Madrid), Centre Georges Pompidou (París), Bibliothèque de l’université Charles de Gaulle (Lille), Universidad de Valencia, Gérard Lévy y Pierre Moos (coleccionistas privados).

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