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Ojos de Brujo: "Techarí" (2006)

Ojos de Brujo: "Techarí" (2006)

    GÉNERO
MÚSICA

    TEMA
Crítica de Techarí, último CD de Ojos de Brujo (por Marion Cassabalian)

    OTROS DATOS
Lanzamiento: marzo 2006.
Discográfica: Diquela records.
Grabación: Estudios Feedback (Barcelona) y Musiclan (Figueres-Girona).
Artistas invitados: Loli Giménez, Mª José López, Miriam Callejo, Toni Moñiz.
Ilustraciones: Zela (portada), Stuntkid (DVD).
Diseño gráfico: Ojos de Brujo y Jordí Carbó (libreto), Miguel ángel Ramos (Digipack).
Fotografía: Julia Montilla.




Ojos de Brujo

Ojos de Brujo

Barí (2002)

Barí (2002)

Vengue (2000)

Vengue (2000)


Magazine/Música
Crítica de "Techarí", último CD de Ojos de Brujo
Por Marion Cassabalian, domingo, 2 de abril de 2006
La banda española Ojos de Brujo acaba de estrenar su tercer disco, Techarí, indagando en nuevos caminos sonoros y rítmicos, con el mismo “flamenquillo” de siempre, muy característico de esta formación, como telón de fondo. Cantante y músicos demuestran una vez más su talento, pero el disco en su conjunto carece un poco de personalidad y de la energía a la que nos habían acostumbrado en sus dos álbumes anteriores.
La idea de Ojos de Brujo nunca fue la de formar una banda, sino la de compartir ideas, ritmos y experiencias musicales. Se juntaban para hacer jam sessions en las que, sin preguntar de dónde venía cada uno, hacían lo que les gustaba. En un compás por bulerías, un cubano metía las congas como lo interpretaba y creaba en los demás músicos una curiosidad por encontrar puntos similares. Eso, sí, con un denominador común : una gran admiración por el flamenco... pero sin pretender jamás tocarlo.

Aunque Marina (la cantante) conoció al resto de la banda en Formentera –uno de los núcleos donde se dieron algunas cosillas–, fue en la cosmopolita Barcelona donde se gestó todo. Nació así Ojos de Brujo, una formación fija de unas seis personas y tres o cuatro que van variando, “pero no porque se marque, sino porque es así”, explica ella.

Al comienzo, estos artistas eran Dani y Beto de Macaco, Muñeco de Amparanoia, Antonio Ramírez de Los Flamencorro, Xavi Turull de Amalgama, Marina Abad de Aguita Troupe, Panko de Electric Funkdango... para luego estabilizarse con Ramón Giménez, Juanlu, Marina, Xavi Turull, Panko, Sergio Ramos y Maxwell Wright, aunque siguen desfilando músicos que colaboran periódicamente con la banda como Malú (baile), Antoni Restucci (mandolina) o Loli (baile, jaleos y palmas).
Con mucha imagen, mucha convicción y una gran originalidad, el primer disco y el directo –contagioso y anárquico– de esta peculiar banda les abrió las puertas de los festivales y ferias de toda España, media Europa y resto del mundo, donde los espectadores no habían visto nunca nada igual. El directo es claramente su medio natural, en el que todos los músicos tienen la oportunidad de expresarse por igual, dándole vida a un conjunto apasionado, enérgico y con muchas emociones mezcladas

Con el tiempo, salieron de estos encuentros tres discos, reflejo del bagaje musical del colectivo. El resultado fue un interesante y novedoso cóctel fusión de ritmos tomando el flamenco como raíz, sanamente adulterado con dosis de reggae, rumba o rap, con el añadido de letras canallas y callejeras que conforman un producto altamente adictivo y muy novedoso en la escena musical española. El primer disco fue el sorprendente y espléndido Vengue (2000), seguido por el comprometido Bari (2002) y finalmente Techarí (2006), el último y, sin duda, menos logrado de los tres álbumes.

Este disco –cuyo título significa "libre" en romaní, la lengua gitana–, cuenta con la colaboración que van del jazz al hip-hop con integrantes del sonido "batá" de Cuba (Roberto Carcassé), el "asian underground" de Londres (Asian Dub Foundation), el rap de Dakar (Daara J) y la presencia de artistas nacionales como el guitarrista de flamenco Pepe Habichuela, la cantante Martirio y su hijo, Raúl Rodríguez, líder de Son de la Frontera y guitarra solista de Kiko Veneno.

Bulerías, tangos flamencos, rumbas, alegrías, soleás y siguiriyas conviven con tambores batá, reggae, hip hop, tablas indias, vientos cubanos, latín jazz, bhangra, raggamuffin, sonidos orientales y heavy metal en 14 temas, algunos muy buenos como “Color”, “Sultanas de merkaíllo”, “Nana”, “Bailaores” o “Piedras vs tanques” y otros menos valiosos y un poco decepcionantes por su falta de chispa como “Todo tiende”, “El confort no reconforta”, “Tanguillos marineros” o “Silencio”. De este álbum se publicaron dos ediciones con DVD incluido: una estándar y otra de gran lujo, en la que colaboran numerosos excelentes ilustradores, « grafiteros » y dibujantes de cómic de varios países, cuyo sorprendente trabajo refleja la calidad y el arte de Ojos de Brujo.
El mensaje de la banda es “un mensaje de la calle”; el flamenco, no visto desde cátedras ni escuelas, sino el que llega al barrio y que se mimetiza con más cosas que ya están ahí. Las letras van siempre muy unidas a la música. El grupo tiene un mensaje cotidiano, natural y sobrenatural –o espiritual– porque “este último también está en la calle, en la gente, en todo el mundo”, cuentan sus componentes

El caso es que con mucha imagen, mucha convicción y una gran originalidad, el primer disco y el directo –contagioso y anárquico– de esta peculiar banda les abrió las puertas de los festivales y ferias de toda España, media Europa y resto del mundo, donde los espectadores no habían visto nunca nada igual. El directo es claramente su medio natural, en el que todos los músicos tienen la oportunidad de expresarse por igual, dándole vida a un conjunto apasionado, enérgico y con muchas emociones mezcladas.

El talante de Ojos de Brujo reside en esa inquietud por cómo interpreta el otro y como darle el espacio para que lo pueda compartir y expresar. Es una de las razones por la cual esta banda siempre funcionó como “banda abierta”, acogiendo nuevas artistas en sus giras según sus encuentros en la ruta. Energía y química son las dos condiciones básicas para encajar con el resto del grupo, además de mucho talante musical.

El mensaje de la banda es “un mensaje de la calle”; el flamenco, no visto desde cátedras ni escuelas, sino el que llega al barrio y que se mimetiza con más cosas que ya están ahí. Las letras van siempre muy unidas a la música. El grupo tiene un mensaje cotidiano, natural y sobrenatural –o espiritual– porque “este último también está en la calle, en la gente, en todo el mundo”, cuentan sus componentes. Que el mundo no va muy bien es algo obvio y se trata de colaborar en contra de lo que es degradante para el planeta, una cuestión de respecto. De llegar un poco a la conciencia de la gente, pero no de forma panfletaria ni pensando que uno está en posesión de la verdad, sino simplemente con la libertad de expresar lo que uno ve, le afecta o simplemente siente.

Con tanto compromiso y cosas que contar, no es extraño descubrir que Ojos de Brujo tiene su propio sello discográfico, la Fábrica de Colores (hoy Diquela records). Desde esta plataforma, el grupo difunde su arte y sus inquietudes artísticas a la gente que les rodea. Y las experimentaciones y los ideas siguen floreciendo... Los proyectos de la banda están en la línea de la investigación personal e histórica de cada uno, y van desde música brasileña con funky (Mesmalua), hasta proyectos de investigación flamenca con música electrónica (Aje Malaje), pasando por proyectos bastante avanzados del percusionista Xavi Turull, algunos de ellos ya medio grabados (Fula) esperando el momento oportuno.

Bajo unos cimientos flamencos, los componentes de esta peculiar formación edifican un sonido que no nota como extraña ninguna música. Ya sea rumba, ragga, dub o hip hop, cualquier pieza se adapta a este mestizaje con sentido. Músicos que vienen de palos diferentes, cada uno aportando su personal aire a la banda, desarrollando su propia forma de entender el ritmo, pero respetando siempre el color y el espíritu colectivo de Ojos de Brujo.
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