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miércoles, 26 de marzo de 2008
La violeta del Prater de Christopher Isherwood
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[5545] Comentarios[0]
La violeta del Prater es una breve novela del británico Isherwood en la que reflexiona sobre el papel de los creadores en las sociedades convulsas

Juan Antonio González Fuentes

Juan Antonio González Fuentes

La violeta del Prater es una obra del escritor inglés fallecido hace casi dos décadas Christopher Isherwood, muy conocido por ser el autor también de Adiós a Berlín y Crónicas berlinesas, trabajos en los que se basa la película de Bob Fosse Cabaret, y por ser un destacado miembro de la generación de escritores británicos encabezada por el poeta Auden.

En esta breve y estupenda novela, publicada en 1989 por Alianza Editorial con traducción de Jesús Pardo en la edición que manejo, Isherwood, a través del empleo del recurso autobiográfico –el autor es uno de los principales protagonistas de la trama-, nos presenta con ironía y acidez la existencia de dos realidades europeas, simultáneas en el tiempo pero distantes en el espacio, cuyo devenir histórico tiende, inexorablemente, a acercarlas para, después, enfrentarlas en conflicto.

Me refiero, por un lado, al alegre, satisfecho y confiado mundo inglés, cuyo dulce sueño victoriano aún persiste simbolizado en la despreocupada industria cinematográfica londinense y, por otro lado, al mundo de la naciente Alemania hitleriana en el que el nacionalsocialismo  comienza a dar claras muestras de sus terribles conceptos y actuaciones. Europa acaba de despertarse del alegre carnaval de los anos 1920 para enfrentarse a una de las peores crisis económicas de su historia. El tono autobiográfico del libro le confiere un valor añadido emparentado con las crónicas berlinesas del autor.

Christopher Isherwood: La violeta del Prater (Alianza, 1989)

Christopher Isherwood: La violeta del Prater (Alianza, 1989)

Con la agilidad narrativa y la profundidad conceptual que le son propias al buen escritor anglosajón, Isherwood plasma a lo largo de sus páginas la contraposición, alegremente paradójica, que resalta de forma chillona entre los mundos ya mencionados.

Esta contraposición, creadora de tensión dramática, es el punto en el que convergen los dos protagonistas: el guionista-narrador-novelista Isherwood, y el director de cine judío y vienés de apellido Bergman. Los dos se ven empujados por las circunstancias a colaborar en la realización de una película frívola y decadente (La violeta del Prater), mientras que, a al vez, y desde diferentes posicionamientos (intelectuales, políticos, afectivos…), y por diferentes motivos, viven de manera casi agónica los acontecimientos que simultáneamente a su trabajo cinematográfico se van produciendo en Centro Europa-

La peculiar relación que mantienen los protagonistas es aprovechada por Isherwood para, de forma directa y sin hacer concesiones narrativas a la pseudofilosofía, reflexionar sobre el papel que el artista, el creador, debe jugar en la sociedad, y fundamentalmente en una sociedad que avanza hacia el fascismo, o que sale de una guerra tan devastadora como la Segunda Mundial. El libro, lo digo ahora, fuera escrito justo un año después de acabada la guerra. En este sentido, Isherwood ve al creador como un actor cuyo papel ha sido escrito por otros y cuya misión es sólo representar dicho papel. Conclusión, a todas luces, poco optimista y placentera.

En definitiva, no nos encontramos ante una literatura de muy elevado nivel, pero sí ante un vuelo lo bastante ágil y hermoso como para invertir algún momento perdido en su contemplación y entendimiento.


NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente.


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