Director: Rogelio López Blanco      Editora: Dolores Sanahuja      Responsable TI: Vidal Vidal Garcia     
  • Novedades

    Las consecuencias estratégicas del secesionismo catalán (por Manuel López Blanco)
  • Cine

    El Havre (Le Havre</i >), película de Aki Kaurismäki (por Eva Pereiro López)
  • Sugerencias

  • Música

    Dig Lazarus dig!!!, CD de Nick Cave (crítica de Marion Cassabalian)
  • Viajes

  • MundoDigital

    La creación de contenidos web en la era de la economía de la atención
  • Temas

    La historia cultural. ¿Un giro historiográfico mundial? (por Anaclet Pons y Justo Serna)
  • Blog

    Oscar Wilde en el Blog de Juan Antonio González Fuentes
  • Creación

    Un millonario inocente, de Stephen Vizinczey (RBA, 2007)
  • Recomendar

    Su nombre Completo
    Direccción de correo del destinatario
viernes, 8 de febrero de 2008
"Palabros" feministas
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[4121] Comentarios[0]
Se pongan como se pongan las feministas, no pienso llamar “marida” a una mujer, “jóvenas” a las jóvenes, u otros recursos idiotas del lenguaje corrompido por la lamentable corrección política

Juan Antonio González Fuentes

Juan Antonio González Fuentes

La pequeña comparecencia escrita de hoy me la da hecha un buen amigo, el escritor Jesús Laínz, a través de un correo electrónico que me envía aún estupefacto. Yo también estoy sorprendido, anonadado hasta cierto punto con el contenido del envío, pero ya he escrito aquí en más de una ocasión que vivimos en un país, en una sociedad, con un cierto punto candente de surrealismo puro y duro.

Una vez visto el contenido de la comunicación electrónica de mi amigo poco se me ocurre agregar. No, no es que esté en desacuerdo con lo que dice, tampoco estoy de acuerdo..., sencillamente es que me deja noqueado el que pueda gastarse tiempo, dinero y esfuerzo en asunto tan..., ¿idiota?

Por regla general el lenguaje políticamente correcto me produce sarpullidos por su general estulticia, y siempre me ha parecido, quizá equivocadamente claro, que el uso de ese tipo de lenguaje es más perjudicial y contraproducente para los fines que supuestamente busca, que el uso correcto del idioma y la ausencia de palabrejas chuscas y usadas con la fuerza de un calzador de memeces.

Evidentemente, quien siga con asiduidad mi presencia pública mediante estos escritos con Ojos de Papel, sabrá que nadie en su sano juicio podría calificarme con el adjetivo “progresista”, adjetivo al que yo sumaría de mi cuenta otra palabra definitoria: “al uso”. Por lo tanto, soportaré estoicamente que quien lea la mamarrachada que aquí difundo y esté en abierto y completo desacuerdo conmigo me cuelgue de la espalda el monigote del facha facha, o del tonto tonto, o del fachatonto machista más. Lo intentaré sobrellevar con entereza.

Sólo pretendo compartir mi estupefacción ante este tipo de anuncios o proclamas “progresistas”, pero insisto, no para subrayar mi desacuerdo con las mismas (que también, para qué vamos a engañarnos) sino para mostrarme tan boquiabierto, por ejemplo, como una antigualla esquimal con los mecheros..., y para gritar desde mi sentido común (el menos común de los sentidos, y el mío en particular bastante perdido) que me quiero apear de este mundo en la próxima, por favor.

Quisiera aclarar al Colectivo de Jóvenas Feministas (el word también debe ser machista, pues al escribir jóvenas me subraya en rojito el palabro) y a la Plataforma andaluza de apoyo al lobby europeo de mujeres (vaya, las palabras en inglés sí las acepta la plataforma) que no cuenten conmigo para apoyar sus iniciativas. Es decir, que no me llamen, no me escriban, no me griten, no me canten, no se comuniquen de manera alguna conmigo Como maduro machista intransigente que soy, lo siento, pero seguiré llamando “mi mujer” a mi mujer (y además, como un cabronazo deleznable, usaré el posesivo); marido a los maridos, es decir, a los hombres de una pareja hombre-mujer; solteras (solterona es un término con mucho de despectivo, que no hay por qué emplear) a las mujeres que no están casadas, situación que en modo alguno, además, ni les presupone ni les otorga independencia alguna; y amas de casa a señoras como mi madre, que lleva más de 40 años en tal honrado trabajo, y cuyo denominativo no puede ser más correcto y preciso: considerada en la cultura occidental tradicional como la mujer que tiene como ocupación principal o exclusiva, el trabajo en su casa. Además, ama, si no estoy muy desinformado viene del verbo amar, lo que se ajusta perfectamente a mi madre y a todas las amas de casa que conozco: que aman lo que son y lo que hacen.

Sí, seguiré haciéndolo, y ya pueden ponerse las feministas del mundo como les dé la gana, Zapatero hecho un basilisco, o Pedro Zerolo un energúmeno. No paso porque me digan cómo hablar, qué palabras emplear, qué debo pensar y decir. No. Bueno, y ahora a recibir palos. Aquí me quedo para recibirlos.


NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente.


Comentarios









  • Suscribirse





    He leido el texto legal


  • Reseñas

    Josu Ternera. Una vida en ETA, de Florencio Domínguez
  • Publicidad

  • Autores

    Jorge Luis Borges, la infamia como sinfonía estética (por Francisco Morales Lomas)