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viernes, 1 de febrero de 2008
Los buenos europeos de Borges
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[4414] Comentarios[0]
Abundan aciagamente en Europa el mero alemán o el mero irlandés; faltan los europeos. Jorge Luis Borges dixit

Juan Antonio González Fuentes

Juan Antonio González Fuentes

Me llama Ella, M., desde el aeropuerto de Barajas y a punto de entrar en el avión que la dejará en París. Este fin de semana, por tanto, me quedó en Santander y me incorporaré a la zaga de mi equipo de fútbol, haciendo pareja con Tuto Sañudo, el veterano y excelente central que tantos partidos jugó en Primera División con el Racing de Santander, llegando a jugar la copa de la UEFA con aquel Oviedo que a punto estuvo de ser un grande.

Desayunando esta mañana en la chocolatería Áliva leo en El Cultural el artículo de Luis María Anson. Escribe el académico de la Española sobre la decadencia de París en el mapa artístico mundial y la consolidación del eje Nueva York/Londres/Hong-Kong, eje al que pujan con fuerza por incorporarse Berlín y Shanghai. Ya había leído cosas al respecto, y quizá escriba algo sobre el asunto cualquiera de estos días.

Hablo por teléfono con Rogelio López, quien desde su casa de Barcelona vela porque estos ojos de papel se fortalezcan y desarrollen. Me habla Rogelio de un estupendo hotel situado en la Toscana, no muy lejos de Arezzo y sus frescos del Piero della Francesca. El hotel está regentado por una ilustrada cántabra italianizada, y Rogelio me asegura que es una delicia contemplar las dulces colinas toscanas desde una de sus ventanas.

Sentado frente a la pantalla del ordenador, y antes de poner el punto y final a las notas del programa de mano que me ha pedido sobre piezas del Barroco alemán la Fundación Botín para uno de sus próximo conciertos, echo un vistazo a las fotos que antes de Navidad nos hicimos en Dublín. Lo hago ya con un poco de nostalgia, como si hubieran trascurridos siglos desde aquel viaje, y la veo a Ella sonriendo en una esquina de Grafton Street, o a mi mismo en las calles del Trinity College.

En breve, en unos minutos, dejaré el despacho y me iré a la muy cercana sede de la Fundación Botín. Adolfo Fernández Punsola, modisto e historiador del arte, ex compañero de Toni Miró en Barcelona, conocido mío y personaje del que habla bien Jiménez Losantos en su reciente libro de memorias, dará a las 8 de la tarde una conferencia sobre Mafor, una antigua tienda de moda y accesorios santanderina ya desaparecida, y la importancia que tuvo como icono de la moda europea en la sociedad santanderina del siglo XX.

Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

A la misma hora, pero en San Mamés, el Racing quizá comience a certificar su pase por vez primera a las semifinales de la Copa del Rey de fútbol. En la radio escucho a mi amigo Claudio Acebo, a quien alguna patada daré el sábado en el campo si se deja, hablando desde el mismísimo interior del vestuario del equipo visitante en el bilbaíno San Mamés. Quinientos kilos de ropa deportiva desplaza el Racing cada vez que juega fuera de El Sardinero, incluyendo unos cuantos pares de botas alemanas con la suela transparente que asegura Claudio son como guantes para el pie.

Mañana iré a la tertulia literaria que tiene lugar en el restaurante Deluz, y es probable que me acompañe a la misma mi amigo Nicanor Gómez, que estará recién llegado de Madrid y de su colegio complutense. Estará también Miguel Ibáñez, a quien las palabras de Anson le dan completamente igual, y seguro que aparece con un ejemplar de Le Monde bajo el brazo, símbolo permanente de su  vocación afrancesada. Le escribo ahora mismo un correo al magnífico poeta Antonio Portela, quien hace dos años pasó una larga temporada en el Colegio de España en Roma. Le pregunto por la Toscana, y por si quiere hacerme algunas recomendaciones que me sean útiles para el viaje que haremos Ella y yo en marzo.

En una cadena de radio local escucho la entrevista que le hacen al nuevo fichaje del Racing, un peruano de 18 años con al parecer un gran futuro en sus botas. Le oigo comentar al muchacho, desde el otro lado del océano, la enorme ilusión que le hace venir a jugar a Europa.

Me fijo en la portada de el diario El Mundo de hoy por la mañana y caigo un tanto avergonzado en el juego tendencioso de las fotografías principales. Por un lado (derecha) el presidente Zapatero saludando a un joven con estética “punk” y de espaldas, y por otro Mariano Rajoy (izquierda) con Angela Merkel y Sarkozy, dos de los principales líderes de Europa (insisto, me asalta la vergüenza ante este pequeño y tontorrón “juego sucio” periodístico).

Me paro un instante a meditar, y caigo en la cuenta de que, de una forma u otra, Europa o “lo europeo” está presente en mi devenir cotidiano con inusitada frecuencia. Y me viene que ni a propósito recoger aquí un pequeño párrafo que he leído después de comer en el libro de Alberto Manguel, Diario de lecturas, sobre el que ya ayer traté brevemente en estas paginas.

Leo lo siguiente: “En 1934, Thomas Mann, al recordar una conversación con su antiguo mentor, el editor Sammi Fischer, anotó en su diario una observación de Fischer sobre un conocido común:

-No es europeo-, dijo moviendo la cabeza.
-¿No es europeo, Herr Fischer? ¿Cómo es posible?
-No entiende nada de las grandes ideas humanistas"
.

Borges al comentar The road Back, la película de James Whale de 1937: El mero pacifismo no basta. La guerra es una antigua pasión que tienta a los hombres con encantos ascéticos y mortales. Para abolirla, hay que oponerle otra pasión. Acaso la del buen europeo –Leibniz, Voltaire, Goethe, Arnold, Renan, Shaw, Russell, Unamuno, T. S. Eliot- que se sabe heredero y continuador de todos los países. Abundan aciagamente en Europa el mero alemán o el mero irlandés; faltan los europeos”.

Sí, hoy parecen faltar los buenos europeos, los mejores, y es significativo que se diera cuenta un argentino con antepasados españoles e ingleses, premio Cervantes compartido con mi paisano Gerardo Diego, estudioso de las lenguas antiguas nórdicas, y enterrado en un cementerio suizo. Borges, el más europeo de los escritores hispanoamericanos.


NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente.


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