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jueves, 8 de noviembre de 2007
La música de Alfred Schnittke
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[3834] Comentarios[0]
El dramatismo heredado de Shostakovich, la poliestilística y los modos del collage, son las vigas sobre las que construyó su música Alfred Schnittke.

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Juan Antonio González Fuentes

El dramatismo heredado de ese absoluto monstruo de la música culta del siglo XX que fue Shostakovich, la utilización de la poliestilística y de los modos del collage, un hábil manejo de la paleta compositiva y un no disimulable compromiso con el academicismo musical, son las vigas sobre las que se ha construido la gran aceptación que de un tiempo a esta parte tiene la música del compositor de la extinta Unión Soviética, Alfred Schnittke (1934-1998).

En la obra de Schnittke, al igual que por ejemplo en la de su compatriota y contemporánea Sofía Gubaidulina, el interés por continuar la tradición musical de tipo racionalista (incluyendo desde el contrapuntismo más escrupuloso hasta la incorporación del folklore nacional), encuadra la tipología de las composiciones donde, en el caso concreto de Schnittke, la poliestilística es una rasgo siempre definitorio e insoslayable.


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Alfred Schnittke


La estética de Schnittke, en consecuencia, se plantea como una reacción contra el lenguaje serial nacido de la Segunda Escuela de Viena (Arnold Schönberg, Antón Webern, Alban Berg, Paul Hindemith), lenguaje que para nuestro compositor era una especie de huida a la carrera ante los problemas cotidianos y reales, una huida disfrazada de experimento que termina inevitablemente desembocando en un territorio baldío.

Así, el uso sistemático de fragmentos de la tradición musical racional es una de las ideas básicas del hacer de Schnittke, creando en este sentido un espectro sonoro en el que tienen cabida no sólo las más diversas combinaciones, sino también figuras musicales radicalmente subjetivas, complejas piezas sonoras dentro del entramado general de la obra cuyos sonidos resultantes son reconocibles como pertenecientes a un pasado identificador.

Toda esta concepción musical de Schnittke aquí planteada, se fue agudizando a partir de la segunda mitad de la década de 1970. Antes, en lo sesenta y primeros setenta, su obra estuvo bajo la tutela del pesimismo y el clima atormentado del último Shostakovich, etapa en la que Alfred Schnittke compuso su arrebatador Segundo cuarteto, el dramático Quinteto con piano y la magnífica Sonata para chelo, tres de sus obras más representativas y perdurables.

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NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente.


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