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martes, 30 de marzo de 2010
Asa Larsson: Aurora Boreal (Seix Barral, 2009)
Autor: Iván Alonso - Lecturas[6797] Comentarios[0]
Si uno se adentra en el mundo desordenado y salvaje de Asa Larsson en “Aurora boreal” (Seix Barral, 2009) va a descubrir una narradora bastante más sólida que el sobrevalorado difunto periodista sueco Stieg Larsson y una historia que, por lo menos, solventemente contada supone una nueva mirada sobre el noïr sueco


Iván Alonso es historiador y periodista

Aunque mucha gente no se lo crea, la novela negra sueca no la inventó Henning Mankell y su psicológicamente alterado personaje Kurt Wallander. A nada que uno se ponga en el tema y lea con cierta atención descubrirá nombres que se remontan a principios de los sesenta, cuando en España pensábamos que Suecia era lo más avanzado en libertad y democracia y la crónica negra, algo sólo propio de El Caso. Pero, libro a libro, los nórdicos nos han desvelado qué capas de podredumbre, corrupción y vileza laten bajo sus helados lagos y sus aparentes tranquilas y anodinas vidas ordenadas en casitas individuales con leña y calefacción a gas ruso.

Aunque la primera novela de Asa Larsson, Aurora boreal, se publicó en Estocolmo en 2003, Seix Barral no se ha decidido a darla a imprenta hasta finales del año pasado. Pensando mal, el compartir apellido con el gran fenómeno literario de los últimos tiempos, Stieg Larsson, cuya forzada trilogía sobre las aventuras de la ciberpunk Lisbeth Salander y el periodista Mikael Blomkvist han sido consuelo de librerías, compañía de viajes de metro y lectura de depresiones laborales, parece ser la razón definitiva para sacar a la venta la obra, pero si uno supera los escrúpulos y se adentra en el mundo desordenado y salvaje de Larsson va a descubrir una narradora bastante más sólida que el sobrevalorado difunto periodista sueco y una historia que, por lo menos, solventemente contada supone una nueva mirada sobre el noïr sueco.

Los fanáticos de los tres grandes del negro norteamericano, Raymond Chandler, Dashiell Hammett y el contemporáneo James Ellroy, o incluso los que hemos leído a nuestros novelistas de los bajos fondos como Francisco González Ledesma, Juan Madrid y Manuel Vázquez Montalbán, siempre hemos echado de menos en la novelística negra sueca más sangre, más vicio, más dosis de suciedad. A pesar del desfile de cadáveres, siempre escaso, la ficción reclama muertos y aquí los narradores nórdicos se diferencian de sus colegas yanquis y latinos por un uso demasiado clínico y estilizado de las descripciones, por elipsis abrumadoras que esconden lo que, precisamente, el yonqui de lo negro quiere leer y por contar lo justo y necesario y de forma blanca, con pocos tacos, alcohol y drogas las justas, y, si acaso, unas gotas de sangre sobre la alfombra para avisar de qué va el tema.

Asa Larsson: Aurora boreal (Seix Barral, 2009)

Asa Larsson: Aurora boreal (Seix Barral, 2009)

Asa Larsson se mancha un poco más las manos. El crimen de un pastor de una iglesia evangélica que aparece desventrado y sin ojos en el pasillo de su iglesia supone un paso adelante en los riesgos que el negro europeo debe asumir. Muy influenciada por narrativas norteamericanas como la de Cormac McCarthy o incluso por el particular mundo criminal y onírico de los hermanos Coen, su protagonista, una policía embarazada, inicia las investigaciones apoyándose en una antigua miembro de la iglesia que sufrió los turbios tejemanejes de una comunidad no tan santa como parece desde lejos.

La autora de Kiruna no se permite muchas alegrías ni metáforas. A lo largo de la novela no hay, es cierto, ni una frase más memorable que otra ni un momento de amargado lirismo, pero tampoco encontraremos las secas conclusiones y la espartana manera de narrar, periodística y pobre, de su tocayo de apellido. Eficaz en sus resultados y amparada por una simple estructura de siete días que se suceden en medio de la presencia inquietante y levemente sugestiva de una eterna aurora boreal, Larsson saca a la luz la putridez que atesoran los que se creen elegidos por Dios, denuncia el control mental que toda organización religiosa ejerce sobre sus adeptos para así manipularlos más eficazmente y, sobre todo, rompe esa leyenda rosa que los protestantes aún llevan en contraste con la célibe Iglesia Católica que, parece, llama más a la paidofilia y los sobrinos curales entre sus filas.

No hay más de lo que promete, pero tampoco hay menos. Una entretenida novela negra en busca de culpable en los agrestes paisajes del norte y el recuerdo de algunos sucesos turbios en una comunidad de fieles. Con bastante menos, otros han vendido más. Larsson merece una lectura, y de paso un respeto. 
 

***


Últimas colaboraciones (Marzo 2010) de Iván Alonso en la revista electrónica Ojos de Papel:

LIBRO: Roberto Bolaño: El Tercer Reich (Anagrama, 2010)

LIBRO (febrero 2010):
José María Mijangos: Soul Man (Lengua de Trapo, 2009)



NOTA: En el Blog de Iván Alonso se podrán leer los textos clasificados tanto por temas (artes, autores, cine, música, sociedad y periodismo) como cronológicamente.

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