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Peter Redwhite: <i>Cortos americanos</i> (Izana Editores, 2013)

Peter Redwhite: Cortos americanos (Izana Editores, 2013)

    AUTOR
Peter Redwhite

    LUGAR Y FECHA DE NACIMIENTO
Moguer (Huelva, España), 1987

    BREVE CURRICULUM
Cortos americanos es su primer libro. Mientras desarrolla el Proyecto Fin de Carrera (estudia Ingeniería de Telecomunicaciones) escribe con frecuencia en su blog, lo que le ha hecho descubrir un nuevo género literario que le resulta fascinante por la espontaneidad que requiere –o uno se exige- y la inmediatez con que puede llegar a los demás

    FICHA TÉCNICA DEL LIBRO
ISBN: 9788494065729. Madrid, 2013. 68 páginas. 9,5 €




Creación/Creación
Cortos americanos
Por Peter Redwhite, lunes, 03 de junio de 2013
Los Cortos americanos, libro de Peter Redwhite, constituyen unas narraciones breves, algunas mus breves. Basta una escena para mostrarnos las vidas de unos personajes cuyo destino seguirá discurriendo en la imaginación del lector de forma ajena a su voluntad. Aunque suceden en lugares concretos de la geografía de Estados Unidos, en su conjunto nos llevan a un paisaje indeterminado de la mítica americana, donde tantos individuos se pierden buscando un sueño que quizá nunca se pueda alcanzar; a esas esquinas de la vida en las que nos vemos obligados a preguntarnos por el sentido que tiene tanto esfuerzo frente el azar, el absurdo o el infortunio.


Necesito oírlo

 

Llevaba abrazada la copa que me habían dado por ganar el torneo de Delray Beach, Florida. Nunca antes había ganado nada. Suelta la copa un segundo, Clayton y coge el mapa. Ya te lo he dicho, papá. En la salida 435 nos tenemos que incorporar a la I-10 W en dirección Tallahassee. Todo está aquí apuntado. Quedaban más de 240 millas para Mobile. Aún no había cumplido los dieciocho y llevaba más de seis años en la carretera con mi padre. Ni siquiera me preocupaba si iba a llegar a ser tenista profesional. Decían que yo era el mejor junior del país, que mi único problema era la falta de ambición. Llevarían razón. Más que el tenis a mí lo que me gustaba era sentir cómo la brisa me alborotaba el pelo cuando quitábamos la capota del Packard. Ya habíamos dejado atrás DeFuniak Springs. Mi padre encendió un Winston. Coge uno. Nunca había fumado delante de él. Obedecí. Dime que no me odias, hijo. Necesito oírlo. Yo no entendía nada. Dímelo, Clayton. Sabes que te quiero, papá. Mi padre apagó el cigarrillo, puso la cinta de Johnny Cash y no volvimos a hablar hasta llegar a casa.

 

Fui jugador del circuito profesional. Nunca estuve cerca de volver a ganar. Ahora doy clases en el Oakwood Swim & Racquet Club. Mi hijo tiene siete años. Gana a niños cuatro o cinco años mayores que él. Lindsay dice que deberíamos intentarlo con Clayton Jr. Es entonces cuando vuelvo a sentir el metal frío de la copa. Me veo sosteniendo el Winston con dedos temblorosos mientras digo a mi padre que le quiero. Ya veremos, cielo. Es un poco pronto todavía. Bajo la escalera. Mi hijo juega en el salón con dinosaurios de trapo. Éste tan enorme se llama Axel, papá. Ya lo sé. Le pregunto si puedo sentarme con él en el suelo.

 

Última primavera en Gaskins City

 

Viene a mí cada vez con más fuerza la última primavera que pasé en Gaskins City, Illinois. Ella pensaba que yo era distinto a mis amigos e incluso al resto de los hombres. Son unos pesados, me confesaba. Se llamaba Caitlin Laird y apareció a mediados de abril. Unas cuantas semanas después acepté la oferta de una empresa de productos químicos, alquilé una casita en Chicago, conocí a Estelle y nos casamos a los pocos meses. Me gustaba hacer reír a Caitlin, ella pensaba que de manera desinteresada. Durante algún tiempo, al menos eso creo, no se equivocaba. Con Estelle la cosa fue muy distinta desde el principio. El sexo y el tolerarnos el uno al otro nos bastaban. A ella no parecía preocuparle si yo era o no distinto a la mayoría de los hombres.

 

Una noche, en el bar de Jake, Caitlin me dijo que lo mejor iba a ser que no quedásemos más. Ahora que cada día que pasa me parece estar más atrapado en aquellas últimas semanas en Gaskins City, me siento como un extraño en mi propia casa. Intentando ocultar a mi esposa que lo único que deseo es volver con una mujer con la que coincidí apenas un mes hace más de veinte años.



Nota de la Redacción: agradecemos a Izana Editores en la persona de su director, Javier Gil Carmona, la gentileza por permitir la publicación de los dos relatos de Peter Redwhite, autor de Cortos americanos (Izana Editores, 2012), en Ojos de Papel.

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