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Gema Theus (foto de Jesús Martínez)

Gema Theus (foto de Jesús Martínez)

    AUTORA
Gema Theus

    LUGAR Y FECHA DE NACIMIENTO
Madrid (España), 1969

    BREVE CURRICULUM
Licenciada en Psicología. Sobre todo es una apasionada en el estudio y análisis del comportamiento humano. Esto le ha llevado a dedicarse durante más de una década al ámbito de los Recursos Humanos, y casi otra a la infancia, a su evolución y desarrollo, por lo que dirigió una escuela infantil. La autora ha publicado varios artículos en revistas especializadas y ha en colaborado en varios másters. Sus últimos años los ha dedicado, de forma intensa, a los colectivos sociales desfavorecidos



Gema Theus: <i>Este lugar no es para ti</i> (Ediciones Carena, 2011)

Gema Theus: Este lugar no es para ti (Ediciones Carena, 2011)


Opinión/Entrevista
Entrevista a Gema Theus, autora de Este lugar no es para ti
Por Jesús Martínez, jueves, 1 de diciembre de 2011
Feliz

La cuidaron, la mimaron, la agasajaron con carantoñas, con una ración de “te quiero, criatura” que, sobre la mesa, formaba una nube de azúcar. La acomodaron en su casa, como si fuera una hija que llegara de improviso después de unas navidades ausente. Gema Theus (Madrid, 1969) y su marido y la hija natural de ambos, acogieron en su familia, después de un largo proceso y durante más de un año, a una niña, a quien llamaremos Thalía. Niña africana de ojos ribereños y cabello de ensortijados bucles. Ellos la educaron, la cuidaron, la mimaron y la agasajaron con requiebros preciosos y caricias con rebozo. De esta experiencia, Gema, que oposita para el Área de Gobierno de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Madrid, ha sacado una lección que ha convertido en su primera novela: Este lugar no es para ti.
La lección es que el sistema, en España, ha de apostar por los acogimientos temporales: “Actualmente, hay un lío de leyes complejas, y los niños buscan referentes claros, pertenecer a una familia, por eso te acaban llamando mamá. La familia que acoge por un tiempo ha de saber explicar al niño que ellos no son sus padres; serán sus tíos, sus amigos, sus tuteladores, pero no sus padres, porque acogimiento no es adopción”.

La protagonista de Este lugar no es para ti se llama María. La niña que acogieron Gema y su marido se llama Thalía. La protagonista de Este lugar no es para ti (Ediciones Carena, 2011) es una adolescente con los ojos puestos en la lejanía, como los de los primos Hans Cartorp y Joachim Ziemssen, en el sanatorio internacional Berghof, en La montaña mágica, de Thomas Mann. La niña que acogieron Gema y su marido es una niña de cuatro años. Aparentemente, son casos diferentes, pero, en verdad, se trata del mismo caso.

Gema y su familia bañaron a Thalía, le soplaron las sopas calientes, le hacían reír con carcajadas estridentes, de esas que sólo superan las bocinas de los camiones con remolques de 16 ruedas. La madre biológica de María es una mujer que cayó en la droga y que se rodeó de malas compañías. De la madre biológica de Thalía no tenemos datos. De la madre en la que se convirtió Gema podríamos mencionar su inequívoco compromiso con la infancia desprotegida: “Yo me licencié en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Era una buena estudiante, pero no excelente; tenaz, por no decir pesada. Terminada la carrera trabajé en el departamento de recursos humanos de numerosas empresas. Pero, con el tiempo, me di cuenta de que prefería trabajos tangibles para gente con necesidades, y no vender humo a directivos. Quería gente que, si no les gustas, te da un mordisco, y si le gustas, te da un beso. Quería niños”, razona Gema, que orientó su profesión hacia la psicología social. Ella acabó fundando una guardería, de la que fue directora y supervisora. “Cuando me di cuenta de que la niña a la que habíamos acogido se tenía que marchar con otra familia, fue muy duro. Piensas en que puedes cambiar el mundo, pese a saber que existe un principio y un fin para todas las cosas.”

Le compraron ropa, la acostaron sobre una funda de loneta, le enseñaron a atarse los zapatos “como una persona mayor”. La cubrieron de besos, un manto de besitos concisos y directos, como banderas y caduceos. Contuvieron el llanto, resollaron, la dejaron partir. Thalía se despidió de Gema con un “Adiós, mamá”, y se despidió de él con un “Adiós, papá”. La recuerdan, la mantienen viva en sus bocas contraídas. No la olvidarán nunca, estará siempre en su memoria. Y desean que sea feliz.
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