Director: Rogelio López Blanco      Editora: Dolores Sanahuja      Responsable TI: Vidal Vidal Garcia     
  • Novedades

    La gracia irremediable. Álvaro Pombo: poéticas de un estilo
  • Cine

    Crítica de Tropa de élite, película de José Padilha (por Eva Pereiro López)
  • Sugerencias

  • Música

    The King of the Limbs, CD de Radiohead (por Marion Cassabalian)
  • Viajes

  • MundoDigital

    Por qué los contenidos propios de un web son el mayor activo de las empresas en la Red
  • Temas

    De censuras, chalados y cartas indianas (por Miguel Ángel Sánchez de Armas)
  • Blog

    Tenores mucho más allá de los Tres Tenores (por Juan Antonio González Fuentes)
  • Creación

    Poética o nombrar la transparencia (Rosana Acquaroni)
  • Recomendar

    Su nombre Completo
    Direccción de correo del destinatario
Terrence Malick: <i>El árbol de la vida</i> (2011)

Terrence Malick: El árbol de la vida (2011)

    GÉNERO
Cine

    TEMA
Crítica de la película El árbol de la vida, de Terrence Malick (por Eva Pereiro López)

    FICHA TÉCNICA
Guion: Terrence Malick. País: EEUU. Año: 2011. Duración: 141 minutos. Género: drama. Reparto: Brad Pitt (Sr. O’Brien), Sean Penn (Jack), Jessica Chastain (Sra. O’Brien), Fiona Shaw (abuela), Irene Bedard (mensajera), Hunter McCracken (Jack joven), Laramie Eppler (R.L.), Tye Sheridan (Steve). Producción: Dede Gardner, Sarah Green, Grant Hill, Brad Pitt y William Pohlad. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Emmanuel Lubezki. Montaje: Mark Yoshikawa

    PREMIOS
Palma de Oro del Festival de Cannes 2011




















Magazine/Cine y otras artes
El árbol de la vida (The Tree of Life), película de Terrence Malick
Por Eva Pereiro López, martes, 4 de octubre de 2011
Terrence Malick no es muy prolífico, pero sus obras, escasas, despiertan mucho interés. Y aquí está la última - la quinta -, El árbol de la vida (The Tree of Life) avalada por la Palma de Oro del Festival de Cannes 2011, en la que este inclasificable director compone una oración poética, un llanto intenso y lleno de sensibilidad que, sin embargo, se le escapa de entre los dedos en los pasajes más lisérgicos. Y aún con estas fisuras, merece sin duda la pena dejarse llevar por la riqueza de su complejidad y experimentar las emociones, también visuales y auditivas, siendo comprensivos con la evaluación de los pasos que le han llevado a crear esta obra titánica.


¿Qué es la vida? La emoción de acariciar a un recién nacido, la muerte del mejor amigo - el hermano-, la influencia estricta y represora del padre, la fuerza de la madre cuya dulzura y cuidados a la sombra del progenitor mantienen a la familia unida, las travesuras que se cometieron en la infancia, la complicidad, el dolor sofocado pero persistente de la pérdida. Todo esto y mucho más es Jack O’Brien (Hunter McCracken – el joven Jack -, Sean Penn – el Jack adulto), el álter ego de Malick, el núcleo central del film, sólido e íntimo, lleno de matices, una infancia marcada con hierro candente, atormentada silenciosamente por un padre al que no se le discute o replica, al que se acata ipso facto agachando la cabeza. Y por supuesto, esa muerte con la que convive de adulto.

Con escasos diálogos y muchos silencios, miradas intensas y desoladas que gritan socorro, y un narrador en voz en off acompañado por una banda sonora delicada (compuesta de Brahms, Mozart, Bach, Malher, Couperin, Berlioz etc. – impresionante el trabajo de Alexandre Desplat), se nos desvela un periodo de la vida de los O’Brien en Waco, Texas, durante los años 50 (la etapa del presidente Eisenhower), una compleja y sobrecogedora visión de la infancia, esa que nos moldea para el resto de nuestras vidas, de los lazos familiares difícilmente explicables. Aunque el proyecto de Malick es mucho más ambicioso, es propio del artista que se escucha a sí mismo. ¿Qué es el misterio de la vida, de Jack o de sus dos hermanos, la existencia y la muerte? ¿Qué sentido tiene? ¿Cómo se imbrica la vida humana en el universo? Y aquí comienzan las divagaciones espirituales del director-artista, desde el nacimiento del cosmos, al organismo unicelular pasando por la era de los dinosaurios, que desalentarán a muchos y enamorarán a otros tantos.

El árbol de la vida es un ejercicio de texturas y sensaciones tanto visuales como musicales, un lenguaje cinematográfico complejo, una narración poética, sensible y simple a la vez, en la que Malick, además de contar su historia, una historia de una belleza terrible, se adentra en una búsqueda espiritual que dé sentido a nuestras pequeñas vidas humanas y mortales, a la vida de Jack, embebiéndola en el tiempo del planeta y engarzándola a la religiosidad con la que se educó en su infancia. Y se hace larga, por sus divagaciones introductorias, o por lo menos por parte de ellas, alguna incluso innecesaria - ¿realmente había que incluir la Era Secundaria y la metáfora entre los dinosaurios, el padre y el hijo? - , o es que quizá la forma que tienen no es totalmente adecuada a pesar de la belleza y el lirismo de sus imágenes. Sin embargo, el núcleo es, simplemente, brillante, y el reparto, encabezado por una Jessica Chastain (la madre) en absoluto estado de gracia, espléndido. Brad Pitt borda el papel del padre y Hunter McCarcken, Jack de niño, es magnífico – Sean Penn ya se quejó profusamente de su escaso protagonismo como Jack adulto.

The Tree of Life es propia de un artista, ese artista escurridizo que aparece de vez en cuando con un producto exquisitamente propio, y que se queda en silencio años cogitando su próximo trabajo. Sea lo que sea, Malick siempre es interesante, y aunque ésta no sea una obra maestra por los altibajos rítmicos y de coherencia, no hace falta tanto para que produzca interés y reflexión.



Tráiler de la película de Terrence Malick, El árbol de la vida (vídeo colgado en YouTube por krazyforjocelyn)
  • Suscribirse





    He leido el texto legal


  • Reseñas

    Reseña del libro “El árbol mágico”, de Peter Sloterdijk
  • Publicidad

  • Autores

    La crítica teatral completa de Mariano José de Larra (Rafael Fuentes Mollá)