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Patricia Gascó Escudero: <i>UCD-Valencia. Estrategias y grupos de poder político</i> (PUV, Valencia, 2009)

Patricia Gascó Escudero: UCD-Valencia. Estrategias y grupos de poder político (PUV, Valencia, 2009)

    TÍTULO
UCD-Valencia. Estrategias y grupos de poder político

    AUTORA
Patricia Gascó Escudero

    EDITORIAL
PUV

    OTROS DATOS
Valencia, 2009. 192 páginas. 15 €



Patricia Gascó Escudero es Licenciada en Historia. Se especializa en el estudio de las élites políticas en la Transición democrática española (caineta@homail.com)

Patricia Gascó Escudero es Licenciada en Historia. Se especializa en el estudio de las élites políticas en la Transición democrática española (caineta@homail.com)

Juan Carlos Colomer es Investigador del Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Valencia (juan.colomer@uv.es)

Juan Carlos Colomer es Investigador del Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Valencia (juan.colomer@uv.es)


Reseñas de libros/No ficción
Patricia Gascó Escudero: UCD-Valencia. Estrategias y grupos de poder político (PUV, 2009)
Por Juan Carlos Colomer, jueves, 1 de julio de 2010
De la transición a la democracia en España tenemos aún multitud de interrogantes abiertos. Ya lo afirmaba el historiador Javier Tusell cuando decía que la historia de la transición estaba muy lejos de hacerse con las herramientas y con los interrogantes necesarios. Por tanto, libros como el de Patricia Gascó Escudero UCD-Valencia. Estrategias y grupos de poder político (PUV, Valencia, 2009), vienen a cubrir un espacio de estudio que se está convirtiendo en necesario. ¿Qué fue UCD? ¿Qué plasmación política tuvo en los diferentes territorios donde participó electoralmente? ¿Qué ideología le caracterizó? ¿Cómo jugó el asunto identitario y autonomista en la evolución y final de este grupo político? Si éstos interrogantes son aplicados al estudio de una de las formaciones más importantes, como fue la valenciana, gran parte del camino queda recorrido. Gascó asume la tarea de responder a estas cuestiones y les da respuesta de una forma coherente y sin prejuicios, convirtiendo su obra en una de las más relevantes sobre la evolución de este partido político y su influencia en la transición a la democracia valenciana.
“En UCD entramos mucha gente, que no solamente íbamos a vivir de la política, sino que la política nos costaba dinero”. Estas declaraciones de José Luis Manglano (cabeza de lista al Ayuntamiento de Valencia por UCD en 1979) ejemplifican la historia de una formación política, cuyos problemas internos, su parcial definición ideológica y su evolución van a marcar un proceso de cambio y transformación como fue la salida de la dictadura. La autora, joven doctoranda de la Universitat de València, publica este trabajo como inicio prometedor de su futura tesis doctoral sobre la formación política para el caso valenciano. Con él se amplía la bibliografía existente sobre un grupo del que desconocemos todo o casi todo y, además, comprobamos cómo interesantes investigaciones se van abriendo camino en el mundo editorial universitario.

La obra de Patricia Gascó, con 180 páginas de texto, recorre la historia y características de una formación que tuvo en Valencia uno de sus principales centros, no sólo por la importancia y curriculum de los políticos que la formaron (Abril Martorell, Emilio Attard, Manuel Broseta…) sino también por el fuerte carácter personalista de algunos de sus líderes y la heterogeneidad de la formación (tanto de grupos de poder como de tendencias ideológicas) que marcaron su final. Y este recorrido se realiza teniendo presente la documentación existente y sugiriendo interrogantes para futuras reflexiones y debates. A modo de ejemplo sugeriré, tan sólo, uno de ellos: ¿hasta qué punto no tenemos un descontrol y atomización en este partido reflejo de un periodo de incertidumbre como fue la transición?

Por lo que se nos cuenta, la historia de la Unión de Centro Democrático pasa por entender su génesis y evolución en un marco complejo de estrategias y grupos de poder. UCD fue una iniciativa de diferentes sectores políticos (liberales, democristianos, e incluso nacionalistas) para presentarse coaligados a las primeras elecciones de 1977

Tras un capítulo introductorio, se analizan las tres fases en las que la autora divide UCD-Valencia, con una primera fase (1977-1979) de pugna entre “liberales” y “populares” que se saldó con una victoria de estos últimos; una segunda fase (1979-1981), con la llegada de Abril Martorell, la incorporación de Broseta, y la progresiva salida de Attard: y, finalmnte, un último momento de disolución del partido con el paso de parte de sus dirigentes al Centro Democrático y Social de Adolfo Suárez. La obra, sin perder de vista la perspectiva general, analiza las principales conexiones entre la política estatal y la valenciana para realizar un perfil político e ideológico de lo que fue la propia UCD Valenciana. Para hacer un planteamiento del perfil ideológico del propio partido, además del programa en los procesos electorales, se han tenido en cuenta los discursos de la elite pues su opinión marcó la posición y actuación a seguir. Estos discursos son manifestaciones externas que, si bien no representan a la totalidad de los militantes, sí servían de referencia para formarse una opinión sobre la formación. Del mismo modo, la autora caracteriza a las dos facciones opuestas que conformaron el partido para ver sus sustratos ideológicos y estrategias de poder opuestas.

Por lo que se nos cuenta, la historia de la Unión de Centro Democrático pasa por entender su génesis y evolución en un marco complejo de estrategias y grupos de poder. UCD fue una iniciativa de diferentes sectores políticos (liberales, democristianos, e incluso nacionalistas) para presentarse coaligados a las primeras elecciones de 1977. En el caso valenciano esta primera UCD estuvo formada por dos grandes grupos políticos, por un lado el Partido Popular Regional Valenciano de la mano de Attard y por otro, el Partido Demócrata Liberal de Peirats, Noguera y Francesc de Paula Burguera. El predominio del primer grupo, los “papos”, frente al segundo marcó los inicios de una formación que nació excluyendo a un importante sector liberal y nacionalista valenciano. Exclusión que ya sucedió en la esfera estatal entre las diferentes familias que encumbraron la UCD y que permitieron el sustento de Adolfo Suárez como presidente del gobierno.

La hegemonía de Attard en Valencia fue fundamental para entender la asunción, en un primer momento, de la vertiente ideológica anticatalanista que generó cierto rédito electoral en las filas de UCD sobre todo en 1979. Algo que afectó al propio proceso de construcción de autonomía valenciana y que a la larga acabó destrozando a la formación pues, con la opción anticatalanista, se defenestraba al sector liberal y nacionalista, una de las familias más importantes del partido. Pero este regionalismo de raíz anticatalanista, como afirma Gascó, permitió dar entidad propia a UCD-Valencia de tal modo que fuera posible diferenciarse de otras opciones políticas, y de cara a las siguientes elecciones, intentar liberarse de la dependencia de Madrid. Algo que, como bien se explica, no se consiguió.

La situación de desunión existente en la formación desde un inicio marcó la llegada de Fernando Abril Martorell en 1979, como diputado y presidente. Incorporando a una nueva elite, de “aquella a la que le costaba dinero la política” y que tuvo a Broseta o Manglano como figuras clave

La situación de desunión existente en la formación desde un inicio marcó la llegada de Fernando Abril Martorell en 1979, como diputado y presidente. Incorporando a una nueva elite, de “aquella a la que le costaba dinero la política” y que tuvo a Broseta o Manglano como figuras clave. Este “desembarco de la división azul” marcó el final de la formación, con la acentuación de sus posiciones anticatalanistas y el intento de homogeneización ideológica del partido. La dimisión de Suárez y Martorell y la progresiva salida del sector crítico marcan el final de la formación que se consideraba gran artífice del proceso democratizador pero que su dependencia de las grandes figuras políticas y su clara división en familias llevaron inexorablemente a su final.

El libro de Patricia Gascó presenta la UCD como amalgama política, con socialdemócratas, democristianos y liberales. Un partido que para presentarse a los procesos electorales amplió sus fronteras ideológicas. En el caso valenciano la asunción del anticatalanismo fue una de esas ampliaciones. Una visión del anticatalanismo que la autora relaciona con el populismo siguiendo los trabajos de otros autores como Ramiro Reig. Un populismo que llegará a condicionar el propio proceso de construcción de la autonomía valenciana. Hasta el punto que, como afirmaba Ruiz Monrabal hace unos meses (figura política de la UCD del periodo): “Los demócratas clandestinos queríamos la máxima autonomía posible, en el menor tiempo posible. Ése era el lema. Igual que Cataluña, igual que el País Vasco.” Y esto asustaba a gran parte de la UCD del periodo que con unos líderes reacios, retrasarán el proceso hasta prácticamente aprobar un estatuto limitado.

Para concluir, Hopkin hablaba de la presumible independencia de Unión de Centro Democrático en diferentes zonas de España. Valencia era una de ellas. Su propia evolución interna, su anticatalanismo visceral y la presencia local de elites políticas relevantes así parecen indicarlo. Pero la obra de Gascó pone de relieve lo contrario, es decir, que Valencia como uno de los centros importantes del partido, sufrió progresivamente la injerencia ideológica y política de sectores provenientes de Madrid, pese a su creciente regionalismo bien entendido, sufriendo una escasa independencia con respecto al órgano de decisión central. Por tanto, para entender su desaparición debemos entender su formación, y cómo su diversidad de orígenes y de intereses, algo muy presente en el cambio político valenciano, llevaron a la fragmentación de un centro político a veces utópico, pero necesario como partido “paraguas” aglutinador de tendencias en diálogo. Su prematuro final fomentó el mito de partido de la transición donde parecía que Adolfo Suárez, Broseta, Attard o Martorell hubieron de sacrificar los legítimos intereses de partido a una acción de gobierno integradora. Lo cierto es que, su origen excluyente y sus luchas intestinas nos anunciaban que su vida sería corta, pese a que su huella, como vemos, permanecería.
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