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    GÉNERO
MUSICA

    TEMA
Crítica de Siberie m’était contéee, CD/libro de Manu Chao y Wozniak (por Marion Cassabalian)

    OTROS DATOS
Lanzamiento: Septiembre 2004.
Discográfica: Radio Bemba.
Editorial: Les mille paillettes.
Difusión: Actes Sud.
Producción y composición: Manu Chao.
Grabación y mezcla: Oscar Tramor.
Portada y ilustración: Wozniak.




Foto de una foto (en Mali)

Foto de una foto (en Mali)














Magazine/Música
Otro grito en Babylon
Por Marion Cassabalian, miércoles, 2 de marzo de 2005
Manu Chao nos lleva en un nuevo viaje con su último disco Siberie m’etait contéee (Siberia me era contada). Además de obsequiarnos poesías y música, este álbum está acompañado de un hermoso libro del dibujante Wozniak de 132 páginas que ilustran, con mucho humor y mucho arte, los pensamientos cada vez más críticos del artista franco-español hacia la sociedad que nos rodea.
Manu Chao nace el 21 de junio del 1961 en París. De padres españoles, se cría en Boulogne-Billancourt y en Sèvres, suburbios de la gran capital. Sus horas de libertad están ocupadas por partidos de fútbol con amigos, hijos de obreros de la fábrica Renault del barrio; y de mucha música, Chuck Berry y cantos revolucionarios españoles. En 1985, Manu Chao, influenciado por el grupo inglés The Clash, arma su primera banda llamada los Hot Pants. La escena rock del hexágono está en plena expansión en esta época, con nuevos grupos como Les Berruriers Noirs y Les Garçons Bouchers.

En 1987, las cosas se aceleran con la formación de la Mano Negra, banda que funcionaba como una comunidad anárquica en la que todos los gustos debían expresarse. En junio del 1988 sale el primer álbum, Patchanka. La aventura dura 4 años. Discos y conciertos en Francia y en el mundo entero, ocupan el cotidiano del grupo hasta el 1994, fecha oficial de su separación. Después de estos años de locura, Manu se muda a Madrid donde se queda dos años. Allí nace Radio Bemba, banda con la que sigue tocando todavía. También pasea mucho por Latinoamérica, donde empieza su trabajo en solitario, colaborando con artistas de orígenes distintos como Todos tus muertos (Argentina) y Tijuanano (México).
Manu Chao nos embarca en otro viaje con su último disco dedicado a Siberia. Con veintitrés temas inéditos y un hermoso libro ilustrado por Wozniak, dibujante del periódico satírico francés Le Canard Enchainé (El pato encadenado), Manu nos invita a París, Marsella, Dakar y Argel, pasando por Bamako y Siberia, la más bella

Es la cultura de la calle y de los bares lo que inspira a Manu Chao. En 1998 sale Clandestino, mezcla totalmente nueva de sonidos de la vida urbana, del cotidiano y del folklore latinoamericano, que grabó en su mini estudio portátil que llevaba a todas partes pegado a su guitarra. Con mucho humor, francés, español, inglés y portugués, Manu juega con los ritmos y las palabras. Este disco tan íntimo y nostálgico se convirtió en un éxito y Manu recibió el premio Victoria de la Música por el mejor álbum de música del mundo y tradicional del año 1999. Sin ninguna promoción, se llegaron a vender más de tres millones de copias.

Enriquecido por todas estas experiencias, Manu quiere compartirlas y trabaja con varias asociaciones. Nace así la Caravane des Quartiers (Caravana de los barrios), festival nómada que organiza fiestas en zonas marginales de la capital francesa. La Caravana llega hasta España y Manu se dedica ya a preparar la llegada del año 2000 con la Feria de las Mentiras, espectáculo que tuvo lugar en Santiago de Compostela. En la primavera del 2000, las ganas de viajar lo llevan de nuevo a Latinoamérica. Visita Argentina, Perú, Chile, Bolivia, Ecuador y México, sus destinos preferidos. El músico recopila sus aventuras en un nuevo disco, Próxima estación: esperanza, que aparece en junio del 2001. Sigue Radio Bemba Sound System, un álbum en vivo, que ve la luz el año siguiente.

Manu Chao nos embarca en otro viaje con su último disco dedicado a Siberia. Con veintitrés temas inéditos y un hermoso libro ilustrado por Wozniak, dibujante del periódico satírico francés Le Canard Enchainé (El pato encadenado), Manu nos invita a París, Marsella, Dakar y Argel, pasando por Bamako y Siberia, la más bella. Bajo los órdenes de la pluma de Wozniak, bailan niños, borrachos, peces y elefantes en mares de colores. Cantan en walof, árabe y sobre todo en francés. Su grito es discreto pero mordaz. Su ironía y sus juegos de palabra pintan una Francia triste y dolida por demasiada violencia e intolerancia. No hay que ir muy lejos para darse cuenta del horror que convive con mucha gente. Este último trabajo recuerda la producción de Mano Solo, otro artista francés que canta sus poesías sobre ritmos de fiesta popular.

Manu Chao es un artista que logra aprovecharse de las leyes del mercado para apoyar su denuncia. No habla de política sino de la vida, que no transcurre igual en La Habana, en Madrid o en París. Pero sus protagonistas son siempre los mismos, la gente del barrio, marginalizada por el sistema y la globalización. Pobres, tristes, solos o exiliados, pueblan sus cantos y sus poesías. Con este disco, Manu acaba de pegar otro grito en la gran Babylon.
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