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lunes, 29 de septiembre de 2008
Paul Newman, cuando la verdad de la belleza se impone a la verdad del arte
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[8623] Comentarios[0]
La tragedia de Paul Newman fue sin duda ser tan guapo. Cuando le veo actuar en la pantalla siempre tengo la impresión de que intenta que no se note su hermosura, que sus grandes capacidades interpretativas se “coman” por fin al hombre guapo y lo dejen en segundo plano. Nunca lo logró, o al menos en contadas ocasiones. El actor siempre salió perdiendo enfrentado al hombre guapo

Juan Antonio González Fuentes 

Juan Antonio González Fuentes

No le debió resultar nada fácil a Paul Newman ser Paul Newman. No debe ser fácil convertirse en una auténtica y duradera “estrella” de Hollywood. Tampoco hacerse a golpes de película tras película un muy buen actor. Y quizá aun menos transformarse en un estimable y reputado director. Paul Newman, para asombro de la pura y extraña lógica, logró las tres cosas a la vez: fue un actor cinematográfico de indiscutible primer nivel internacional, un director de cine respetado y con una obra detrás muy interesante, y probablemente una de las últimas estrellas con mayúsculas nacida ya en los estertores de la época dorada de la Meca del cine. Y además fue deportista, padre, esposo duradero, empresario de éxito y guapo, guapo de verdad.

La belleza física de Paul Newman fue sobrecogedora a lo largo de los años. Newman fue un guapo sobrenatural y cegador durante su niñez, su juventud, su madurez y durante su vejez. Paul Newman ha muerto siendo guapo, un guapo de 83 años. Tampoco debió ser fácil ser tan guapo y durante tanto tiempo. Es más, casi estoy seguro que lo más difícil en la vida de Paul Newman fue el ser tan perfectamente guapo, tan idílicamente guapo y sobrevivir a ello, el no sucumbir de alguna manera trágica a tanta y tan rotunda belleza encerrada en un solo cuerpo, esculpida en un único rostro descendiente de emigrantes alemanes con sangre judía.



Paul Newman

Si no lo pensamos mucho, aunque seamos muy cinéfilos, si pensamos en Paul Newman se nos impondrá su rostro esculpido por lo increíble, pero quizá no lo asociemos a ninguna obra maestra del cine. Grandes películas sí protagonizó nuestro actor, pero ninguna figura a buen seguro en esos listados tan absurdos de las más grandes...
Incluso es probable que no asociemos su rostro a títulos concretos, o a lo sumo a tan sólo dos o tres. Resulta curioso que un actor tan grande haya quedado sumido en la sombra del actor tan guapo, tan guapísimo.

Lo cierto es que Newman llegó tarde a la edad dorada del cine. Salvo con John Huston, Hitchcock, Michel Curtiz, Leo McCarey, Robert Wise y Otto Preminger, no le dio tiempo a trabajar con los grandes de verdad de la mejor etapa del cine americano, y eso al actor, creo, le ha pasado factura. Es más, Paul Newman el actor inconmensurable nunca hizo acto de presencia con estos directores. Necesitó a otros importantes para brillar de verdad, a algunos de los directores que ya no formaron parte de la gran época, a muchos que se formaron en los inicios de la televisión: Martín Ritt, Sydney Lumet, Scorsese, Sydney Pollack, Robert Altman, Robert Rossen...



Paul Newman en El color del dinero de Martin Scorsese (vídeo colgado en YouTube por thejobloshow)

La tragedia de Paul Newman fue sin duda ser tan guapo. Cuando le veo actuar en la pantalla siempre tengo la impresión de que intenta que no se note su hermosura, que sus grandes capacidades interpretativas se “coman” por fin al hombre guapo y lo dejen en segundo plano. Nunca lo logró, o al menos en contadas ocasiones. El hombre guapísimo se imponía a la intérprete excepcional, su sola presencia justificaba la película, la hacía rentable, la hacía memorable... El actor siempre salió perdiendo enfrentado al hombre guapo. El guapo atrapó en su verdad incontestable los esfuerzos del enorme actor. Menos guapo, Paul Newman no hubiera sido mejor actor, pero sí hubiera vivido más como tal.

La verdad de su belleza, tomándole las palabras prestadas a Keats, siempre fue superior a la verdad de su arte.

NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente.


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