Director: Rogelio López Blanco      Editora: Dolores Sanahuja      Responsable TI: Vidal Vidal Garcia     
  • Novedades

    Las consecuencias estratégicas del secesionismo catalán (por Manuel López Blanco)
  • Cine

    Joseph L. Mankiewicz. Un renacentista en Hollywood (por Christian Aguilera)
  • Sugerencias

  • Música

    Tonight: Franz Ferdinand, CD de Franz Ferdinand (por Marion Cassabalian)
  • Viajes

  • MundoDigital

    La creación de contenidos web en la era de la economía de la atención
  • Temas

    La farsa valenciana. Los personajes del drama (por Justo Serna)
  • Blog

    Urueña, donde el libro es especie protegida en el Blog de Juan Antonio González Fuentes
  • Creación

    Carmen Borja: Mañana
  • Recomendar

    Su nombre Completo
    Direccción de correo del destinatario
martes, 22 de julio de 2008
Taconazos para el agente 007, Bond, James Bond
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[5822] Comentarios[0]
James Bond se ha quedado pequeño en comparación con la gran altura que empiezan a tener las chicas nacidas a la sombra de los cereales supervitaminados. Las chicas Bond son muy altas, demasiado para un Bond que de momento debe usar taconazos para no parecer a su lado un canene cualquiera
Juan Antonio González Fuentes 

Juan Antonio González Fuentes

Bond, James Bond se nos ha quedado canene. Sí, como lo leen, nada más y nada menos que el legendario agente 007 con licencia para matar al servicio de su Majestad la Reina de Inglaterra, la auténtica pesadilla de todos los grandes malvados planetarios que en el mundo han sido desde el año de su aparición, 1952, se nos ha quedado en hombre pequeño, un canijo, y como si de uno más de sus ingeniosísimos dispositivos contra el crimen se tratase, incorpora a todos sus zapatos taconazos que lo eleven unos centímetros del suelo.

No, no es una broma. El caso es que Daniel Craig, el estupendo actor que encarna ahora al agente 007, sólo mide un metro y ochenta centímetros. ¡Sólo!, quizá exclamen muchos de ustedes. En efecto, solamente 1,80, y el uso del adverbio no depende de los centímetros que supongan en una cinta al uso de metro, sino de la altura que ostentan las nuevas chicas Bond, y más concretamente, la nueva compañera de reparto, Gemma Artenton, quien a sus veinte añitos de nada mide un metro y setenta y seis centímetros de mucho, de mucho cuerpo hermoso me da por cavilar.

Claro, un James Bond de metro ochenta hace dos décadas, por ejemplo, era todo un chicarrón del norte, sobre todo al ponerlo junto a coprotagonistas hermosas y altas para aquellos tiempos, 1,70 pongo por caso. Diez centímetros de diferencia son importantes, se pongan como se pongan quienes quieran ponerse al respecto.

Se dice en una conocida zarzuela que los tiempos adelantan que es una barbaridad. Y quizá no haya mejor medida de lo que adelanta el tiempo que la altura y tamaño de muchas mujeres actuales. Un tamaño standard que, en su crecimiento, ha dejado canenes y casi enclenques a los antiguos héroes masculinos, quienes deben ponerse calzas o tacones para intentar estar a la altura.



Tráiler de Quantum of Solace, dirigida por Marc Forster (vídeo colgado en YouTube por Spyderfan007)

Y es que lo políticamente correcto, o lo “progre” podríamos decir, aún no ha llegado al cine de James Bond, y todos los que algo tienen que decir con respecto a 007 consideran inadecuado que al héroe lo miren por encima del hombro las chicas, las buenas buenísimas, o las malas malísimas. Bond, James Bond, debe ser quien mire por encima del hombro a sus acompañantes femeninas, aunque la mirada históricamente sea siempre irónica, guasona o incluso con un algo de cariñosa, jamás despectiva o engreída.

Bond, James Bond debe entender que el nació hace ya más de medio siglo, y que por muy bien que se conserve nunca desayunó leche con soja, cereales ricos en vitaminas, yogures desnatados, lonchas de pavo desgrasado y demás viandas que consiguen que las chicas crezcan tan inexpugnables como siempre, pero más altas, fuertes y esbeltas.

Bond, James Bond debe cambiar los ingredientes de su desayuno para ponerse alto y fuerte de cara a sus próximas aventuras, o en su defecto, debe de empezar a aceptar que las mujeres que lo acompañen como amigas, amantes y heroínas, no sólo estén a su altura, sino que la sobrepasen. Puede elegir, aunque cada vez tiene menos tiempo.

Lo mismo a James Bond le ocurre al presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, un tipo al que ha convertido en cuasi enano la altura homérica de las piernas de su mujer Carla Bruni, quien no sólo deja con la boca abierta a todo dirigente en casa propia o ajena, es que es ella la que no la cierra para cantar sobre su hambre de amores y guitarras. Pasmados quedamos todos al oírla cantar y miramos hacia arriba para perdernos en las nubes de olimpos aptos sólo para diosas. Así que Sarkozy se ha subido a unas alzas de siete centímetros para que Carla no se afane en buscarlo entre canto y canto.

Y como la altura ya no tiene remedio, y la cuestión de los centímetros sí que importa, de momento las que tienen terminante prohibido vestirse con calzado alto son las chicas Bond y doña Carla. Desconozco el por qué, pero el crecimiento de las mujeres siempre va acompañado de más de una prohibición. De momento.



Tráiler en español de Quantum of Solace, dirigida por Marc Forster (vídeo colgado en YouTube por keane43)


NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente.



Comentarios









  • Suscribirse





    He leido el texto legal


  • Reseñas

    ¿La democracia y sus enemigos?
  • Publicidad

  • Autores

    Entrevista a Juan Manuel González Lianes, autor de Quimera del lector absorto (por Jesús Martínez)