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lunes, 26 de febrero de 2007
Chuck Palahniuk, la aguada narrativa postmoderna
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[8048] Comentarios[15]
Las novelas del joven novelista norteamericano Chuck Palahniuk ejemplifican perfectamente la debilidad narrativa de la postmodernidad occidental.

www.ojosdepapel.com

Juan Antonio González Fuentes

No hace mucho vi en la Filmoteca de Cantabria una de las primeras películas de Francis Ford Coppola, La Conversación. La personal película, en la que Coppola demuestra un talento y una pericia narrativa fuera de lo común, trata sobre la grabación de una conversación privada en un parque público por parte de unos profesionales contratados por una agencia gubernamental norteamericana, y sobre cómo el autor de la grabación (un estupendo Gene Hackman) se percata poco a poco de que el contenido de las cintas revela la posibilidad de que se cometa un asesinato, algo que ya vivió en el pasado marcando para siempre su existencia.

El argumento de esta película me hizo pensar inmediatamente en una cinta de Woody Allen que me gusta especialmente, Otra mujer, en la que, ahora me percato, también actúa mi admirado Gene Hackman. A través de la espléndida interpretación de Gena Rowlands, Allen nos presenta a una mujer madura y atractiva que se encuentra en la cúspide de su exitosa vida profesional, y a la que aparentemente no le van nada mal las cosas en su vida familiar y de pareja.

La mujer alquila un apartamento buscando la tranquilidad necesaria para poner punto final a un ensayo que debe entregar en breve. Durante uno de los escasos descansos que se permite le llegan unas voces a través de un agujero de ventilación. Decidida a terminar con la molestia intenta taponar con almohadones la fuente sonora que la distrae, pero al hacerlo va quedando atrapada por el contenido de la conversación que escucha: las revelaciones de una mujer infeliz a su psiquiatra. Estas dramáticas confesiones de “otra mujer” provocan que el personaje de Gena Rowlands inicié un proceso de autoevaluación vital que finalmente le lleva a considerar toda su vida como un rotundo y devastador fracaso.

Estas dos referencias cinematográficas ejemplifican claramente uno de los síntomas que en mi opinión mejor caracterizan a la sociedad norteamericana de las últimas décadas, y por extensión, a toda la sociedad occidental: los reparos, los importantes recelos que despierta “la palabra” y su universo conceptual y expresivo; radical desconfianza que acompaña y propicia eso que George Steiner ha definido como la paulatina “retirada de la palabra” de nuestro ser y nuestro estar.

A este respecto el último y quizá más evidente ejemplo que se me ocurre es el de la literatura del joven periodista y escritor de éxito norteamericano Chuck Palahniuk (Portland, Oregón, 1964), autor entre otras novelas de El club de la lucha, El superviviente, Asfixia, Monstruos invisibles o Nana, todas ellas traducidas ya a nuestro idioma.


www.ojosdepapel.com

Chuck Palahniuk


Por ejemplo, el protagonista de Nana es Carl Streator, un periodista al que sus jefes le encargan una serie de artículos sobre la muerte súbita infantil, asunto que no le es del todo desconocido, puesto que su hijo de pocos años murió no hace mucho de forma inexplicable. En el transcurso de su investigación Streator se percata de un elemento en común a todas las muertes estudiadas: la presencia en las casas de los fallecidos de una antología de poemas abierta siempre por la misma página, página en la que está impresa una nana, idéntica a la que él leyó a su hijo antes de que muriera. Streator descubre así la existencia de una nana letal para quien la escucha, y de un poder tal que basta con memorizarla y odiar intensamente para que la persona odiada caiga fulminada.

De este modo Carl Streator se autorevela no sólo como involuntario asesino de su propio hijo, sino también como un eficaz asesino en serie. Para terminar con la siniestra pesadilla decide destruir toda la edición de la antología y también el grimorio original. En este alucinado empeño le acompañan unos cuantos personajes, todos ellos con rasgos definitorios que muy bien podrían convertirlos en protagonistas de un argumento firmado por Pedro Almodóvar o Quentin Tarantino. Decidido a llevar a cabo la destrucción de las antologías, Streator y sus compañeros se embarcan en un extraño y en cierta medida iniciático viaje por los EE.UU., un viaje de biblioteca pública en biblioteca pública, de libro por destruir en libro por destruir, convirtiendo su periplo en un remedo de Farenheit 451, pero en el que, en contra de lo que ocurre en la obra de Ray Bradbury, nadie quiere recordar y todos desean olvidar.

Con esta trama argumental Chuck Palahniuk construye una novela que entremezcla con indiscutible habilidad ingredientes de distintos géneros narrativos como la ciencia ficción, el policiaco, el relato de viajes o el de fantasmas..., buscando a todas luces ofrecer al lector una nueva parábola de la postmodernidad, una alegoría acerca de la incomunicación humana en un tiempo presente en el que la palabra se revela arrinconada, despojada como instrumento supremo de expresión y conocimiento, y en el que el tremendo vacío existencial se llena de sonido, ruido y furia.

En nuestro país el éxito crítico de esta rocambolesca parábola fue rotundo y extrañamente unánime. En pocas ocasiones he asistido como lector de suplementos culturales a una acogida tan laudatoria a una novela de un autor todavía no consagrado por los años y por el sólido peso de su obra. Casi todos los comentarios publicados han estado marcados por el abierto entusiasmo y el poco disimulado deslumbramiento; adhesiones críticas que, una vez leída la novela, me han sumido en un estado de postración del que no sé si alguna vez me recuperaré, dado que he llegado a la conclusión de que o no estoy dotado de la sensibilidad precisa o no poseo la formación necesaria para apreciar lo que el resto de comentaristas han apreciado.

Nana me parece una novela construida por Palahniuk en torno a una idea llamativa que, por ausencia de un desarrollo más consistente en lo puramente literario, progresa sólo por su lado más efectista, engordando la trama y haciéndola avanzar en círculos gracias al constante añadido de reflexiones con trazos de pretenciosa moraleja y situaciones deudoras en su utilidad y concepción del sketch televisivo o del gag cinematográfico. Y es que, en este sentido, Nana parece estar escrita pensando en que más pronto que tarde alguien se decidirá a convertirla en guión y poco después en película.

Efectos que buscan golpear la capa más epidérmica de la sensibilidad del lector, mezcla kitch de géneros, y muchos fuegos artificiales alrededor de una idea luminosa, eso es Nana, nada más y nada menos. El resto son personajes esquemáticos y una desoladora ausencia de esa artesanía precisa, preciosa, contundente y riquísima que caracteriza desde hace dos siglos a la gran escritura narrativa anglosajona.

Calificar estas páginas de Palahniuk como “gran novela”, aunque sólo sea conociendo vagamente el contexto narrativo en el que surgen, y en el que en los últimos cincuenta años aparecen obras de Faulkner, Mailer, Kerouac, Burroughs, Carver, Carol Oates, Capote, Roth, Coover, Ford , o Pynchon..., suena a broma pesada, a simple tomadura de pelo. Es exactamente igual que si alguien, y creo que el ejemplo es pertinente y está bien traído, califica de genial el cine gamberro, llamativo y de trazo grueso de Quentin Tarantino, habiendo catado con anterioridad alguna muestra del hacer de tipos como John Ford, King Vidor o Howard Hawks.

Si Nana es una “parábola importante” y si “Palahniuk es una de las voces más frescas e intrigantes” de las últimas décadas, qué adjetivos habría que utilizar para hablar de Los rateros de Faulkner, A sangre fría de Capote, El lamento de Portnoy de Philip Roth, Entropía de Pynchon, o La canción del verdugo de Mailer, todos ellos libros publicados en Norteamérica en los últimos cuarenta años y que deben servirnos para calibrar la verdadera trascendencia y dimensión de la narrativa americana contemporánea.

La conclusión a la que uno se ve empujado a llegar es que si el pensamiento débil es una realidad, también lo es, claro, la narrativa débil, y Nana ejemplifica a la perfección la existencia de dicho subgénero en la América del Norte.

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NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música...)

Comentarios
22.07.2008 16:54:16 - Descalzo



juan antonio,colega, te voy a ser sincero, eres un caracamal.y creo que ya va siendo hora de que te mueras, porque parece que lo que a ti te mola se ha dejado de hacer.Por cierto, tu estilo es totalmente soporifero y falto de creatividad u originalidad, no hay mas que leer porquerias como maria zambrano.Y por cierto, el colega king vidor es para mi uno de los peooores directores del mundo, y ahora que lo pienso se parece bastante a ti, lo unico que recuerdo de cuando vi "el manantial" es que me costó trabajo mantenerme despierto, cosa que nunca me ocurriria con tarantino.Pues eso, abuelete, mas vale que vayas ahuecando el sillon,o por lo menos que cierres esa vieja y polvorienta boca tuya. agur


23.07.2008 20:39:07 - David



Creo que la utilización de terminos como "concepción del sketch televisivo o del gag cinematográfico" como algo negativo es negar que toda obra esta sujeta a su tiempo y tendencias. La cuestión es como nos impregnamos de esa influencia y la hacemos nuestra. Dependiendo de eso, creo yo, nos ofrece algo interesante o no.


09.01.2009 11:11:16 - luis



Excelentemente argumentado. Fue un placer leer su critica. Saludos!


26.01.2009 21:33:33 - el autor



Descalzo, colega!. Tan sólo unas palabras. Pocas veces un pseudónimo hace tanta justicia y revela tan adecuadamente la conformación intelectual de quien lo usa. Adiós Descalzo, hasta que encuentres "calzado". Ah!, y no te preocupes en lo referente a mi muerte. Estoy en ello desde que nací.


12.03.2009 11:46:32 - juan



Juan Antonio, Palahniuk no habla en Nana del arrinconamiento de la palabra, ni hace refernecia, bien implicitamente o de un modo oculto. Palahniuk escribe Nana después de que su padre fuese asesinado y su cadáver quemado en una cabaña junto al de la mujer que acababa de conocer a través d eun anuncio de periódico. La mujer estaba amenazada de muerte por su ex marido encardelado. Ella puso un anuncio en el diario buscando un hombre que le diese, entre otras cosas, seguridad. Cuando el ex marido fue puesto en libertad los asesinó y los quemó. Palahniuk, para superar la muerte de su padre y mitigar el peso de la culpa que le generó declarar en un juicio a favor de la ejecución del asesino, escribió Nana. Como unas pocas palabras en un diario, leídas por cualquiera, puede suponer la muerte. Por lo tanto, la refelxión sería el poder de la palabra. De cualquier palabra. Bien directa o indirectamente. En cuanto a los personajes, estoy de acuerdo, son sencillos, planos y arquetípicos, pero las novelas de Palahniuk hablan de la identidad sin el drama psicológico y realista de otros autores, pues no son problemas existencialistas o propiamente personales, si no del individuo respecto la sociedad. Los personajes son conceptos, no personajes, y hay que saber leerlo de ese modo. Palahniuk siempre ha sido muy visual, lo que no quiere decir, necesariamente, que escriba teniendo en mente el salto a la gran panatalla. Auqneu podría ser, el tipo tiene parte de su mente ocupada en el negocio. Y respecto los gags y demás, no dejan de ser técnicas narrativas, elementos introducidos que responden de nuevo a otras formas narrativas no propias de la lietartura pero sí aplicables. Como hizo Truman Capote en a Sangre Fría.


22.06.2009 4:25:11 - Sr.Unpoco



Bueno, decirte que NANA es de lo más flojito de Chuck. Yo te recomiendo SUPERVIVIENTE (personalmente su mejor trabajo), o MONSTRUOS INVISIBLES, o FANTASMAS. Puedes ver la MAGISTRAL "El Club de la lucha" en DVD o la fiel (pero para mí, pelín insulsa)"ASFIXIA". No obstante, que los pilares culturales del cine están en el B/N es CASI cierto, pero amigo mío: Lubitsch, Mankiewich o Welles, pueden ir tranquilamente cogidos de la mano con gente como Fincher, Tarantino o Glazer, por mencionar algunos. Por otro lado, la escuela de LOS 3 (Coppola, DePalma y Scorsese), hace tiempo que cojea bastante, incluso llegan a arrastrarse. Pero bueno...


06.08.2009 15:22:31 - adriana



He ledio stranger than fiction y he quedado decepcionada. Chuck Palahniuk no es un buen escritor, es quizas a los umo un provocador intecional. en estas ultimas décadas hemos sido testigos y si se quiere victimas de la maquinaria del cine y la televisión de fabricar iconos, celebridades de fácil digestión, lo que hace que libros como los de Palahniuk tengan exito. Me ha sido muy util y beneficiosa esta critica.


07.08.2009 6:22:39 - Victoria



Sobre la narrativa de Palahniuk se ha dicho bastante. Que es un degenerado, un enfermo, un provocador, etc. Aún así habemos muchas personas que nos atrae su obra, por uno u otro motivo. Palahniuk juega con el lector, con algo que el mismo llama "ficción transgresiva", así debe ser entendida su obra. Es una lectura exacerbada sobre la realidad. Ahora bien, ya sea por atraer o enigmatizar su obra, Palahniuk arguye que sus relatos son parte importante de su vida, muchos de ellos autobiográficos. El relato Nana también lo es, pues él la escribió luego de la muerte de su padre, como ya se dijo antes. De todas formas, habemos gente que cree en la obra de Palahniuk en tanto es una lectura de la realidad actual: del capitalismo -en el caso de "Fight Club"-, del maltrato ambiental y otros temas varios que no voy a describir aquí. Pienso que es la lectura cansada del hombre postmoderno, cansado y aproblemado. Una manifestación más sobre el héroe moderno. No creo para nada en que haya que censurar a un escritor, -o periodista, como quiera llamársele- o clasificarlo como "producto comercial", cuando en su obra se manifiesta claramente lo contrario, y cuando es de conocimiento público sus participaciones en distintos grupos sociales de movimientos de liberación social. Por su atención, gracias.


17.09.2009 19:48:19 - Arturock



Estoy de acuerdo con el comentario de Adriana, en mi opinión no consideró a Chuck Palahniuk un "gran" escritor, me gusta sin embargo el club de la pelea y superviviente más eso no lo convierte en un gran escritor, es como un pequeño aperitivo en "letras" pero nunca un plato fuerte.Es mi opinión y nada más.


16.10.2009 22:50:04 - Victoria



Yo ya me aburrí de que la verdad sea dicha en metáforas. Creo firmemente en la literatura que analiza la época y el sentido de la vida del hombre, sobre todo actual. Prefiero a quienes hablan de la verdad claramente. Lamentable que haya quienes quieran encontrarla entre líneas, porque demoran.


09.12.2009 23:51:04 - Andrés Alafita



Querer reducir las creaciones del hombre a únicamente lo exelso, la genialidad, las grandes obras, es un punto de vista totalmente elitista. La cultura no está sólamente representada por la gioconda, la victoria de samotracia, shakespeare, Bach o John Ford; también lo popular cumple un papel fundamental. Coincido con el comentario de Luis, cada expresión está sujeta a su contexto y asu tiempo. Si no se puede vivir con eso de verdad que se está anquilosado.


27.07.2010 11:32:15 - ruy d'aleixo



ay la vieja Europa! viviendo de recuerdos. me parece que la obra de palahniuk es moderna y punto. da igual si no es literatura. como literatura 'clásica' quizás no es muy buena. a mi me encanta. no se lo que es, pero me gusta. además, qué son esos argumentos del guión y demás? Shakespeare no es para ser leído sino representado. Igual con Esquilo, Sófocles... Y el Quijote? Sólo hace gracia a los literatos, como obra de humor (que era) ya no vale. Estas discusiones son eternas y estériles. Al final es cuestión de gusto. Yo también defiendo que el primer deber del artista es no aburrir.


15.10.2010 17:14:50 - jvt



la literatura es el reflejo de una época, matices al menos, con todo lo que ello conlleva, y se trata de acercarla al mayor número de personas, no lo olvidemos, por lo que historias que conmocionen y sean sencillas, sin trucos, a riesgo de caer en etiquetadas como simples, merecen el mismo respeto que otras más retorcidas y "cultas". el arte es lograr una identificación entre objeto y sujeto observador, una conexión que ayuda a mejorar y aprender. y palahniuk sabe de esto.


29.05.2011 23:45:09 - chuy



Estoy de acuerdo contigo, Juan Antonio. No sólo creo que la narrativa de los autores de la llamada generación X es pobre, sino que ni siquiera es innovadora: La Literatura de Palahniuk no me parece ni cerca de ser tan perturbante como lo puede llegar a ser la de Faulkner, Mailer o Carver; además, su fórmula es tan anticuada como la literatura del siglo xix (que hay gran literatura de ese siglo, que tampoco se le compare), es decir, la Literatura al servicio de la formación moral. La gran diferencia es que con Palahniuk la moral es retorcida. Eso es todo. El autor, sin embargo, creo que es un gran observador de la sociedad gringa a la cual satiriza, además de que él sale ganando con todo esto: no creo que le importe un pepino lo que la crítica diga de él, quizá sólo en eso les lleve ventaja a otros escritores.


01.12.2011 3:03:23 - rynn



Ignoro si careces de la sensibilidad pero en efecto careces de la formación y peor aún de la capacidad de extrapolación. Soy 3 años más vieja que tú pero me crecieron dentro de una biblioteca pública con un excelente quiosco en la esquina y desde los 5 años pasaron por mis manos simultaneamente la Odisea, la isla del tesoro, la pequeña Lulú y los comics de Robert Crumb, sexo sangre y fantasía en todos excepto en Lulú, pero Stanley y su Mounstruo podrían compensar.Rudyard Kipling y Teodore Sturgeon,Creepy y Bertrand Rusell, (Me leí Porque no soy Cristiano mientras me preparaban para mi primera comunión que nunca llegué a hacer)El cine y los peródicos,vi Barbarella, Fantasía de Disney y La imagen de la niña (de mi Edad..)quemándose con napalm. Que te digo..? La cultura "Popular" y la "Formal" para mí son inseparables e indiferenciables a plazos largos. Todos tus Ídolos han sido criticados en su momento por personas como tú que se atoran ante los cambios de un paradigma estético. La literatura y el arte en general son para pensar y emocionarse, tanto da si te iluminas,como si te diviertes o lloras de indignación. El Efectismo no es un defecto es un modo de pensar. De acuerdo con la Kabala todas las palabras son palabras mágicas,crean, destruyen y terminan invocando lo mejor y lo peor de cada tiempo y por lo mismo la verdad se esconde detrás de cada letra... y de cada imagen podríamos agregar. Hazte un favor, deja de pensar "esas Gaviotas se ven ridículas los Pelícanos son mucho mejores..." disfruta el paisaje y recuerda que todo tiene una razón para evolucionar.










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