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Aleix Vidal-Quadras: "La Constitución traicionada" (Libros libres, 2006)

Aleix Vidal-Quadras: "La Constitución traicionada" (Libros libres, 2006)

    AUTOR
Aleix Vidal-Quadras // Arcadi Espada

    GÉNERO
Ensayo

    TÍTULO
La Constitución traicionada + Informe sobre la decadencia de Cataluña reflejada en su Estatuto

    OTROS DATOS
Madrid, 2006. 251 páginas. 16 € (Vidal-Quadras). Madrid, 2006. 238 páginas. 11,90 € (Espada)

    EDITORIAL
Libroslibres // Espasa



Aleix Vidal-Quadras

Aleix Vidal-Quadras

Arcad Espada: "Informe sobre la decadencia de Cataluña reflejada en su Estatuto" (Espasa, 2006)

Arcad Espada: "Informe sobre la decadencia de Cataluña reflejada en su Estatuto" (Espasa, 2006)

Arcad Espada

Arcad Espada


Reseñas de libros/No ficción
A. Vidal-Quadras, "La Constitución traicionada" y A. Espada, "Informe sobre la decadencia de Cataluña"
Por Rogelio López Blanco, jueves, 01 de junio de 2006
Aleix Vidal-Quadras, uno de los políticos españoles con mayor bagaje intelectual, y Aracadi Espada, periodista con gran influencia mediática, particularmente a través de internet, acaban de publicar sendos libros sobre la realidad política española con un agudo sentido crítico, reflejo y consecuencia de un cambio político e institucional de notable calado que supone la culminación de la última ofensiva nacionalista.
Ambos son catalanes, ambos reflejan en sus trabajos la decepción que les ha deparado el catalanismo, ambos recogen, por lo que parece hasta ahora, el minoritario sentir de corrientes políticas y sociales más o menos subterráneas, por no decir clandestinas, que poco a poco están emergiendo en Cataluña frente al nacionalismo obligatorio, tanto de derecha como de izquierda. Este eje político es el que les separa, aunque, por lo que se deduce de la lectura de sus obras, no mucho, no tanto porque no tengan diferencias ideológicas acusadas como porque, por así decirlo, les acerca la crítica feroz y corrosiva contra la hegemonía del nacionalismo de carácter etno-linguístico (en palabras de Vidal-Quadras) que señorea la vida publica y social catalana.

Vidal-Quadras encarna la postura de la derecha liberal española que encuentra su marco de referencia en la Constitución de 1978, concebida como culminación de un nacionalismo cívico, racional, defensor de la cohesión nacional solidaria, respetuosa con la pluralidad de los pueblos que componen España y cauce de convivencia que, por la fuerza de la heterogeneidad cultural, constituyen un mecanismo atenuador de los conflictos. Esta concepción moderada y conciliadora, le aleja de modo radical de las visiones extremas del nacionalismo más españolista. Las descalificaciones de las que es objeto este político, incomprensibles desde el punto de vista racional, tienen que ver con el odio y el deseo de distorsionar su figura política porque, efectivamente, es una de las inteligencias más afiladas y penetrantes del panorama político español, capaz de desarrollar, como se constata en su libro, un rico repertorio de refutaciones de las reclamaciones nacionalistas tan difíciles de replicar que no es extraño que se busque el atajo de la difamación política y la simpleza del insulto.
Otra de las aportaciones importantes de La Constitución traicionada es la reflexión sobre la perspectiva de crear una ciudadanía europea postnacional, asunto que, según el autor, que ha trabajado a fondo sobre ello, todavía se encuentra en una fase inicial de gestación

Para el europarlamentario popular hay dos elementos claves en los que echa sus raíces lo que hoy considera la “antesala inmediata de cambios dramáticos en nuestro sistema institucional y jurídico” alumbrado en la Transición, la forma en la que se enfocó el problema de la distribución territorial del poder, dejando abierta la espita constitucional por la que se puede vaciar de contenido y poder la estructura del Estado central, y la negativa de los nacionalismos periféricos a aceptar el sistema de convivencia consagrado en 1978. Mientras las demás fuerzas políticas tuvieron que rebajar para siempre sus pretensiones históricas en cuanto a la forma de gobierno, las relaciones con la Iglesia, el papel del Ejército, la resolución de los problemas sociales, la forma de abordar las costumbres... los nacionalistas nunca renunciaron a su programa máximo, la independencia, con lo que, desde el primer momento y, según las coyunturas, aprovechando siempre al máximo las oportunidades, han ido minando los valores convivenciales del edificio constitucional con la pretensión de construir realidades nacionales uniformes en sus respectivos territorios, implantando de este modo un tipo de nación étnico-lingüístico en el que germina la semilla de la discriminación, factor empobrecedor de las sociedades, paso previo al posible estallido de conflictos.

Otra de las aportaciones importantes de La Constitución traicionada es la reflexión sobre la perspectiva de crear una ciudadanía europea postnacional, asunto que, según el autor, que ha trabajado a fondo sobre ello, todavía se encuentra en una fase inicial de gestación. En el fondo, para el político popular, en toda identidad comunitaria siempre existe una tensión entre el polo emocional, aquel capaz de suscitar atractivo, y el racional, el menos sugestivo, que articula la pluralidad y canaliza los roces.
El Estatut, que Espada desmenuza, es una muestra definitiva de la desnaturalización de la izquierda catalana que ha dejado a un lado los valores solidarios y universales, que debieran constituir sus máximos referentes, sustituyéndolos por la “ambición totalitaria”

En Arcadi Espada se refleja el desencuentro final de un sector muy significativo de intelectuales afines con la izquierda catalana, que aparece definitivamente consagrada al nacionalismo. Las esperanzas despertadas por el gobierno tripartito de Pascual Maragall se han derrumbado con la política desarrollada por el mismo, cuyo colofón, la propuesta de reforma de Estatuto, aprobada abrumadoramente el 30 de septiembre de 2005 en el Parlamento catalán, puso de manifiesto por parte de la izquierda catalana la asunción como propio del discurso más anacrónico y retrógrado del nacionalismo pujolista. Su demoledor análisis del contenido de la propuesta estatutaria a través del estudio sintáctico y léxico pone en evidencia hasta qué extremos ha calado el autismo narcisista y autocomplaciente en la capa dirigente de la sociedad catalana. El Estatut, que Espada desmenuza, es una muestra definitiva de la desnaturalización de la izquierda catalana que ha dejado a un lado los valores solidarios y universales, que debieran constituir sus máximos referentes, sustituyéndolos por la “ambición totalitaria”. Se concluye que no existe verdadera competencia política en Cataluña, que no hay visiones diferentes que luchen por el poder para aplicar programas y reformas contrapuestas.

La retorsión que desvela el periodista en su examen del texto estatutario refleja la percepción deformada de la realidad española y catalana que han adoptado las fuerzas políticas del Principado. El autor, sin embargo, no aclara suficientemente en qué consiste la decadencia de Cataluña, aunque del texto se desprende que se refiere, cuando menos, al intervensionismo desaforado y a la práctica del apaño y el enjuague, tan bien retratados en las últimas novelas de Luisa Castro (La segunda mujer) y Eduardo Mendoza (Mauricio o las elecciones primarias), entre los partidos y los miembros de una elite rectora que margina, condena y desprecia a los sectores de la población que no compartan el espíritu nacional, mientras que, de hecho, obstaculizan el acceso a quienes, procedentes del resto de España, quieran aportar sus energías al país.

Dicho esto, no hay que olvidar que, sea cual fuere la intención de la izquierda nacionalista catalana y del resto de los nacionalismos periféricos, como indica Vidal-Quadras en su obra, la cuestión central reside ahora en una persona y en el partido que dirige, el presidente de gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, secretario general del partido socialista. Todo parece apuntar a que de su “cintura” política y capacidad de maniobra depende que todo se pueda ir al traste o acabe encontrando acomodo. Cualquiera que sean sus intenciones, sus métodos y el espíritu que le anima, resulta estremecedor que el destino de un país pueda estar de tal modo expuesto en las manos de una sola persona. Afortunadamente, solo lo parece.
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