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Retrato de Robert Gardner en Papua Nueva Guinea en 1961, durante la filmacion de "Dead Birds"

Retrato de Robert Gardner en Papua Nueva Guinea en 1961, durante la filmacion de "Dead Birds"

    AUTOR
Edgardo Krebs

    BREVE CURRICULUM
Antropólogo Social. Investigador Asociado, Smithsonian Institution y Profesor Adjunto, Departamento de Antropología, Universidad de Maryland. Es colaborador, entre otros medios, de La Nación de Buenos Aires, The Washington Post, Times Literary Supplement y www.elimparcial.es



Escena de "Forest of Bliss" (1984):: Un devoto a punto de entrar al Ganges para purificarse (foto de Robert Gardner)

Escena de "Forest of Bliss" (1984):: Un devoto a punto de entrar al Ganges para purificarse (foto de Robert Gardner)


Tribuna/Tribuna libre
Los Documentos Humanos de Robert Gardner
Por Edgardo Krebs, martes, 04 de enero de 2011
No es extraño que el poeta irlandés Seamous Heaney se identifique con la obra fílmica de Robert Gardner: “Transmite la sensación de una mirada literaria y profunda con tal intensidad –dice-- que excede lo documental, y linda con lo visionario.” Otro tanto podría afirmarse de los versos siempre muy terrenales de Heaney, hechos de palabras pulidas como instrumentos metafísicos.

Escena de combate en Dead Birds (foto de Robert Gardner)

Escena de combate en Dead Birds (foto de Robert Gardner)

De todos lo grandes cineastas que se dedicaron al documental etnográfico, Gardner es el que permanece más cerca de la imposible intención inicial del fundador de la antropología cultural norteamericana, el judío-alemán Franz Boas. Físico-matemático (se doctoró con una tesis sobre el color del mar) y educado en lecturas de Humboldt, Goethe y Kant, Boas llegó a los EE.UU. con la aspiración de estudiar cómo se transforman las percepciones básicas de los seres humanos en conocimientos, emociones y símbolos. Eligió el Ártico como laboratorio, un hábitat extremo que facilitaría, creía él, sus observaciones. Pero el contacto personal con los Inuit, y luego con los indígenas del noroeste norteamericano, lo hicieron desistir rápidamente de su utopía mecánica, y dedicarse de lleno al trabajo descriptivo y analítico del etnógrafo.



Robert Gardner
: Dead Birds (La Batalla) 4 de 10  (1965) (vídeo colgado en YouTube por beforeyouknowit01) (*)

Los documentales de Gardner son polémicos (aun heréticos) para muchos antropólogos. Invirtiendo la formula de Boas, en sus films el hábitat extremo no está afuera, en las particularidades de una geografía y de una cultura ajenas, sino en el hombre que las mira y debe comprenderlas. Esto es un problema para la narración convencional de lo exótico, que busca siempre reducirlo a una explicación, a una traducción racional, guardando distancia, presumiblemente, y eximiendo al observador crítico de mezclarse en la historia. No es el caso, en la obra de Gardner. Toda la extrañeza de ser y de mirar y sentir queda invariablemente atrapada en cada uno de sus “documentos humanos”–denominación que prefiere a la de cine antropológico. En vez de domesticar lo exótico, su cámara subraya lo no familiar y teje dentro de ese registro fronterizo narraciones respetuosas. Aunque educado en la profesión del etnógrafo, Gardner es, sobre todo, un hombre de cine. Para que no queden dudas, en su libro Making Dead Birds. Chronicle of a Film (2007) incluye la siguiente lista de autores en un apéndice titulado “Films relevantes”: Brakhage, Buñuel, Cartier-Bresson, Maya Daren, Vittorio De Sica, Sergei Dvortsevoy, Robert Flaherty, Georges Franju, Vlatko Gilic, Hilary Harris, Vitaly Kanevski, Peter Kubelka, Roberto Rossellini, Hiroshi Teshigahara, Leonid Varlamov, Jean Vigo, Basil Wright.



Robert Gardner: Forest of Bliss (1986) (vídeo colgado en YouTube por benitomaciascanton)

Desde luego los etnógrafos que registran por escrito sus observaciones y análisis, también lo están haciendo en conversación con una serie de libros. Seria muy instructivo apuntar aquí la lista de obras que algunos antropólogos han llevado consigo al campo. Baste decir que por desgracia para todos --observador, observados y lectores-- esas listas se han vuelto cada vez más “endogámicas,” compuestas por libros de antropólogos, inmersos en el lenguaje crecientemente hermético (hasta ridículo) de la profesión. Boas (volviendo a los orígenes) no solo tenia presente a autores como Kant, Humbold y Goethe. Una de sus lecturas tempranas mas decisivas fue el Laocoon, de Lessing, una obra epistemológica sobre las posibilidades y los limites de distintos medios expresivos.

Tomando el conjunto de la obra fílmica de Gardner (quien en noviembre cumplió 84 años) se advierte su alusión y retorno constantes a los desafíos que presenta la pintura –la forma mas elemental de la expresión visual. No hay dudas que para él, el acto de pintar equivale a una lucha ritual. Así lo documenta en su film Passenger (1997) sobre el pintor Sean Scully. La cámara sigue a Scully en su estudio, en diferentes momentos de la creación de una pintura al óleo. De un modo que complacería a Seamus Heany, Gardner no escatima tomas de las herramientas y las operaciones alquímicas del pintor; el desorden móvil de tachos y pinceles, el piso manchado, los trapos sucios, las manos del artista mezclando colores. En medio del cuarto, fija, en el atril, la tela desafiante. Sully camina, se inclina, grita, mira, mide, ataca con su pincel. Está vestido con el uniforme blanco del maestro de artes marciales. Lo suyo es manifiestamente un combate. Cuando pone la última estocada de color se acaba la tormenta. Sully cuelga la pintura en la pared, da unos pasos atrás en su uniforme marcial y se inclina en saludo a su rival, el fantasma detrás de la obra hecha.



Robert Gardner: The Nuer (1971) (vídeo colgado en YouTube por docued)

Es un film especialmente autobiográfico, porque describe el trajinar expresivo, arriesgado, del propio Gardner. Su cámara ha registrado con responsabilidad (“siempre trato de ser un testigo responsable”) las batallas mortales de los Dani de Papua Nueva Guinea (Dead Birds); la actividades funerarias, purificadoras, que ocurren en el dédalo de estrechas calles de Vanaresi y en las escalinatas que bajan al río más sagrado del mundo, el Ganges (Forest of Bliss); la relación física y metafísica de un grupo pastoril del Sudán con su ganado (The Nuer) y lo que a mi juicio es el mejor film sobre shamanismo que existe, Ika Hands. (para un catalogo completo de sus obras, ver AQUÍ). Todos estos films son escenarios de historias superpuestas: Gardner autor y testigo, rondando con su cámara una materia multiforme que se le resiste; e indivisible de la sintaxis cinematográfica, aligerada de todo ripio visual, una historia sobre el mundo ajeno de los otros, mostrado en toda su extrañeza humanizante.

Hay un cruce de caminos con la Argentina. Pocos saben que Hermogenes Cayo, el justamente famoso documental de Jorge Prelorán, fue finalizado en colaboración con Gardner. Aclaro de inmediato: Prelorán ya tenía hecho todo el trabajo, pero terminó de editarlo en Boston, en la casa de Gardner, donde paso varias semanas. Fueron presentados nada menos que por el folklorista Alan Lomax.



Retrospectiva homenaje a Jorge Prelorán (vídeo colgado en YouTube por Antropologia VisualIMX)

En los últimos años Gardner se ha dedicado a publicar una serie de libros que por supuesto se relacionan con sus films más importantes. Son en parte bitácoras, en parte meditaciones, y agregan documentos nuevos a lo que debe verse como un record largo sobre –por caso-- los Dani, o la liturgia hindú, un record que precede y sobrevive a los films que dedicó a esos temas. Gardner es un prosista austero, que edita sus textos con el rigor elegante de su alter ego el montajista. Es buena literatura, tersa y acechada por la misma dimensión poética presente en las películas. Nos enteramos de cosas que las imágenes no comunican. Por ejemplo, del significado de las palabras que cantaban a dúo, sobre una roca, Uwar y Aplegma, dos hombres Dani que figuran en Dead Birds.

No nos gusta ir lejos
Nos gusta deambular cerca
no lejos
Es bueno cerrar la puerta
desde dentro
Hagamos un brillante fuego
para poder ver a las mujeres
No es bueno irse lejos
El pasto alto se mueve en el viento
El pasto se dobla hacia abajo en el viento

Los que hayan visto el film recordarán que la aldea de estos hombres –una serie de chozas que rodean las chacras del grupo—está instalada en un valle, y que no muy lejos, a simple vista, se distingue la aldea del grupo rival, del que siempre esperan ataques y muertes, que deben ser vengadas. El sonidista Michael Rockefeller, que grabó la canción, desapareció trágica y famosamente semanas después.



Robert Gardner: Ika Hands (1988) vídeo colgado en YouTube por docued)

En su libro mas reciente, que acaba de aparecer (Just Representations) Gardner hace la instructiva crónica de un film fallido, que hubiera sido su primero de ficción, y su primera experiencia con un texto ajeno y con la industria de Hollywood. Basado en la obra de Coetzee Esperando a los barbaros, los actores iban a ser Ben Kingsley y Tommy Lee Jones. El escenógrafo, John Box, legendario por sus colaboraciones con David Lean. Viajaron a Marruecos, después a Urumchi (noroeste de China) para elegir el lugar. El productor Michael Fitzgerald, que imaginó el proyecto y a Gardner dirigiéndolo, gasta un millón de dólares en estos preparativos –una suma con la que se hubieran podido filmar decenas de documentales. Gardner describe sus reuniones con Kingsley, y la fragilidad un poco deprimente de ese mundo de actores y de agentes con el que nunca había lidiado. A pesar de ser amigos, o por eso mismo, Fitzgerald y Gardner tienen dificultades (como los personajes del film) para delimitar dónde empieza y termina la autoridad de cada uno. Gardner siempre trabajó solo e hizo el cine que quiso. Esto es otra cosa. La historia ocurre en un puesto fronterizo, en un imperio (que podría ser cualquier imperio) y hay dos protagonistas centrales: el magistrado a cargo, y un militar inspector que llega a revisar la conducta del magistrado. Los "bárbaros" detrás de la frontera son la presencia virtual, amenazante. Gardner cree que el paisaje es un personaje, que la comunidad inventada debe parecer real, que la luz exterior e interior son actores también --le molesta la super tecnificación del cine actual que consigue falsificar estas cuestiones básicas. Se pregunta si los manerismos de Kingsley no impedirán que comunique la humanidad del magistrado. En cierto momento Fitzgerald invita a Hertzog a hacerse cargo del proyecto, aún inconcluso hoy, diez años después de comenzado. "Es una historia que solo gana en interés con el paso del tiempo --dice Gardner al final de su crónica-- el interés mío incluido."

Para un explorador como él, escéptico de la narración lineal y de los inventarios científicos, la libertad que da entrar de lleno en el dominio de la ficción siempre fue la estrella en el horizonte.



Uno de los extras que acompañan al DVD de Ika Hands: Gardner conversando sobre el contenido de la película con su amigo de muchos años, el escritor mexicano Octavio Paz (vídeo colgado en YouTuber por docued)



NOTA
(*) El auténtico título del film de Robert Gardner es Dead Birds, sin el agregado de "Primitive Life and Death in the Space Age", que fue puesto por quien subió la serie de videos del documental en YouTube para diferenciarlos probablemente de otras películas de idéntico título. Ver la serie completa y en su orden AQUÍ.
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