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Jerónimo Tristante: <i>El enigma de la calle Calabria</i> (Maeva, 2010)

Jerónimo Tristante: El enigma de la calle Calabria (Maeva, 2010)

    AUTOR
Jerónimo Tristante

    LUGAR Y FECHA DE NACIMIENTO
Murcia (España), 1969

    BREVE CURRICULUM
Compagina la enseñanza secundaria con la escritura: Se inició en el mundo de la novela con Crónica de Jufré (2003), En Maeva ha publicado las dos primeras entregas de la serie del detective Víctor Ros, El misterio de la casa Aranda (2007) y El caso de la viuda negra (2008), así como su tercera novela, 1969 (2009)



Jerónimo Tristante

Jerónimo Tristante


Opinión/Entrevista
Entrevista a Jerónimo Tristante, autor de El enigma de la calle Calabria
Por Bibiana Ripol, sábado, 01 de mayo de 2010
En la tercera entrega de la serie del detective Víctor Ros, El enigma de la calle Calabria (Maeva, 2010), Jerónimo Tristante vuelve a ofrecer al lector los ingredientes que han hecho popular al personaje: intriga y misterio en una novela policíaca con una esmerada ambientación en la España del XIX. En esta ocasión Víctor Ros llega a Barcelona donde debe investigar el extraño secuestro de don Gerardo Borrás que, después de varios días en paradero desconocido, reaparece en su domicilio con signos de haber sido torturado. Además reacciona de forma violenta ante todos los símbolos religiosos, por lo que el cura de la familia considera que está poseído por el diablo. Para resolver el caso, el inspector sigue la pista de Elizabeth, un travesti, y de un misterioso enano que lo llevan a una red de secuestro y prostitución de jóvenes y a un selecto club aficionado al vampirismo. Pero cuando el gobernador civil da por cerrado el caso, Víctor Ros adopta una falsa identidad y debe utilizar toda su astucia para poder encontrar y arrestar a los culpables.

Bibiana Ripol - ¿Tiene algo en común el detective Víctor Ros con Sherlock Holmes?


Jerónimo Tristante - Sí, claro, esta serie de novelas no es sino un homenaje a la literatura en folletín y al propio Holmes, aunque Víctor tiene otras características que le hacen muy diferente al inquilino de Baker Street.

B.R.- ¿Te has inspirado en algún otro detective de la historia de la literatura?


J.T.- No mucho, quería que Víctor fuera un personaje distinto, con vida propia, excesivo en algunos aspectos y muy humano por otra parte. De hecho, los lectores se identificaron mucho con él y aseguraron la continuidad de la serie.

B.R.- ¿Qué es necesario para ser un buen detective?


J.T.- Sobre todo capacidad de observación, habilidades sociales y una buena formación técnica.

B.R. - ¿El pasado delictivo de Víctor le ayuda?


J.T.- Claro, claro, quise mostrar que aquello de “haber sido cocinero antes que fraile” se cumple. En mi caso, yo ya sé cuándo mis alumnos preparan alguna barrabasada, precisamente porque estuve detrás del pupitre.

B.R. - ¿Te sientes identificado con el detective Víctor Ros?


J.T. En algunos aspecto, mucho, en otros menos. Es un tipo que ve las cosas venir porque es muy observador, saca conclusiones muy rápido, más rápido que los demás y eso provoca que a veces se sienta incomprendido.

B.R.- ¿Tiene algún defecto destacable Víctor Ros?


J.T.- Para mí es demasiado “perfectito”, está como muy contenido, aunque en El enigma de la calle Calabria se desquita y se permite comportarse como una auténtico crápula.

B.R.- El personaje Max, ¿qué representa?


J.T.- Es el lado oculto que todos tenemos, gamberro, irresponsable e iconoclasta. Este personaje no es sino una crítica a esa actitud de algunos artistas, perfectamente estudiada, para escandalizar y así conseguir una mayor proyección de su obra. Es puro marketing y les funciona. Max llega a Barcelona y haciendo buenos cuatro tópicos se mete en el bolsillo a una panda de bohemios que se creen de vuelta de todo cuando son, en realidad, burgueses aburridos jugando a ser artistas.

B.R.- ¿Por qué escogiste Barcelona como marco de la historia?


J.T.- Porque quería contar una época de la mano de Víctor Ros y mi idea es que el personaje pase por las ciudades más emblemáticas de Europa en aquel momento. Barcelona no podía quedar fuera si queremos describir bien aquellos años.

B.R.- ¿Por qué el siglo XIX?


J.T. No voy a descubrir Barcelona como marco para la novela policíaca, pero en la Barcelona del XIX no hay muchas cosas escritas con trasfondo de novela negra. Creo que esto es algo importante, de cara a que el lector conozca la ciudad en una época maravillosa y perfecta. Una ciudad poliédrica, un crisol, con la burguesía catalana, los poblados de andaluces y murcianos, el inicio de los movimientos obreros, el fin del Romanticismo y el Modernismo que llama a la puerta, en fin, un entorno inmejorable para una novela muy holmesiana.

B.R.- ¿Cómo te has documentado?


J.T. Cuando empiezo el proceso de investigación parezco una ardilla cogiendo nueces para el invierno. Al principio pienso que tengo poca documentación y al final me sobra. Utilizo todo lo que cae en mis manos, libros sobre la época, biografías, planos, prensa del momento viejas fotografías…. Es importante ambientar bien una novela, que no quede poco creíble o pasarse aburriendo al lector con detalles históricos son dos extremos que hay que evitar.

B.R.- ¿Tiene algo que ver la Barcelona de tu novela con la Barcelona actual?


J.T.- Sí, bastante, la ciudad comienza a ser lo que es hoy en el XIX. Sé que suena tópico decir que conociendo la historia se entiende el presente pero en este caso es así plenamente. Quizá las zonas situadas a las afueras han cambiado más, Sants era un pueblo que se convierte casi en barrio, la ciudad crecía engulléndolo todo, eso quizá si ha cambiado, pero la Barcelona ciudad, conserva bien muchos espacios de aquella época. Por ejemplo en la novela vemos cómo se construyó el Ensanche.

B.R.- La razón gana a lo esotérico en tu novela. Se ve que eres hombre de ciencias


J.T.- No lo tengo tan claro, me encantan las historias, las leyendas, que me hacen dudar y hay muchos casos hoy día que me dejan con la duda.

B.R.- Los religiosos tampoco salen muy bien parados en su novela


J.T.- La Iglesia de entonces no es la de ahora y Víctor como racionalista que es se ve obligado a enfrentarse a curas fanáticos en más de una novela. Si describimos bien esa época no podemos sustraernos al papel que la Iglesia desempeñaba entonces.

B.R.- El final de tu novela queda un poco abierto ¿has empezado ya la novela siguiente?


No, porque estoy con otra ambientada en 1943, pero sí la tengo pensada. Transcurre en Italia y es Clara, la mujer de Víctor, sufragista y avanzada, quien tomará la cámara y se hará cargo de la investigación.
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