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Montserrat Rico de Góngora

Montserrat Rico de Góngora

    AUTOR
Montserrat Rico de Góngora

    LUGAR Y FECHA DE NACIMIENTO
Barcelona, 1964

    BREVE CURRICULUM
Es autora de las novelas Cartas a Lucrecia (2000), Bajo un cielo púrpura (2004) y La abadía profanada (2007). Miembro del jurado de numerosos certámenes poéticos y literarios (entre ellos el Federico García Lorca), es asidua colaboradora en diversos medios de prensa escrita (Ahora, Historia y Vida) y en programas de radio (Entre líneas, La Veu del Campanar). Pertenece al grupo poético Diapasón




Magazine/Nuestro Mundo
Entrevista con Montserrat Rico, autora de Pasajeros de la niebla (Ediciones B)
Por ojosdepapel, lunes, 02 de marzo de 2009
Uno de los episodios más desconcertantes en la vida de Fernando Pessoa fue su encuentro en 1930 con el mago, satanista, transgresor y espía Edgard Alexander Crowley. De lo que ocurrió entre ambos tras dicho encuentro, que realmente sucedió, trata la primera parte de la novela Pasajeros de la niebla (Ediciones B). Si Pessoa fue cómplice de Crowley en su desaparición es algo arriesgado de responder. La desaparición, avalada mediante una carta en clave como suicidio pasional, entretuvo tanto a la prensa lisboeta, como a la de París y Londres. En cuanto a la segunda parte de la novela es pura inspiración y literatura.

Las pasiones esotéricas de Fernando Pessoa fueron reales, no son una artimaña para poner en el mercado algo que vende” ¿De donde le vino la inspiración para escribir esta novela?

Tras realizar un viaje a Portugal, me apetecía ambientar una novela en este país, como he ambientado otras en Italia o Francia. Si prestamos atención, cada lugar tiene una historia única que contarnos. A veces eres capaz de percibirla, y otras no por más que te empeñes.

¿Qué hay de real y qué hay de ficción en su novela?

La primera parte de la novela se ciñe en un hecho real y la segunda es ficción, pero quiero resaltar que la ambientación de toda la obra ha sido tratada con sumo rigor histórico. Ahora bien, entre sus páginas hay un halo de magia que cada lector percibirá de manera distinta.

¿Realmente le fascinaban al poeta Fernando Pessoa la numerología, la astrología, la Cábala y el espiritismo?

Las pasiones esotéricas de Fernando Pessoa fueron reales, no son una artimaña para poner en el mercado algo que vende. Un escritor de novela histórica tiene la libertad para moldear un personaje ficticio, aunque también con ciertas limitaciones, pero ha de ceñirse, en la medida de lo posible, a la realidad cuando bordea la vida de un personaje real.

¿Estuvo Fernando Pessoa al corriente del presunto suicidio del mago Aleister Crowley?

Diría que sí, aunque creo que al poeta se le fue el asunto de las manos y que llegó a arrepentirse de la connivencia con aquel trasgresor. Lo único que les unía era su acentuada inclinación por el esoterismo, por lo oculto. Pessoa, sin duda, tenía mejor catadura moral que Crowley. Además el mago inglés era un exhibicionista, y el poeta portugués un tímido impenitente.

¿Era Aleister Crowley masón?

Todo parece indicar que lo fue, pero asociar masonería y satanismo sería un disparate.

¿Por qué cree que Aleister Crowley simuló un suicidio y Fernando Pessoa le apoyó?

Crowley en los días en que acudió a Lisboa era un hombre acorralado por la justicia, de modo que fingir un suicidio era una buena alternativa de escape. Lo más difícil es explicar por qué Pessoa se plegó a su capricho. Me inclinaría a pensar que para el poeta fue más un experimento sociológico, que un gesto de gratitud a su cofrade inglés.

¿Por qué temían algunos gobiernos a la masonería?

En algunos momentos de la historia el grueso de algunos gobiernos lo conformaban iniciados masones, sobre todo a raíz de la Revolución francesa. Ellos, de alguna manera, operaron el progreso desde los principios de la fraternidad, la libertad de conciencia y el respeto a todas las creencias religiosas individuales. Esa es la proclama universal de la masonería. Es lógico pensar que una dictadura militar como la de Oliveira Salazar la proscribiese.

¿Cuál era la situación política de Portugal en el momento con la dictadura de Oliveira Salazar?

La de la falta de libertades. Además Portugal en aquellos tiempos tampoco era ajena a la gran crisis mundial, cuyo detonante habíasido el Crac de Wall Street de 1929.

¿Qué le llevó a embarcarse en el Portugal de los siglos XIX y XX?

Cuando comencé a escribir novelas me marqué unos mínimos éticos que entendí bajo mi humilde criterio que debían responder al esfuerzo. Esa es mi conducta vital, no podría ser de otro modo. Después del éxito de La abadía profanada hubiera sido para mí relativamente fácil seguir hablando de griales, nazis, jesucristos arios, etc. Tenía suficiente material acumulado para escribir media docena de novelas más. Esa puerta estaba abierta y, sin embargo, la he querido cerrar, con las consecuencias que eso puede tener en el mundo editorial. Me aterra escribir siempre de lo mismo. Cambiar de época y de escenario para ambientar nuevas novelas es un trabajo oneroso, pero imprime originalidad al conjunto de tu obra y creo que el lector lo agradece.

¿Ha visitado Portugal recientemente?

Lo visité en los veranos de 2005 y 2007, a la búsqueda de esta historia.

¿Y Sintra?

Por supuesto. Una imagen vale más que mil palabras. ¡Eso dicen! Aunque yo tendría que barrer para casa y afirmar lo contrario, ya que busco la perennidad de cada una de ellas.

¿Qué simbología tiene la “Boca del Infierno”, el lugar donde supuestamente se suicida Crowley?

Geográficamente hablando la "Boca do inferno" es un acantilado asomado al Atlántico, a 23 millas de Lisboa, próximo al cabo de Roca, es el punto más occidental del continente europeo... Pero, como muchos lugares del Planeta tiene su propia leyenda. Se dice que en este lugar existe una especie de puerta astral capaz de trasladarnos en el espacio y el tiempo, o quizá de adentrarnos en el misterioso reino de Agharta. El lugar era ideal para que Crowley fingiera en él su suicidio

En su obra habla mucho del ajedrez, ¿qué tiene de especial este juego de mesa?

El satanista Crowley fue un gran ajedrecista capaz de jugar con varios contrincantes a la vez con los ojos vendados. De modo que hablar de este juego no era gratuito. Lo incluí en la trama además porque desde muy niña me fascinó su práctica. Fui una gran ajedrecista, aunque hace años que no practico y cualquiera me pondría en jaque mate en unos movimientos. Este juego tenía para mí algo de misterioso en el sentido de enseñarme una oculta disciplina. Cuando estaba frente a un tablero percibía cómo se desarrollaba no sólo mi capacidad de razonar, sino la más pintoresca de intuir qué pensaban los demás. Sólo la intuición nos permite ganar una partida, como en la vida misma.

¿Me podría hablar de la simbología del monumento de Castelo da Pena de Sintra?

El Castillo da Pena domina desde una colina la población de Sintra. Es un producto típico del romanticismo arquitectónico del siglo XIX que mandó construir el rey consorte Fernando Saxe Coburgo. Sus inclinaciones esotéricas y su vinculación a la Orden Rosacruz imprimieron a su arquitectura la singularidad que tiene.

¿Nos hallamos ante una novela histórica o una novela esotérica?

De todo se puede hablar desde el análisis histórico. Por supuesto que esta novela tiene un ingrediente misterioso que no debo desvelar y que la hace difícilmente catalogable dentro de un género. Es un extraño híbrido literario, pero de lo que no hay duda es que el lector cuando concluya su lectura habrá aprendido muchas cosas de la historia, no sólo de Portugal, sino también de Europa.

¿Cómo se ha documentado para escribir esta novela?

Viajando, leyendo mucho sobre Crowley y Pessoa, pero sobre todo echando mano al poso de lo aprendido durante muchos años, porque no creo que un escritor se improvise.

Creía que después de publicar La abadía profanada, se encontraría exhausta, pero ha tardado relativamente poco en escribir otra novela

Puedo asegurar que acabé exhausta y hasta con problemas en la mano. Creo que dije ya en alguna ocasión que escribo de forma manuscrita. Soy de la vieja escuela, sin remedio, ni vías de solución. Además empeoré la vista durante los tres años que estuve escribiéndola, mirando las letras minúsculas de la Biblia, los viejos periódicos y un sinfin de cosas más. Posiblemente detrás de todo hubo un problema más serio de salud y eso sólo fueron algunas consecuencias. Han pasado ya dos años desde la publicación de La abadía profanada, que es lo que más o menos tardó en escribirlas. No obstante, si a alguien no le cuadran las cuentas diré que aquella novela la acabé, si mal no recuerdo, hacia el 2004, pero no se publicó hasta el 2007. De hecho tengo aún dos novelas inéditas, una anterior y otra posterior a la redacción de La abadía profanda.

¿Cuál es el comentario más halagador que han hecho de su obra?

Se han hecho muchos, alguno también ha operado en sentido contrario, pero no creo que merezca la pena repetirlos. No me gusta ceder a ningún ejercicio de vanidad. A veces, no se elige ser escritor o escritora, sino simplemente se acepta como algo inherente que no puedes cambiar porque te edifica y te define. Para mí serlo es sólo una forma de mirar al mundo, no de que el mundo me mire.
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