Director: Rogelio López Blanco      Editora: Dolores Sanahuja      Responsable TI: Vidal Vidal Garcia     
  • Novedades

    Marc Antoni Broggi: Por una muerte apropiada (reseña de Bernabé Sarabia)
  • Cine

    Antichrist, película de Lars Von Trier (crítica de Eva Pereiro López)
  • Sugerencias

  • Música

    Bowie. Amando al extraterrestre (por Christopher Sandford)
  • Viajes

  • MundoDigital

    ¿Realmente hay motivos para externalizar la gestión de un website?
  • Temas

    Jóvenes (por Renward García Medrano)
  • Blog

    La función del crítico literario, según W. H. Auden (por Juan Antonio González Fuentes)
  • Creación

    El banquete de los inocentes (por Florentino Huerga)
  • Recomendar

    Su nombre Completo
    Direccción de correo del destinatario
Vetusta Morla: Un día en el mundo (2008)

Vetusta Morla: Un día en el mundo (2008)

    GÉNERO
Música

    TEMA
Crítica de Un día en el mundo, CD de Vetusta Morla (por Francisco Fuster)

    OTROS DATOS
Lanzamiento: febrero 2008. Discográfica: PequeñoSaltoMortal. Productores: Manuel Colmenero y Javibu Carreterro (Estudios Sonobox, Madrid). Precio: 15 €



Vetusta Morla: Mira (2005)

Vetusta Morla: Mira (2005)


Magazine/Música
Crítica de Un día en el mundo, CD de Vetusta Morla
Por Francisco Fuster, miércoles, 02 de abril de 2008
Lo han hecho sin prisas y con sumo cuidado. Como si de un gran chef de la Nouvelle cuisine francesa se tratara, han cocinado su disco con mucho cariño, midiendo las cantidades para que todo quede uniforme, saboreando y degustando cada momento del proceso de grabación y, por supuesto, con una materia prima –una docena de temas– de primera calidad. El resultado ha sido un plato exquisito, un collage de sabores y de historias, de contrastes y recuerdos, que a buen seguro, hará las delicias de los gourmets más exigentes de la crítica musical.
El pasado 11 de febrero llegaba por fin el día de servirlo todavía caliente, con el aroma propio de lo recién hecho. Un día en el mundo, primer disco del grupo madrileño Vetusta MorlaPucho (voz), David “el Indio” (batería y coros), Álvaro Benito (bajo), Jorge González (percusión y secuencias), Guillermo Galván (guitarra y coros) y Juan Manuel Latorre (guitarra y teclados)– salía al mercado, después de varios años de intenso trabajo. Tantos años como nueve, puesto que ese es, ni más ni menos, el largo camino recorrido por el grupo desde que unos jóvenes amigos de Tres Cantos (Comunidad de Madrid) comenzaron a reunirse para compartir sus experiencias con la música. Desde entonces hasta ahora ha llovido mucho. Habituales de los locales nocturnos madrileños, han paseado su potente directo por rincones de España e Italia, incluso Beirut y el Líbano. Ya habían grabado varias maquetas, habían sido finalistas en concursos y festivales, se atrevieron con un EP – Mira (Autoeditado, 2005) –, de producción propia e incluso ya más recientemente, pasaron ese bautismo de fuego que supone para cualquier grupo nacional, el paso por Los Conciertos de Radio 3 de RNE-TVE.

Tuvieron paciencia para grabar el disco y han elegido el momento justo. Lo han hecho con un sello propio, nunca mejor dicho. El empeño y el esfuerzo puesto en el disco les hizo buscar una discográfica que apostara fuerte por ellos. No encontraron lo que buscaban y se lanzaron a la arriesgada tarea de crear su propio sello discográfico, Pequeño Salto Mortal, un experimento de nombre muy oportuno –dicen los miembros del grupo que en parte ha sido un salto mortal el sacar el disco –que les ha permitido, con la ayuda de los productores Manuel Colmenero y Javibu Carreterro de los Estudios Sonobox de Madrid, grabar un disco independiente y libre de imposiciones. Esta dificultad por encontrar la discográfica apropiada tiene mucho que ver con su particular estilo musical, que sin ser un producto excesivamente comercial a priori (por la complejidad de sus letras), tampoco es aceptado por los puristas del rock independiente, mucho más preocupados por el sonido que por el contenido lírico de las letras: “llevamos mucho tiempo escuchando que somos demasiado mainstream para encajar en los esquemas independientes y demasiado indies como para gustar a un público masivo”.
 
 
Vetusta Morla: Un día en el mundo (vídeo colgado en YouTube por keloide)

En efecto, el sonido de Vetusta Morla es algo nuevo pero conocido, diferente pero familiar a la vez: “Nos gusta decir que Vetusta Morla suena a algo que has escuchado antes pero no puedes decir exactamente dónde los has escuchado, suena familiar pero no a repetición”. El sexteto madrileño trata de unir dos cosas aparentemente incompatibles: el sonido de un combo clásico de rock por una parte, con unas letras en castellano –éste es quizá uno de sus valores más apreciados, el hecho de renunciar al inglés, siempre más comercial, para apostar decididamente por el castellano– que encajan a la perfección en los esquemas del pop-rock anglosajón con el que se identifican. En este sentido, se les ha comparado con Los Piratas como antecedente español, aunque también son innegables sus conexiones con Coldplay o Radiohead y, por supuesto, con The Beatles (una canción del disco se titula Saharabbey Road).
 
Pero sin duda alguna, el fuerte de Vetusta Morla es su potente directo y es la baza que han jugado con el disco. Un día en el mundo trata de captar la fuerza y la magia del directo de los tricantinos, la naturalidad y emoción que transmite el sexteto en sus potentes conciertos en vivo, sin artificios tecnológicos ni perfección técnica. En los nueve años de convivencia, el grupo ha creado un universo y un lenguaje propios; un lenguaje que denuncia –a través de estas doce canciones– el cinismo de nuestra sociedad (son constantes las alusiones a disfraces, actrices, ficción o espejismos) y narra la épica de la vida cotidiana.

 
 
Reportaje de Vetusta Morla en cyloop, febrero 08 (colgado en YouTube por vetustamorla)

Dentro del tono triste y melancólico que crea una atmósfera opresiva – atravesada en ocasiones por destellos de luz y de vida –, el disco recoge una variedad de temas que se unen como un puzzle perfecto en el que todo encaja. Así, encontramos cortes melódicos y sensibles como La Marea o Al respirar, piezas cuidadas que se benefician del que es, sin duda, otro de los puntos más fuertes del grupo, la personalísima e inconfundible voz de su vocalista Pucho, cuyo timbre consigue expresar como nadie la emoción de sus letras. Junto a ellos encontramos también, temas más agresivos como La cuadratura del círculo o Valiente. Y en medio de todas ellas, la que es para mí la mejor canción del disco, una preciosa balada titulada Copenhague (véase vídeo de la formidable versión acústica al final). Y es que escuchando el disco, uno puede escuchar y revivir toda la trayectoria del sexteto, que ha seleccionado solamente lo mejor de su repertorio, aquello de lo que se sienten orgullosos y constituye la esencia misma del sonido Vetusta Morla: “En cierto modo es un grandes éxitos por decirlo así. Son canciones de épocas bastante distintas: de la más reciente a la más antigua pueden transcurrir unos cuatro o cinco años”. Y para que todo quede redondo, el disco se acompaña con La canción número 13, un DVD dirigido por Guillermo Galván y que incluye varios extras sobre la grabación del disco.

En definitiva, si esto fueran los 80s podríamos recurrir a ese lema –“de Madrid al cielo”– que hizo célebre la Movida Madrileña, porque esto ya va en serio. Han llegado de forma sigilosa y prudente –como la tortuga de La Historia Interminable que les da nombre–, pero han llegado para quedarse mucho tiempo. Si la crítica les ha acogido muy bien, el gran público les empieza a conocer ahora, poco a poco, bocado a bocado, paladeando y masticando bien lo que tanto ha costado de cocinar.
 
 
Vetusta Morla: Conpenhague (vídeo colgado en YouTube por elka80)
 
 
 
  • Suscribirse





    He leido el texto legal


  • Reseñas

    Zygmunt Bauman: Sobre la educación en un mundo líquido (por Bernabé Sarabia)
  • Publicidad

  • Autores

    Muñoz Molina para historiadores (por Javier Moreno)