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Amy Winehouse: Back to Black (2006)

Amy Winehouse: Back to Black (2006)

    GÉNERO
Música

    TEMA
Crítica de «Back to black», último CD de Amy Winehouse (por Marion Cassabalian)

    OTROS DATOS
Lanzamiento: 2007. Discográfica: Universal Island Records. Producción: Mark Jonson, Salaamremi.com. Composición: Amy Winehouse. Grabación: Franklin Socorro. Mezcla: Tom Elmhirst. Diseño: Alex Hutchinson. Fotografía: M. Richter, H. Benson, A. Lake




Magazine/Música
Crítica de Back to Black, CD de Amy Winehouse
Por Marion Cassabalian, lunes, 04 de febrero de 2008
La alocada Amy Winehouse, conocida por sus adicciones múltiples, su rarísimo peinado y sus incontables tatuajes presenta Back to Black, el segundo álbum de su corta carrera. Al igual que en su primer disco, Frank (2003), Amy parece perderse en unas melodías de jazz y de soul que no pegan en absoluto con su personalidad y sus letras, aunque sí con su tremenda voz.
Amy Jade Winehouse es todo un personaje. Con solamente 24 años, esta cantante y compositora londinense ya ingresó varias veces en el hospital por su adicción a las drogas y por las peleas que protagoniza de vez en cuando con su marido, Blake Fielder-Civil (según la prensa, es ella la que le pega cuando él intenta alejarle de ciertas sustancias peligrosas). Esta semana, Blake ingresó en prisión por una pelea en un bar y pudimos ver a una Amy Winehouse descalza, rubia platino y con expresión alocada, gritándole su amor mientras las autoridades se lo llevaban de la sala de audiencia…

Desde luego, Amy es más conocida del público por sus apariciones en la prensa rosa que por sus cualidades artísticas, por su peinado incomprensible y sus incontables tatuajes, que por sus dones interpretativos.
 
 
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A primera vista y después de leer esta descripción, uno podría imaginarse a una Amy Winehouse vestida de cuero y cantando un punk salvaje con una voz desgarrada por los cigarrillos y los porros. Pero no, Amy sale al escenario con un vestidito gris de los años 50 y canta una mezcla de soul, jazz y rithm’n’blues que no pega en absoluto con su imagen de mujer indomable.
 
 
Amy Winehouse intepreta el tema "Back to Black" (vídeo colgado en YouTube por gummo)
 
Rodeada exclusivamente de músicos negros con trajes impecables, incluyendo los coristas, Amy aparece vestida de señora (siempre con una falda increíblemente corta, eso sí) y baila tímidamente entrelazando los dedos como si sintiera vergüenza de sí misma. Sus tatuajes no pegan con las melodías de jazz que se desprenden de los saxos y otros instrumentos de vientos que la acompañan. Su vida privada (hecha pública) no pega con el vestidito gris que ha elegido para cantar.

Sin embargo, la máxima paradoja de esta artista reside esencialmente en su voz. Amy tiene una voz muy potente y realmente sorprendente que podría compararse con la de Billie Holliday o la de Sarah Vaughan. No obstante, no desprende ni emoción ni fuerza; parece perderse en el infinito, al igual que su mirada. Más sorprendente es todavía cuando uno presta atención a sus letras: Amy compone letras en las que parece dejarse la piel. Habla de violencia, de droga, de sexo, de personajes decadentes, de los perdidos y los perdedores.
  
A pesar de estas contradicciones, Amy supo convencer al público: su primer álbum, Frank (2003) fue nominado a los Premios Mercury Music y ganó también un Ivor Novello Award en 2004, por su tema "Stronger Than Me". Su segundo disco, Back to Black (2006) parece seguir el mismo camino hacia el éxito ya que ganó un Brit Award en la categoría de Mejor Artista Británica. En junio de 2007, Winehouse fue nominada de nuevo a los Mercury Prize, por la canción "Back to Black" y su disco ha alcanzado el platino en Estados Unidos además de conseguir tres nominaciones a los MTV Video Music Awards 2007.
 
 
Amy Winehouse interpretando "Rehab" (vídeo colgado en YouTube por gummo)

Este segundo y último álbum, Back to Black es un perfecto reflejo de la compleja personalidad de Amy Winehouse. El primer tema titulado “Rehab”, en clara referencia a las adicciones de la cantante, empieza con un ritmo interesante y original y unas letras irónicas que dejan presagiar un disco potente y un estilo muy definido. Sin embargo, la canción transcurre, y no pasa nada. No hay fuerza, no hay relieve. En ningún momento afloran los sentimientos.
 
Esta misma sensación -la de estar escuchando un buen tema que va perdiendo potencia (o que nunca la agarra)- se repite con la segunda canción, “You Know I’m Not Good”, la tercera, “Me & Mr Jones”, la cuarta, “Just Friends”, hasta llegar a “Back to Black”, el tema que le da titulo al disco.
 
Esta canción es la única que parece destacar un poco del conjunto de este álbum sin vida, sin estilo, cuya personalidad parece residir en el peinado de su intérprete. Los seis temas que siguen a “Back to black” no tienen ni siquiera introducciones atractivas. La cantante parece perderse completamente en unas melodías de jazz que no logran poner en valor la tremenda calidad de su voz. Definitivamente, hay algo que no pega. Amy parece tener una voz muerta, incapaz de transmitir emociones.
 
 
Amy Winehouse intepreta el tema "Tears Dry on Their Own" (vídeo colgado en YouTube por otrilke)
 

 
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