Director: Rogelio López Blanco      Editora: Dolores Sanahuja      Responsable TI: Vidal Vidal Garcia     
  • Novedades

    Wise Up Ghost, CD de Elvis Costello and The Roots (por Marion Cassabalian)
  • Cine

    In the Loop, película de Armando Iannucci (por Eva Pereiro López)
  • Sugerencias

  • Música

    The Crying Light, CD de Antony and the Johnsons (por Marion Cassabalian)
  • Viajes

  • MundoDigital

    Por qué los contenidos propios de un web son el mayor activo de las empresas en la Red
  • Temas

    Sobre transgénicos
  • Blog

  • Creación

    El Incendiario, de Miguel Veyrat
  • Recomendar

    Su nombre Completo
    Direccción de correo del destinatario
Mary Quant

Mary Quant



La Venus del espejo

La Venus del espejo

Foto de Man Ray

Foto de Man Ray

Foto de Mapplethorpe

Foto de Mapplethorpe

Garbo por Steichen

Garbo por Steichen


Tribuna/Tribuna libre
El cuerpo fragmentado: ahora el culo
Por Bernabé Sarabia, sábado, 16 de junio de 2001
Tras la Segunda Guerra Mundial la inquietud por el cuerpo no ha hecho sino aumentar. Desde intereses tan distintos como los de la moda o la medicina, el interés que se le presta al cuerpo ha llegado a límites que están ya en la exageración por no decir en la patología social.
El triunfo de la imagen, antes con la fotografía, después con la televisión y ahora con Internet y las nuevas tecnologías digitales, se apoya en la representación del cuerpo. Al ser imagen casi todo, el cuerpo adquiere una centralidad hasta ahora desconocida. Un ejemplo evidente lo tenemos en los políticos o en los locutores de radio: si no disponen de un físico agraciado que les permita aparecer en la pequeña pantalla, el talento o la buena voz les servirán de poco.

La belleza ha adquirido un poder que nunca tuvo en grado tan extremo. Ahora está tan segura de sí misma como el dinero. En pesetas constantes una mujer guapa, o un hombre bello, vale ahora mucho más que hace cincuenta años.

Una de las razones de esta hipertrofia del valor belleza está en los avances tecnológicos que permiten una difusión de la imagen inimaginable hace unos años. La otra razón está en que el cuerpo se ha ido descubriendo de modo paulatino pero sin pausa. En los años sesenta Mary Quant, la moda en general, descubrió las piernas femeninas con la minifalda. Una década más tarde se extendió la moda del top less en las playas mediterráneas. En los veranos de los ochenta empezaron a verse los primeros pantalones cortos en los hombres, y en la actualidad se extienden como una mancha de aceite.

Es evidente que el proceso a través del cual el cuerpo se desnuda se debe a la convergencia de distintos factores. Además de desnudarse, el cuerpo se evidencia y eso lo hace ayudado, en parte, por la industria textil que comienza a producir tejidos que se pegan al cuerpo para reproducir con mayor exactitud sus formas y medidas

La fotografía es testigo de esta aparición del cuerpo en la vida cotidiana. En pintura o escultura el desnudo no es ninguna novedad; sí lo es, sin embargo, en su aceptación como algo corriente. La obra fotográfica de Steichen, Weston, Stieglitz o Man Ray muestra muy bien dos cosas. La primera, cómo irrumpe el cuerpo con una fuerza inesperada en la vida social; la segunda, cómo su imagen se fragmenta. En Alfred Stigliez podemos ver sus tomas de las manos de Helen Freeman en 1918. Sesenta y tres años más tarde, en 1981, Robert Mapplethorpe fotografía los genitales de Milton Moore. Entre ambos, Edward Weston hace fotos, en 1934, de brazos y piernas.

Lo que registran los fotógrafos es una tendencia que evidencia la moda y la publicidad, registrando el proceso, tan central en el siglo XX, de emancipación de la mujer. Mientras las feministas se manifiestan, las mujeres bellas adquieren conciencia de su poder y lo utilizan. En algunos casos como un machete para abrirse paso en la selva.

Es evidente que el proceso a través del cual el cuerpo se desnuda se debe a la convergencia de distintos factores. Además de desnudarse, el cuerpo se evidencia y eso lo hace ayudado, en parte, por la industria textil que comienza a producir tejidos que se pegan al cuerpo para reproducir con mayor exactitud sus formas y medidas. Mientras tanto, la lencería desarrolla un ingenio y una capacidad de producción que sin duda está a la altura de los cambios culturales.

El proceso está empezando y, desde luego, puede implicar a los hombres que, al no tener tetas, podrían concentrar energía libidinal en los glúteos

En los últimos años este proceso se ha acelerado. La exhibición de los senos femeninos en su calidad de adelantados de la belleza, la sensualidad, el género y tantas otras cosas han constituido el ejemplo a seguir. Esto no es ninguna novedad, la vida cortesana de fináles del siglo XVIII y principios del XIX constituye una buena demostración. Se realza el pecho y se ocultan las piernas con grandes miriñaques.

La gran novedad es el protagonismo que está adquiriendo el culo. Hace unos años se marcaba con las costuras de las bragas bajo faldas o pantalones, pero formaba parte del conjunto del cuerpo. Su percepción gestáltica era global.

El culo de La Venus del Espejo de Velázquez forma parte de la globalidad del cuadro. Las nalgas que se ven en la calle, en la fotografía de moda o de actualidad tienen significado propio. En la fragmentación del cuerpo, el culo se ha independizado.

Con frecuencia se ven mujeres que marcan el límite superior de su trasero dejando al descubierto una tira de piel que circunvala la cintura. Al mismo tiempo, los pantalones bajan el talle y se ajustan. Tanto que obligan a una modificación de la ropa interior .

El proceso está empezando y, desde luego, puede implicar a los hombres que, al no tener tetas, podrían concentrar energía libidinal en los glúteos. Dos pioneras de la moda han enseñado ya el culo. Victoria Abril lo hizo en el Festival de Cannes hace un par de temporadas y Carmen Martínez Bordiu acaba de mostrar sus nalgas en las revistas del corazón a propósito de una fiesta organizada por Porcelanosa hace unas semanas, con asistencia del Principe Carlos de Inglaterra y un largo añadido de personas famosas.

Emerge, casi de la clandestinidad, un segmento más del cuerpo. Hay que seguir su evolución.

  • Suscribirse





    He leido el texto legal


  • Reseñas

    Epistolario de María Zambrano a Gregorio del Campo (por Rogelio Blanco Martínez)
  • Publicidad

  • Autores