Director: Rogelio López Blanco      Editora: Dolores Sanahuja      Responsable TI: Vidal Vidal Garcia     
  • Novedades

    Marc Antoni Broggi: Por una muerte apropiada (reseña de Bernabé Sarabia)
  • Cine

    La apología de la desesperación: notas sobre Anticristo de Lars Von Trier (por Pavel Lukianov)
  • Sugerencias

  • Música

    Ols Ideas, CD de Leonard Cohen (por Marion Cassabalian)
  • Viajes

  • MundoDigital

    La creación de contenidos web en la era de la economía de la atención
  • Temas

    Sociedad, ficción y verosimilitud (por Miguel Ángel Sánchez de Armas)
  • Blog

    Dudamel y la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar montan una Fiesta (Blog J. A. González Fuentes)
  • Creación

    La vista desde Castle Rock (por Alice Munro)
  • Recomendar

    Su nombre Completo
    Direccción de correo del destinatario




    AUTOR
Carlos Seco Serrano

    GÉNERO
Ensayo histórico

    TÍTULO
Historia del Conservadurismo Español. Una línea política integradora en el siglo XIX

    OTROS DATOS
Madrid, 2000. 3200 pesetas.
343 páginas.


    EDITORIAL
Temas de Hoy




Reseñas de libros/No ficción
Legitimar el Centro
Por Margarita Márquez Padorno, sábado, 07 de abril de 2001
En las páginas de la Historia del Conservadurismo español, su autor va desentrañando, bajo la convulsa historia del siglo XIX en nuestro país, el nacimiento y desarrollo de una línea política moderada que surge como alternativa a una derecha inmovilista y una izquierda radical y en extremo rupturista. Esta corriente que tiene en Cánovas a su máximo exponente, se revela como la más eficaz para llegar a una democracia efectiva, algo que no se logra en un primer momento –la Restauración- pero que sí alcanza plenamente su éxito en nuestro actual régimen político.
La historia política del siglo XIX en España sigue suscitando numerosas revisiones e investigaciones que desembocan en muchos casos en interesantes monografías como la Historia del Conservadurismo español. Su autor, Carlos Seco Serrano, revisa en las páginas de este ensayo la política conservadora en nuestro país. La idea vertebradora del libro es clara: existe una facción moderada en nuestro país, iniciada en las Cortes de Cádiz, que discurre por el siglo XIX como una opción idónea pero poco atendida, -a caballo entre una ultraderecha intransigente y anclada en el tiempo y una izquierda extremista y aquejada de “maximalismo revolucionario” y “canibalismo político”-, que logra el civilismo pleno en un primer estadio con la llegada de la Restauración, a través de la obra de Cánovas, y la democracia completa en un segundo alcance de poder con la línea integradora que en nuestro actual régimen han mostrado los partidos de tendencia centro-derecha.

Es soberbia la investigación y exposición que rezuma este trabajo, no en vano Seco es un consagrado especialista en la historia contemporánea de España con ideas muy claras y gran afán investigador, destacando especialmente el repaso realizado, con nuevas e interesantes aportaciones, a los inicios y desarrollo del carlismo. En capítulos bien estructurados desarrolla la tesis central con argumentos sólidos que confieren peso a los acontecimientos narrados hasta llegar, con pasos bien medidos en extensión y forma narrativa, al desenlace buscado.
Son continuas las omisiones conscientes de episodios sobradamente conocidos que hubieran “estropeado” la historia del civilismo integrador: ejemplo claro es la revisión de la figura de Narváez. Incluir al duque de Valencia en las filas del moderantismo centrista es ocultar u olvidar las verdaderas líneas de actuación del “Espadón de Loja”

Y es ahí donde surge la duda sobre la ortodoxia del autor a la hora de elaborar este ensayo, porque en él hay una particular visión de nuestra historia decimonónica. El eje se ha escorado demasiado a la derecha para que la línea moderada pase a ocupar el centro absoluto del espectro político y, por otro lado, los acontecimientos narrados parecen buscar un propósito anunciado, la “construcción” de un pasado y un árbol genealógico que legitime la situación actual en España de dominio centro-derecha. Durante toda la historia del moderantismo, el autor coloca un filtro tenue y sutil que sin embargo cumple su función de encauzador hacia su meta final.

En Cádiz esta facción, que aún no partido, es un término medio e integrador que rechaza a liberales exaltados –“jacobinismo puro”- y a afrancesados. Es Martínez de la Rosa el adalid de este momento. Detrás, la política de Fernando VII y los acontecimientos más reseñables de su reinado, como el inicio del carlismo o el trienio liberal, se plasman en las páginas con acierto en el tempo narrativo y brillantez en la exposición de las investigaciones reseñadas, sin duda, los mejores momentos del ensayo. Son continuas, sin embargo, las omisiones conscientes de episodios sobradamente conocidos que hubieran “estropeado” la historia del civilismo integrador: ejemplo claro es la revisión de la figura de Narváez. Incluir al duque de Valencia en las filas del moderantismo centrista es ocultar u olvidar las verdaderas líneas de actuación del “Espadón de Loja”.
Queda la idea, al concluir el libro, que el propósito de su autor iba más allá del análisis histórico en la idea ya mencionada de “crearle” un pasado ilustre a una tendencia que parece asentarse cada vez con más fuerza en el panorama político español del presente

Se suceden los acontecimientos en el mismo estilo: siempre es la opción moderada, de centro, la coherente y práctica pero la menos escuchada. Con más alboroto y éxito en su acción, a ambos lados, una ultraderecha obcecada y sin ideas alternando con la opción radical de izquierda, exaltada y revolucionaria van llevando al fracaso al reinado de Isabel II y a la Primera República después. Llega al estrado Cánovas, el autor de la Restauración, la gran figura del conservadurismo moderado, el gran estadista. En su afán por mitificar al personaje como la gran figura conciliadora del siglo XIX, el autor confiere a Cánovas un halo heroico –que la figura no necesita- con datos que rozan la falsedad; en este sentido es claro ejemplo la guerra de Cuba, cuyo fracaso achaca Seco a la muerte del ilustre político malagueño, lo que no hace sino reforzar el hecho de la justificación de los medios en aras del fin. Para el autor el desenlace trágico de la pérdida colonial se debe en gran parte a la repentina desaparición del estadista.

Tras la muerte de Cánovas, el ensayo continua con la idea de buscar las raíces a través de otras figuras de la Restauración por las que Seco pasa muy rápidamente para llegar pronto al desenlace final. El moderantismo, el civilismo conseguido desde la restauración de Sagunto, se rompe por la irrupción de los extremos (Segunda República y Dictadura franquista) y no volverá a aparecer en escena hasta la llegada de la actual democracia.

La historia del conservadurismo español con el clarificador subtítulo: una línea política integradora en el siglo XIX, es un gran ensayo con bases firmes en la investigación, en la historiografía y, cómo no, en la exposición. Queda, sin embargo, la idea, al concluir el libro, que el propósito de su autor iba más allá del análisis histórico en la idea ya mencionada de “crearle” un pasado ilustre a una tendencia que parece asentarse cada vez con más fuerza en el panorama político español del presente. Visto tanto esfuerzo por casar unas piezas que no necesariamente han de ir juntas, en forzar el origen de la línea moderada en la España decimonónica, cabe preguntarse si no hubiera sido más fácil evocar las raíces europeas de nuestra actual política.
  • Suscribirse





    He leido el texto legal


  • Reseñas

    La pérdida de El Dorado, de V. S. Naipaul (reseña de José María Lasalle)
  • Publicidad

  • Autores

    Entrevista a Albert Mallofré, autor de Simplemente vivíamos (por Jesús Martínez)