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    AUTOR
Andrés Sánchez Robayna

    GÉNERO
Poesía

    TÍTULO
Poemas (1970-1999)

    OTROS DATOS
Barcelona, 2000. 384 páginas. 3200 pesetas

    EDITORIAL
Galaxia Gutenberg




Reseñas de libros/Ficción
En los Poemas de Andrés Sánchez Robayna
Por Alejandro Krawietz, sábado, 31 de marzo de 2001
La poesía de Sánchez Robayna está ahí, en el bello volumen de Galaxia Gutemberg, dispuesta a comenzar, en cualquier momento, a ofrecer su lección de rigor, de honestidad, de saber
¿Soplan vientos nuevos para la poesía en España? ¿Es eso posible, un viento nuevo, en un país en el que durante tantos años —¿cuarenta ya? ¿más?— han guardado celosamente su rebaño —pastores de naderías— el realismo y la banalidad? Realmente resulta difícil —muy difícil— responder a esa pregunta. Y sin embargo, desde hace ya un poco más de un año se han venido publicando en ese país en el que imperó, como decimos, un falso realismo (al que siguió un falso culturalismo que luego acabó metamorfoseándose en una veneración incomprensible por todo aquello que la experiencia tiene de vano), una serie de libros que podrían, verdaderamente, si se les dejara germinar, si encontrasen en la tierra el abono necesario, cambiar los modos de actuación, transformar el panorama y poner, al fin, cuando casi parecía imposible, cuando la última batalla parecía ya perdida, las cosas en su sitio. Hablamos de libros susceptibles de generar un verdadero renacimiento poético en España, susceptibles de llevar a efecto una reorientación, una quiebra, en un sistema de cosas en el que la desfachatez y la ausencia de proyecto han sido motivo suficiente para el encumbramiento de poetastros sin más interés que el de permitir constatar, dentro de unos años, que en un momento dado en la historia de la poesía en lengua española se llegó a renunciar a los valores esenciales de la palabra poética en el afán desmedido de hacer de ella un espacio para el acopio de ignorancia.

¿Sonarán o no sonarán las campanas de fiesta? ¿Se habrá terminado, al fin, agostada en su propia nadería, esa otra dictadura hispánica? ¿Seremos acaso los dichosos testigos de un amanecer vaticinado ya por uno de nuestros principales profetas ("La poesía se venga de quienes la mutilan", decía el profeta Juan Ramón, y añadía, en otra parte, "[...]sé que las dos generaciones que están ahora tras de mí, están encuadradas en la limitación del realismo mayor; pero también sé que otras generaciones más jóvenes han tomado el camino abandonado en nombre de tales virtuosismos asfixiantes; el camino que siguió mi generación y que venía ya de la anterior a la mía, camino más real en el sentido más verdadero, camino real de todo lo real", y más tarde, aún: "Cada vez que se levante en España una minoría, volverá la cabeza hacia mí como a un sol")? ¿Podremos levantar acta, en los próximos meses, venturosos notarios, del fin de la oscuridad, de la llegada de una nueva luz? Una cosa es cierta, la posibilidad nunca ha estado tan cerca. ¿Acaso los jóvenes podemos seguir ignorando, por más tiempo, que en los últimos meses han aparecido reediciones esperadas, algunas de ellas, más de 35 años, y que han recibido la edición que habían meritado aquellas obras que han marcado la parte esencial de la producción poética de los últimos años? La poesía joven, los jóvenes lectores, no pueden seguir ignorando —al menos no tienen ya la excusa— la lección que les ofrece Dios deseado y deseante, la poesía de Borges, la de Valente, la de Sarduy, la de Lezama Lima. Están ahí. Por fin. Al alcance de la mano. ¿Son estos los signos del despertar? ¿Debemos creer que si esa transformación no se produce ahora no se producirá nunca, y que aquella afirmación de Unamuno, en la que decía que en España hay jóvenes pero no juventud, se habrá confirmado, más de cien años después, nuevamente?
La obra de Sánchez Robayna se venía convirtiendo en la referencia poética que permitiría dilucidar, a partir de una concepción sagrada de la poesía, los problemas a los que se ha enfrentado, en los últimos años, la tradición poética española (cifrados en términos de provincialización —en el sentido de que se ha abandonado la senda de la mejor poesía europea o hispanoamericana— e intrascendencia)

En cualquier caso, suenen o no las campanas de fiesta, de esa fiesta que es la de la justicia y la de la poesía, otras campanas, también de fiesta, han comenzado a sonar, en su peculiar manera, en la manera peculiar con que tocan las campanas conscientes y metafísicas, ante la aparición de los Poemas (1970-1999) de Andrés Sánchez Robayna. Y no es que vayamos ahora a tratar de establecer unas jerarquías que, en su versión más benigna, sólo servirían para ahondar en propuestas históricas y no propiamente poéticas, pero no podemos dejar pasar por alto el hecho de que, por haber iniciado su trayectoria en el año 70, y haber continuado con su labor a lo largo de las tres décadas que abarca esta nueva entrega de la cada vez más esencial Galaxia Gutenberg, la obra de Sánchez Robayna se venía convirtiendo ya, aun en ediciones, a veces, casi secretas (la primera parte de su obra era inencontrable incluso en muchas bibliotecas universitarias, y los libros que componen la segunda época, Palmas sobre la losa fría (1986-1988), Fuego blanco (1989-1991) y Sobre una piedra extrema (1992-1995) vieron la luz en colecciones más o menos minoritarias como la colección de poesía de Cátedra, Àmbit o Ave del Paraíso) en la referencia poética que permitiría dilucidar, a partir de una concepción sagrada de la poesía, los problemas a los que se ha enfrentado, en los últimos años, la tradición poética española (cifrados en términos de provincialización —en el sentido de que se ha abandonado la senda de la mejor poesía europea o hispanoamericana— e intrascendencia). En la materialidad, la música, la imagen de la poesía de Andrés Sánchez Robayna ha encontrado acomodo un paisaje —un mundo— que dice hasta el fin el volumen metafísico de la luz, lo que acerca al autor de La roca —y no es casual, claro está— a la palabra, esta vez filosófica, pero en tantos elementos solidaria, de María Zambrano.
Esta poesía se convierte, al margen de sus evidentes valores intrínsecos, en el testigo que denuncia con su solo ejemplo las falacias y las traiciones que se han cometido en nombre de una experiencia que, afortunadamente, comienza a hacer crisis en estos días

En efecto, esta poesía que ahora aparece reunida por primera vez (hubo una edición mexicana, en la editorial Vuelta, en 1997, que no incluía ni Sobre una piedra extrema —salvo algunos poemas de ese libro— ni el libro de 1999 Inscripciones) en su extensión completa, dibujando una trayectoria que el propio Sánchez Robayna ha descrito como "un tránsito del estar al ser, y también del espacio al tiempo", por haberse escrito a lo largo del mismo período en el que dominó en nuestro espacio el abandono de todo vestigio de una concepción poética seria, incapaz de responder a las exigencias morales y técnicas de la tradición a la que debía haber pertenecido, se convierte, al margen de sus evidentes valores intrínsecos, en el testigo que denuncia con su solo ejemplo las falacias y las traiciones que se han cometido en nombre de una experiencia que, afortunadamente, comienza a hacer crisis en estos días. Y señala esa crisis, paradójicamente, el cumplimiento de uno de sus objetivos mayores (la imaginación no era, no ha sido, no es, no será entre ellos lo suficientemente potente como para aspirar a otros más ambiciosos): destruir el prestigio del premio Cervantes concediéndoselo a un bufón de la corte.

Pero es que además, la poesía de Sánchez Robayna, por su rigor, por su profundidad, por su modernidad, por su trabajo de actualización sobre los lenguajes esenciales de la palabra poética española (el barroco y la mística), por su confianza en los signos poéticos a la hora de desvelar el misterio y de lograr un conocimiento en que la estética se vuelve ética, por su capacidad para tallar los volúmenes de una luz metafísica, por su forma consciente de mirar el mundo y, finalmente, por su concepción de la poesía como el espacio en que se equilibran y se desvelan los signos del universo en los signos de la lengua, podría lograr la reactivación de una de las formas de transmisión intelectual que la posmodernidad ha maltratado con más fruición; el magisterio. La poesía de Sánchez Robayna está ahí, en el bello volumen de Galaxia Gutemberg, dispuesta a comenzar, en cualquier momento, a ofrecer su lección de rigor, de honestidad, de saber. Dispuesta, sí, a comenzar la reconstrucción después del diluvio. Sí, podemos decirlo, hoy como nunca, con Lezama Lima: Ritmo hesicástico, podemos empezar:

El sol toma tus ojos que se asoman,
acerca sus colores azarosos
sobre las aguas alumbradas. Mira
la extensa fábula del mar, la aurora.[...]
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