Director: Rogelio López Blanco      Editora: Dolores Sanahuja      Responsable TI: Vidal Vidal Garcia     
  • Novedades

    Vladímir Vysotski: Zona Desmilitarizada
  • Cine

    The Artist, película de Michel Hazanavicious (por Eva Pereiro López)
  • Sugerencias

  • Música

    Mr Love and Justice, CD de Billy Bragg (crítica de Marion Cassabalian)
  • Viajes

  • MundoDigital

    Por qué los contenidos propios de un web son el mayor activo de las empresas en la Red
  • Temas

    México, D.D.O. (por Miguel Ángel Sánchez de Armas)
  • Blog

    Jaume Roures, o el extraño caso del trotskista, marxista y millonario (por J. A. González Fuentes)
  • Creación

    Dinu Flamand: En la cuerda de tender
  • Recomendar

    Su nombre Completo
    Direccción de correo del destinatario




    AUTOR
Miguel Delibes de Castro

    GÉNERO
Ecología. CC. Naturales. Economía

    TÍTULO
La Vida. La naturaleza en peligro.

    OTROS DATOS
Madrid, 2001. 317 páginas
2.600 pts.


    EDITORIAL
Temas de Hoy




Reseñas de libros/No ficción
Jugar con la Vida
Por Pablo Manuel Fernández Alarcón, sábado, 14 de abril de 2001
Miguel Delibes de Castro dibuja en un espléndido libro las claves racionales de la necesidad urgente de cambiar nuestras percepciones sociales, culturales y económicas en nuestra relación con el medio ambiente. Puede que todo sea una cuestión de ignorancia. Pero es una ignorancia muy peligrosa.
Para bien o para mal estamos ya acostumbrados a escuchar noticias sobre los problemas medioambientales; quién más, quién menos, tiene alguna noción de lo que significa biodiversidad, y nadie se engaña de que en términos de desarrollo sostenible, gestión de recursos y protección del medio ambiente las cosas no se están haciendo demasiado bien en el mundo en el que vivimos.

Pero en cualquier caso todo ello nos suena a segunda división, a una mezcla de relleno de Telediario y documental de La 2. Nada que ver con la temblequera que nos entra cuando nos hablan de recesión, de tipos de interés o de inflación. Poco importa si entendemos de economía más o menos lo mismo que de ecología: los números son los números, y la ecología no es nada más que eso tan bonito que va sobre delfines, osos panda o ballenas, que sin duda es digno de defender pero sin radicalismos ni exageraciones y, sobretodo, sin que afecte a nuestro maltrecho bolsillo...
la defensa de la Vida se convierte en mucho más que en una exigencia estética o ética hasta revelarse como un acto de ese egoísmo imprescindible que limita con la defensa propia

Pues bien, Delibes de Castro ha hecho números, ha recogido en un espléndido y puntilloso libro el trabajo de ignotos biólogos y ecologistas, y nos ha presentado la Vida en términos económicos. Y la cosa va muy en serio.

Pero no huyan nuestros lectores pensando en un tocho de cifras y teoremas, el autor propone un brillante, sorprendente y esclarecedor viaje por la biología tratando de encontrar las razones de un hombre para amar y defender la naturaleza. Es decir, hablamos de razones. No se trata ahora de una cuestión sentimental. Como bien dice Delibes no se trata de evitar que la vida desaparezca de nuestro planeta, eso es algo que, por fortuna, está fuera del alcance del hombre. De lo que se trata es de saber si el homo sapiens podrá seguir formando parte de ella.

El objetivo por tanto es establecer las claves desde las que la defensa de la Vida se convierte en mucho más que en una exigencia estética o ética hasta revelarse como un acto de ese egoísmo imprescindible que limita con la defensa propia. La defensa de la naturaleza exige no tanto buenos sentimientos como mero conocimiento. Y la verdad es que estamos siendo bastante ignorantes. El punto de partida será, por tanto, la noción de diversidad, del medio en el que los hombres viven, de la vida que nos rodea y en la que, aunque no nos demos cuenta estamos inmersos.

A partir de ahí Delibes va dibujando con precisión la figura de un mundo repleto de vida, visible o invisible pero siempre interconectada. Los ejemplos son casi siempre deslumbrantes, las cifras impresionantes, los argumentos indiscutibles. Puede reprochársele una cierta despreocupación histórica (se hecha de menos un recorrido por la ilustrativa polémica entre Darwin y Linneo o, quizá, alguna aclaración sobre la procelosa historia de la Ciencia) pero con ello hasta se reafirma aún más su carácter de mensaje actual que además trata de huir del sesgo apocalíptico con buen humor, sentido común y un epílogo esperanzado que rebosa ironía y buena voluntad.
Y los números además demuestran que en la historia de la vida ha habido cinco grandes periodos de extinción masiva, y que ya no se puede dudar de que hemos entrado en el sexto

En efecto, escrita desde la humildad del trabajador de campo, la obra de Delibes intenta no dejar lector alguno rezagado, y a pesar de que le cuesta encontrar el tono (a veces las enumeraciones de autores desprenden un cierto regusto a tesis doctoral) el resultado es un libro para todos los públicos. Más aún, ahora que todos nos quejamos de la falta de lectura de nuestra sociedad, el libro de Delibes se convierte en un regalo afortunado para ese gran número de personas que sin mucho criterio dicen amar y defender la naturaleza.

Pero no crea el lector más culto que no va aprender nada, los ejemplos, los argumentos -y muy especialmente las cifras- sorprenderán y provocarán a cualquier lector.
Pues si, las cifras muestran que en efecto los recursos son definitivamente limitados, y parece ser que dicha limitación se puede calcular en números de esos que tanto nos impresionan.

Y es más, esos números demuestran que en la historia de la vida ha habido cinco grandes periodos de extinción masiva, y que ya no se puede dudar de que hemos entrado en el sexto. Y por si acaso alguien no se quiere dar por aludido, las conclusiones del libro vienen a descerrajar la buena conciencia occidental de quien no puede hacer más nada pero consume cuatro veces más de lo que produce en términos naturales (en el caso de España, -EE.UU. diez veces más-), o de quien se queja de los gobiernos pero se limita a votarles sin exigirles apenas nada en este sentido.

En suma, se trata de un manual sobre el por qué, el qué y el cómo defender la supervivencia de la vida humana en la tierra, en el que se demuestra no sólo la enorme estupidez de sus habitantes (el ejemplo de la historia de la evolución extrapolada a un año pone los pelos de punta) sino su insolidaridad culpable y autodestructiva.

En él el lector aficionado a las ciencias naturales podrá encontrar un perfecto bosquejo del trabajo de los biólogos, así como sencillas definiciones y respuestas a las principales cuestiones sobre la vida, su origen, diversificación y transmisión, sin necesidad de recurrir a teorías metafísicas para dar respuesta a lo que no se sabe.
Pero también lectores más interesados en otras disciplinas disfrutarán con el trabajo de Delibes, un trabajo que arroja luz y polémica sobre temas de lo más variados, mucho más de lo que el propio autor supone:
se trata de un manual sobre el por qué, el qué y el cómo defender la supervivencia de la vida humana en la tierra, en el que se demuestra no sólo la enorme estupidez de sus habitantes sino su insolidaridad culpable y autodestructiva

Por ejemplo ¿es posible mantener una política de desarrollo en el tercer mundo –por lo demás crecientemente hipócrita- con modelos occidentales de producción y consumo cuando se es consciente de que un mundo en el que todos los hombres consumieran como ciudadanos de Nueva York produciría –con cifras- el colapso inmediato del planeta?

O bien, ¿podremos volver a hablar del Producto Interior Bruto como cifra que muestra la riqueza de un país sin darnos cuenta de lo groseros e irracionales que son gran parte de nuestros sagrados indicadores económicos?, ¿nos hemos planteado alguna vez cuanto costaría en dinero sustituir los “servicios” que presta la naturaleza y que nos resultan imprescindibles?

O incluso ¿podrá alguien volver a acercarse al tan cacareado debate sobre lo que esconde el “choque de civilizaciones” de Huntington sin compararlo con lo que nos cuenta Delibes que aconteció, durante el siglo XVI, entre los indígenas moais “orejas largas” y los “orejas cortas” en la pequeña isla de Pascua –que ellos consideraban el ombligo del mundo- tras la total devastación de los recursos de la isla?
  • Suscribirse





    He leido el texto legal


  • Reseñas

    La Historia de ETA
  • Publicidad

  • Autores

    Antonio Muñoz Molina. El tiempo en sus manos (por Justo Serna)