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    AUTOR
José Antonio Marina

    GÉNERO
Ensayo

    TÍTULO
Dictamen sobre Dios

    OTROS DATOS
Barcelona, 2001. 271 páginas. 13,82 €

    EDITORIAL
Anagrama



José Antonio Marina

José Antonio Marina


Reseñas de libros/No ficción
Las pesquisas de Marina
Por Rosalía de Frutos, sábado, 2 de febrero de 2002
José Antonio Marina (Toledo, 1939) consigue en sus libros aunar pensamiento, literatura, rigor y desenfado. En su definición de ensayo nos lo demuestra: "Pensar como un científico y escribir como un poeta que fuera también autor de novelas policíacas".
Escritor, Catedrático de Bachillerato, Premio Nacional de Ensayo y autor, entre otras obras, de: Ética para náufragos (Anagrama, 1995) todo un manual de supervivencia en el que vamos encontrando los instrumentos para navegar y elegir adecuadamente el rumbo que nos permita llegar, a salvo, a puerto. En El misterio de la voluntad perdida (Anagrama, 1997) analiza de uno de los cambios más notables de la sociedad del pasado siglo: la sustitución de la voluntad por la motivación; la sociedad actual valora la libertad por encima de todo, pero se trata de una libertad que carece del componente de la voluntad; la educación, las costumbres, la política... se ven afectados por ello. En colaboración con María de la Válgoma escribió La lucha por la dignidad (Anagrama, 2000). En esta obra nos recuerdan los grandes esfuerzos que la humanidad ha hecho a lo largo de la historia para alcanzar el bienestar y el camino que aún nos queda por recorrer, como nos demuestran en los capítulos que dedican a la lucha por la igualdad de la mujer y a la lucha contra la discriminación racial. El libro culmina con un fundamento vivo de la ética.

Entre otros galardones ha recibido también el Premio Giner de los Ríos de innovación educativa, el Premio Elle y el Premio Anagrama de ensayo. Es considerado, actualmente, uno de los pensadores mas prestigiosos de nuestro país.

En Dictamen Sobre Dios, José Antonio Marina prosigue su trabajo de investigador privado (en ese pacto implícito que ha hecho con los lectores al comprar sus libros, de ser un detective a sueldo, tal y como nos lo afirma en su introducción a El misterio de la voluntad perdida) con un tema que los recientes acontecimientos del 11 de septiembre han puesto de actualidad: Dios y las religiones. "El 11 de septiembre me demostró que el debate sobre la religión está más vivo que nunca y que sigue usándose con fines políticos".

Marina considera que no hay razones teóricas ni prácticas para que las religiones no acepten la ética universal y después, en un segundo momento, intenten fundamentarla a su manera y desarrollarla en "morales de segunda generación"


Investiga, como el mismo autor dice, "una de las más problemáticas creaciones humanas", la religión. Y lo hace desde su campo de investigación predilecto: "la inteligencia. La inteligencia poética, creadora, que inventa, en este caso, religiones y dioses". Hay religiones que veneran trescientos treinta millones de dioses y afirma, que en tiempos muy recientes han aparecido cuarenta mil movimientos religiosos.

Todas las religiones pretenden cumplir tres funciones, dice Marina: explicar, salvar, ordenar. "Explicar porque no nos basta con conocer la realidad que tenemos delante;" necesitamos saber de dónde viene y la búsqueda de estas explicaciones acabará dejando el paso a la ciencia. Salvar: "La religión ayuda al ser humano a superar las conmociones emocionales, la angustia, el horror, la muerte"; uno de los motivos que explican el auge contemporáneo de algunas religiones, dice el profesor Marina, es, precisamente, su función de asegurar la identidad cultural. Ordenar: lo que significa introducir un orden y dar normas, así se evita el caos cósmico y el caos civil".

"Las religiones han producido las morales y ahora tienen que someterse a la ética, que es una moral laica de nivel mas alto". "Tanto la visión religiosa del mundo como la visión profana son creaciones culturales que tienen su origen en la inteligencia humana. La aceptación de un modelo de inteligencia racional o de un modelo de inteligencia no-racional, depende de un acto personal y mientras que uno funda verdades universales, el otro verdades privadas".

José Antonio Marina ve en la ética la posibilidad que tiene la inteligencia de romper la lógica del mundo, que es la ley de la selva, y la única capaz de permitir que suceda un imposible cotidiano y humilde. Considera que no hay razones teóricas ni prácticas para que las religiones no acepten la ética universal y después, en un segundo momento, intenten fundamentarla a su manera y desarrollarla en "morales de segunda generación".

Desde su observatorio ve la posibilidad de una armoniosa relación entre el mundo de las verdades privadas y de las verdades públicas" dentro de un poderoso marco ético estimulante y creador"; " El encastillamiento en verdades privadas que el creyente considera dotadas de validez absoluta conduce antes o después al fanatismo y a la imposición violenta. Las religiones han sido proclives al furor religioso. Se han mezclado fácilmente con el poder y resultan peligrosas. La salvaje destrucción de las Torres Gemelas es una prueba tristemente irrefutable".
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