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    AUTOR
Ahmed Rashid

    GÉNERO
Ensayo

    TÍTULO
Los Talibán. El Islam, el petróleo y el nuevo "Gran Juego" en Asia Central

    OTROS DATOS
Traducción de Jordi Fibla
Barcelona, 2001
375 páginas


    EDITORIAL
Península-Atalaya




Reseñas de libros/No ficción
La barbarie de los estudiantes
Por Vicente Palacio de Oteyza, sábado, 21 de abril de 2001
Ahmed Rashid, periodista especializado en Asia Central, describe con admirable claridad el terrible régimen político-religioso impuesto por los talibanes en Afganistán, un país abandonado a una interminable guerra civil y donde se libra una cruenta batalla de intereses entre las potencias por el control del petróleo y el gas del Asia Central

Nada puede considerarse más oportuno que la aparición de esta obra del periodista Ahmed Rashid, corresponsal del Daily Telegraph y asiduo colaborador de cadenas como la BBC o la CNN, sobre el régimen de los talibán. Las pavorosas noticias que desde hace tiempo llegan de Afganistán sobre la represión de las mujeres, o recientemente sobre la escandalosa destrucción de las estatuas de los Budas gigantes, un patrimonio artístico de la Humanidad, por parte de los "estudiantes" (taleb significa estudiante del Corán), otorgan de forma dramática un valor añadido al libro.
Ahmed Rashid rastrea los orígenes intelectuales de esta facción radical de la etnia pashtun que ha impuesto en el país asiático el respeto a unas brutales leyes supuestamente coránicas o sharia que nunca han existido salvo en la mente de sus enloquecidos inquisidores

Pero si bien desde el punto de vista editorial se trata de una operación claramente ad hoc, hay que subrayar sin embargo que el autor ha elaborado una obra interesante, amena y bien construida que expone con claridad los orígenes intelectuales de esta facción radical de la etnia pashtun que ha impuesto en el país asiático el respeto a unas brutales leyes supuestamente coránicas o sharia que nunca han existido salvo en la mente de sus enloquecidos inquisidores.

Rashid divide su obra en tres partes bien entrelazadas. La primera indaga en los orígenes históricos del misterioso movimiento talibán, formado por jóvenes estudiantes del Corán en las madrasas o escuelas de teología, siguiendo su evolución militar e ideológica desde que hicieran súbitamente su aparición en el año 94.

La segunda parte analiza con detenimiento el fundamentalismo talibán y su rechazo radical de Occidente. El capítulo sobre el multimillonario terrorista Osama Bin Laden, aliado de los talibán y hoy declarado enemigo público número uno de EEUU tras los atentados mortíferos contra las embajadas norteamericanas de Kenia y Tanzania, es especialmente revelador del efecto boomerang que a veces tiene la cínica política de las grandes potencias. En efecto, el FBI persigue hoy denodadamente (y patéticamente, diríamos) al que fuera uno de los aliados de la CIA contra los soviéticos durante la guerra de Afganistán librada entre 1978 y 1988, al tiempo que la Administración norteamericana parece haberse olvidado del papel decisivo que tuvo Afganistán en la victoria de la Guerra Fría sobre sus antagonistas, dejando el país en manos de los bárbaros “estudiantes”. Por supuesto, Rashid apunta con toda justicia a EEUU como uno de los causantes de la situación presente, desvelando la hipocresía que se esconde tras la retórica oficial.

Por último, la tercera parte está dedicada al nuevo “Gran Juego” de reminiscencias colonizadoras (the Great Game decimonónico de Kipling o Lord Curzon), consistente en una complejísima lucha económico-estratégica entre potencias regionales y compañías privadas occidentales – en particular, la estadounidense Unocal- por controlar el negocio del transporte del petróleo y el gas de la región a Europa y Asia. Es aquí donde se desvela la estrecha relación entre el caos afgano y la batalla por controlar las fuentes energéticas del planeta. Rashid describe la historia de las rivalidades, alianzas y posibles escenarios futuros con la mayor claridad posible para el lector, lo cual es ciertamente de agradecer.

Por otra parte, los apéndices son quizá lo mejor del libro, especialmente los espeluznantes decretos relativos a las mujeres y otros aspectos culturales promulgados tras la toma de la capital Kabul por los talibán en 1996; unos decretos que merecerían figurar en cualquier antología del absurdo y que harían las delicias de un Borges. Igual de interesantes resultan las tablas que se anexan sobre la estructura político-militar de los talibán, la cronología de su ascensión al poder, el nuevo “Gran Juego” de los oleoductos, o finalmente el útil glosario de términos afganos.
Afganistán, uno de los países más empobrecidos de la Tierra, ruta de la droga y las mafias, abandonado a su guerra civil por la Unión Europea y las ONGs desde el año 98, es también, como no podría ser de otro modo, el espejo de las aberraciones del desorden internacional tras el fin de la Guerra Fría

En el fondo, el terror que hoy vive Afganistán es una metáfora del mundo enloquecido en el que vivimos, donde la ambición de unos, la estupidez de otros, y la desidia del resto, hacen posible situaciones que parecen imposibles en el siglo XXI. Afganistán, uno de los países más empobrecidos de la Tierra, ruta de la droga y las mafias, abandonado a su guerra civil por la Unión Europea y las ONGs desde el año 98, es también, como no podría ser de otro modo, el espejo de las aberraciones del desorden internacional tras el fin de la Guerra Fría. Lo más inquietante del presente para Rashid resulta la negativa de los talibán a cualquier cooperación con las agencias humanitarias de la ONU, así como su total indiferencia al reconocimiento internacional, una actitud que da a la situación un cierto aire de corazón de tinieblas conradiano, sin salida a la vista.

La conclusión que Rashid extrae de su análisis es que los vecinos Irán, Pakistán, Turquía y Rusia, así como EEUU, están obligados a una acción conjunta que ponga fin al enfrentamiento civil y contenga a los talibán para hacer posible una estabilidad en la región. Rashid argumenta que todos ganarían con ello, pues la construcción de los oleoductos y gaseoductos proyectados en la región, actualmente paralizada, traería riqueza y estabilidad a la zona. La pregunta es la de siempre: ¿se impondrá la razón?. De momento, nos queda el libro de Rashid a modo de manual de urgencia para pensar en ello.
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