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Carlos Malamud

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Alfredo Stroessner

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Análisis/Política y sociedad latinoamericana
Paraguay también existe
Por Carlos Malamud, sábado, 17 de marzo de 2001
Los insistentes rumores de golpe de Estado en Paraguay que circularon por las redacciones de los principales medios internacionales tuvieron el mérito, el enorme mérito, de reintroducir al país sudamericano en la lista de las naciones que integran nuestro mundo civilizado y como tales tienen el derecho de aparecer en la prensa escrita y en la televisión. Lamentablemente es así. Paraguay sólo existe para los medios, y por lo tanto para la opinión pública internacional, cuando se produce algún magnicidio, hay un golpe de Estado sangriento o sucede alguna catástrofe digna de mención. Por eso, a medida que los ecos del golpe se van amortiguando, como consecuencia de que los días pasan y los rumores no se confirman, Paraguay vuelve a desaparecer hasta la próxima oportunidad de nuestro mundo civilizado.
Paraguay es uno de los tantos países latinoamericanos sumidos en la decepción, el desencanto y muchas veces la impotencia. Después de la larga dictadura de Stroessner, acabada por un golpe de Estado en 1989, el pueblo paraguayo comenzó a mirar esperanzado en su futuro, un futuro asociado a la democracia. Eran días felices para América Latina. En casi todos los países se habían acabado las dictaduras y las perspectivas económicas eran buenas. El paso del tiempo, las promesas incumplidas, el aumento de la pobreza y de la corrupción reinstauraron la frustración y el desánimo entre los paraguayos, que por otra parte son gente encantadora y trabajadora.

Por eso resulta bastante pertinente preguntarse qué es lo que está pasando en el país, al menos desde un punto de vista político. Para un observador poco familiarizado con los mentideros locales la tragedia puede desencadenarse en cualquier momento y en estas latitudes la tragedia tiene repercusiones golpistas. Sin embargo, si un golpe se produce no será a iniciativa de las Fuerzas Armadas, que tras sufrir los efectos de la lacra oviedista (por Lino Oviedo) se encuentran divididas, desmoralizadas y, al igual que el resto de la Administración Pública, con escasos recursos. Su voluntad de permanecer al margen de la política es clara, como lo manifestó el domingo 11 de marzo el general Expedito Garrigoza, comandante de las Fuerzas Militares: “No habrá desviaciones en las Fuerzas Armadas”. También está el Mercosur (Brasil) y los Estados Unidos, que tampoco quieren un golpe en este país y siguen trabajando en ese sentido. Sin embargo, siguen existiendo los mismos imbéciles de siempre que no se recatan en absoluto a la hora de golpear las puertas de los cuarteles demandando que los militares salgan a la calle y que son los mayores interesados en que los rumores se extiendan.
Si el observador poco familiarizado comienza a mirar con algo más de detenimiento las claves circundantes, la situación pasa a adquirir ribetes tragicómicos o inclusive kafkianos

Entonces, ¿qué ocurre? ¿por qué tanto desgobierno? Si el observador poco familiarizado comienza a mirar con algo más de detenimiento las claves circundantes, la situación pasa a adquirir ribetes tragicómicos, o inclusive kafkianos, según los elementos que incluya en su análisis. Los factores que inducen al desconcierto son numerosos y valdría la pena detenerse un momento en algunos de ellos. En primer lugar tenemos un presidente que no fue elegido por el voto popular, ya que tras el asesinato del vicepresidente Argaña y la renuncia forzada del presidente Cubas (acusado de instigar el magnicidio), el entonces presidente del Senado, Luis González Macchi, pasó a ocupar la primera magistratura. Esto en sí mismo no sería grave, ya que se pusieron en marcha los mecanismos constitucionales previstos para la ocasión.

Lo grave es que González Macchi había sido designado en su puesto por Cubas, pensando que dado su nivel de incompetencia no iba a hacerle sombra. El actual presidente, como no, pertenece a una de las múltiples fracciones del gobernante Partido Colorado, un partido que no tiene nada de que sonrojarse si se lo compara con el PRI. Simultáneamente a los rumores de golpe también se supo que el presidente tenía un super BMW mau (sin papeles), importado previo robo desde Argentina y vendido por 80.000 dólares al Estado paraguayo (su valor real de compra supera los 500.000 dólares). No es el único vehículo mau que circula en el país, ya que se calcula que el 60% del parque automotor nacional carece de la documentación en regla.
Paraguay es uno de los escasos países donde presidente y vice se eligen por separado y pueden pertenecer a diferentes partidos

En segundo lugar nos encontramos con un vicepresidente, Julio César Yoyito Franco, que fue elegido por el voto popular, aunque no pertenece al mismo partido que el presidente. El vicepresidente es un caudillo rural del Partido Liberal que se expresa perfectamente en español y guaraní, lo que le permite acceder con mayor facilidad a los sectores populares. Yoyito fue elegido gracias al respaldo del actual presidente, que lo prefirió al candidato de su mismo partido (Félix Argaña, hijo del extinto vicepresidente), ya que de esa manera podía garantizarse su permanencia en el poder. Sus correligionarios podían echarlo para poner otro colorado en el gobierno pero nunca para instalar un liberal. Pero hoy ya no se sabe, el partido del gobierno está muy dividido y los intereses son muchos.

Paraguay es uno de los escasos países donde presidente y vice se eligen por separado y pueden pertenecer a diferentes partidos. El vicepresidente, que en medio de la última crisis ha denunciado amenazas de muerte, tiene todo el tiempo del mundo por delante (al menos hasta el 2003) y dedica una buena parte del mismo a deshojar la margarita tratando de ver si el presidente renuncia y le deja expedito el camino al palacio López, sede de la presidencia, o si por el contrario debe seguir esperando un tiempo más. Algunos observadores malintencionados dicen que el vicepresidente dedica buena parte de su tiempo a conspirar contra el presidente, aunque otros dicen que si quiere ocupar la presidencia en el 2003 lo mejor que puede hacer, dada la terrible degradación en que vive el país y el enorme coste político que le supondría ocupar la primera magistratura, es rezar para que a González Macchi no le pase nada.
El futuro de Paraguay en buena parte éste está condicionado por las serias limitaciones de la clase dirigente local, que durante años vivió de las prebendas del Estado

El tercer elemento al que haremos mención es el del relevo ministerial con que se cerró toda la crisis. El presidente se tomó su tiempo, casi una semana para cambiar a tres ministros (Exteriores, Obras Públicas y Agricultura), en medio de una batería de rumores cruzados, que incluían el de la dificultad para encontrar candidatos a ocupar los ministerios. Uno de los principales desencadenantes de la crisis fue el ex ministro de Obras Públicas, Walter Bower, que va por la vida en plan de chulesco galán de cine y debía enfrentar serias acusaciones de corrupción. En su curriculum también consta el hecho de haber sido ministro del Interior, un cargo que le valió renovadas acusaciones de torturas. Antes del 12 de marzo, en medio de los insistentes rumores nunca confirmados de golpe de Estado, se señaló que intento del presidente de remodelar su gabinete tenía como principal objetivo reemplazar a Bower y para eso pidió la renuncia por escrito a todos sus ministros. Todos firmaron menos Bower, que amenazó con convertirse en la versión paraguaya de garganta profunda y con largar todo lo que sabe de los incontables negocios del actual gabinete. Para colmo, el presidente, carente de autoridad y convicción, no hacía nada por forzar su dimisión, lo que finalmente, y después de bastantes tirones, terminó por producirse.

Como se ve, Paraguay existe, pero ¿tiene futuro? En buena parte éste está condicionado por las serias limitaciones de la clase dirigente local, que durante años vivió de las prebendas del Estado. Al igual o más que en México la alternancia es necesaria en este país, ya que una pasada por la oposición no le vendría nada mal al Partido Colorado. Pero para que la alternancia tenga sentido es necesario que se refuerce y dignifique la política, dándole un sentido ético y práctico del cual carece actualmente. El drama actual de muchos paraguayos es que no tienen a quién votar, es que no se ven representados por las opciones actualmente existentes. Sólo la consolidación de partidos serios, eficaces y honestos y la emergencia de nuevos liderazgos, acompañados de un reforzamiento institucional, permitirán el reforzamiento de la democracia. Se trata de un viaje del que el pueblo paraguayo no debe estar ausente.
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