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    AUTOR
Jose Angel Valente

    GÉNERO
Poesía

    TÍTULO
Fragmentos de un libro futuro

    OTROS DATOS
Barcelona, 2000. 108 páginas. 2100 pesetas.

    EDITORIAL
Galaxia-Gutenberg




Reseñas de libros/Ficción
Jose Angel Valente: cima del canto
Por Manuel Crespo, sábado, 17 de marzo de 2001
Repaso al libro póstumo de Jose Ángel Valente, destacada referencia poética de la segunda mitad del siglo XX.
Fragmentos de un libro futuro es la última entrega, póstuma ya, de una de las voces fundamentales de la poesía española de todos los tiempos, Jose Ángel Valente (Ourense, 1929-Ginebra, 2000).

Poeta erigido a la intemperie, como árbol solitario en el páramo, la trayectoria histórica del autor se muestra orgullosamente alejada de capillas e intentos, más o menos chapuceros, de creación de grupos generacionales como marcas de denominación de origen que son habituales en los últimos decenios, y que vienen plasmándose en antologías y fotos testimoniales, el rostro bien visible. Valente comprendió -y no es poco- que las operaciones promocionales son válidas e incluso imprescindibles en la esfera de la mercancía - que gire el dinero aprisa; sin eje, sin control, no importa-, pero que trasladadas al universo de la palabra, que se quiere fundamental, la perjudican y acaban hiriéndola, tal vez de muerte. Esta independencia con respecto al espectáculo, el sentido de la obra como materia viva y sensible, testimonio final del esfuerzo por conocerse, lo que equivale a decir de indagación en la realidad y profundización en las cosas y sus nombres, ha valido para que muchos trataran de sumir al artista en un ostracismo mediático del que sólo su innegable calidad y rigor pudieron esporádicamente sacarlo.
El recorrido de Valente es el de una divinización de la palabra en pos de una poesía verdadera, vislumbrada a veces, siempre inalcanzable

Se explica de este modo, gracias a esta forma de abordar la poesía, porqué todos los libros de Valente son importantes. Desde su primera aparición, A modo de esperanza, premio Adonais 1955, hasta éste que ahora tratamos, afrontado desde más allá de la muerte, el recorrido de Valente es el de una divinización de la palabra en pos de una poesía verdadera, vislumbrada a veces, siempre inalcanzable, pero cuya intuición conlleva por parte del poeta un compromiso radical que no tolera el engaño ni la boba complacencia con fuegos artificiales. El Ser, sujeto poético y de conocimiento, aparece en Valente desvalido y añorado, que no temeroso, en un ámbito asociado a la despersonalización, a la fusión con los fenómenos: INTERMINABLE término al que llego,/donde nada termina,/donde el no ser empieza/interminablemente a ser/pura inmanencia.
Emociona sentir con el poeta el jadeo de la muerte, que puebla los versos de ausencias, fantasmas, de desaparecidos y durmientes, y admira la lucidez mantenida hasta el fin

Es Fragmentos de un libro futuro culminación de un camino denso, de progresivo vaciamiento y desnudez, donde resalta el esplendor de una palabra que rechaza ser instrumento -non serviam- para continuar asombrada e inquieta, entregada al delirio, magma de la Vida: TODO parecería ahora/ llevarte a la extinción./ Abandonado/ de la sola palabra que tal vez aún podría/ levantarme hacia ti./ No estás./ No está/ la tu sola palabra.

Emociona sentir con el poeta el jadeo de la muerte, que puebla los versos de ausencias, fantasmas, de desaparecidos y durmientes, y admira la lucidez mantenida hasta el fin, seguro que mediante la áscesis del sufrimiento, como testimonia la fecha de los poemas. Valente sabía y quiso descender al fondo de la experiencia, que coincide con una disgregación de la personalidad, clave para un renacimiento que remonta a las fabulaciones míticas del comienzo. Es poesía que funda y, por tanto, fundamental.

Porque conviene insistir a ésta época frívola: en el lenguaje y su expresión creadora que es la poesía, solamente yendo demasiado lejos, interrogando más allá de nosotros mismos, conectando lo inconexo, uniéndose a la materia, transitando la senda estrecha con sed, es posible arribar a las fuentes del Verbo, donde el canto es verdadero pálpito de vida. Y ésta parece ser la lección de Jose Ángel Valente, y sus últimos versos, fechados a un mes del óbito, estarán siempre recordándolo: CIMA del canto./ El ruiseñor y tú/ ya sois lo mismo.
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