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Carlos Malamud es profesor Titular de Historia de América Latina de la UNED e investigador principal del Real Instituto Elcano

Carlos Malamud es profesor Titular de Historia de América Latina de la UNED e investigador principal del Real Instituto Elcano



Hugo Chávez

Hugo Chávez

George W. Bush

George W. Bush

Fidel Castro

Fidel Castro

Daniel Ortega

Daniel Ortega

Shafik Handal

Shafik Handal

Arnoldo Alemán

Arnoldo Alemán

Ronald Blanco La Cruz

Ronald Blanco La Cruz

Jorge Verstrynge

Jorge Verstrynge

Jorge Verstrynge. "La guerra periférica y el Islam revolucionario: Orígenes, reglas y ética de la guerra asimétrica" (Ediciones de Intervención Cultural, Mataró, 2005)

Jorge Verstrynge. "La guerra periférica y el Islam revolucionario: Orígenes, reglas y ética de la guerra asimétrica" (Ediciones de Intervención Cultural, Mataró, 2005)

Manuel Fraga

Manuel Fraga

Ilich Ramírez Sánchez, "Carlos, El Chacal"

Ilich Ramírez Sánchez, "Carlos, El Chacal"


Análisis/Política y sociedad latinoamericana
La proyección internacional del bolivarianismo chavista
Por Carlos Malamud, lunes, 3 de octubre de 2005
Con una frecuencia cada vez más apremiante las autoridades venezolanas, comenzando por el propio comandante Chávez, y algunas de sus usinas informativas internacionales alertan a la opinión pública del planeta del grave riesgo que corre la soberanía de Venezuela ante el peligro de una invasión inminente por parte del ejército de los Estados Unidos. Tal estado de cosas es sólo un reflejo más del serio deterioro que han sufrido en los últimos años las relaciones entre Venezuela y los Estados Unidos y que tienen su reflejo en el resto de América Latina.
Uno de los conceptos más en boga en la Venezuela actual es el de “guerra asimétrica”. Por tal se entiende un conflicto bélico entre dos países de potencial muy desigual, básicamente entre la hiperpotencia de nuestros días, los Estados Unidos, y un pequeño país, como Venezuela, que por ser un celoso garante de su soberanía política, buscar un futuro independiente para su población y poseer importantes reservas petroleras está a merced de la voracidad insaciable del imperialismo norteamericano. Una y otra vez en su programa Aló presidente el propio Hugo Chávez ha alertado sobre los peligros de invasión y critica las limitaciones del sistema político de los Estados Unidos, al que contrapone con las virtudes de la democracia directa y participativa de la República Bolivariana de Venezuela.

Entre sus denuncias incluye a la OTAN y a unos supuestos planes de invasión y bombardeo del país. Las denuncias de Chávez parecen muy serias y habla en ellas de un trabajo sistemático de la inteligencia, o del espionaje, venezolano. Se trata de un supuesto “Plan Balboa”. En realidad, y más allá de sus denuncias, lo que hay es un simple ejercicio de un curso de una Escuela de Guerra, en que los estudiantes tomaban Venezuela como un supuesto caso de estudio, como podían haber hablado de cualquier otro país. Ahí, en un simple ejercicio escolar, terminan los temidos planes de la OTAN.
A golpe de talonario, gracias a los exorbitantes precios del petróleo, el gobierno de Chávez tiene un importante margen de maniobra para imponer sus puntos de vista en la región

La administración Bush está preocupada por el sesgo de la política exterior venezolana, por su cada vez más estrecha relación con Cuba (ya se habla de crear una confederación cubano-venezolana) y por su creciente influencia en el resto de América Latina, comenzando por el Caribe. A golpe de talonario, gracias a los exorbitantes precios del petróleo, el gobierno de Chávez tiene un importante margen de maniobra para imponer sus puntos de vista en la región. El alza del crudo ha llevado a muchos gobiernos de América Central y del Caribe, aunque no sólo, a peregrinar a Caracas en busca de precios baratos y subsidiados del tan ansiado oro negro. Proyectos tan disímiles como Petrocaribe o Telesur se mezclan con inversiones en distintas empresas o con adquisiciones de deuda pública (como en Ecuador o Argentina) que sirven para torcer voluntades.

Los comandantes Castro y Chávez han lanzado el ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas) en contraposición al ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) impulsada por los Estados Unidos. Si bien la mayor parte de los gobiernos latinoamericanos se muestran reticentes a apoyar el ALBA, este verano se produjo un espectacular lanzamiento del proyecto en La Habana, coincidiendo con la primera graduación de la Escuela Latinoamericana de Medicina impulsada por el régimen cubano. Resultaba curioso comprobar que entre los mayores entusiastas del proyecto y de la consolidación del eje Caracas-La Habana estaban el sandinista Daniel Ortega y el líder del Frente Farabundo Martí Shafik Handal. En ambos casos, se trata de dirigentes que han debido hacer frente a importantes escisiones en sus partidos ante la falta de renovación en el interior de los mismos. Mientras Ortega maniobra pactando con el ex presidente Arnoldo Alemán, preso por corrupto, Handal se empeña en mantener vivo en el FMLN lo más rancio del estilo estalinista criollo. Es con estos mimbres que algunos quieren construir el socialismo del siglo XXI en América Latina.
Se trata de un curioso caso de democracia marchista, que cuantifica el respaldo de los líderes en función de la participación popular en las marchas convocadas para expresar la adhesión al líder

Recientemente el gobernador del estado de Táchira, Ronald Blanco La Cruz, señaló en un acto público que muchas repúblicas latinoamericanas (y otros países del mundo) querrían tener a Chávez de presidente. Esto no se comprueba en las urnas sino en las calurosas muestras de afecto y respaldo que recoge Chávez en sus salidas al extranjero. Se trata de un curioso caso de democracia marchista, que cuantifica el respaldo de los líderes en función de la participación popular en las marchas convocadas para expresar la adhesión al líder. Sin embargo, es verdad que el discurso populista de Chávez ha calado en una parte importante de la opinión pública latinoamericana. El problema de fondo radica en la falta de discurso y de propuestas de la izquierda antisistema latinoamericana, que hace suyo cualquier mensaje antiimperialista y precisamente si algo caracteriza al discurso bolivarianista es el mensaje antinorteamericano.

Pero volvamos a la guerra asimétrica. En este punto vale la pena recordar que la última promoción de la Escuela Superior del Ejército “Libertador Simón Bolívar” de Venezuela eligió como padrino a Fidel Castro y que el acto de graduación se realizó en la sede del Consejo de Estado de La Habana presidido por el comandante Castro. También en la creciente presencia, e influencia, de los asesores militares cubanos en las filas de la Fuerza Armada Nacional (FAN) venezolana.

Recientemente el ejército de Venezuela ha publicado el libro La guerra periférica y el Islam revolucionario: Orígenes, reglas y ética de la guerra asimétrica, que se ha convertido en la obra de referencia de los militares venezolanos. Su autor, Jorge Verstrynge, es un español que fue sobradamente conocido cuando en su juventud se desempeñaba como secretario general de Alianza Popular, en tiempos que Manuel Fraga era su presidente. Posteriormente el actual profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense dio un giro en sus preferencias políticas y abandonó AP para militar en la izquierda. Hoy Verstrynge se ha convertido en una referencia en Venezuela gracias a sus teorías sobre la guerra asimétrica, en las que incluye polémicos conceptos del famoso terrorista venezolano Carlos, a quien Chávez intentó sacar de la cárcel.

El libro de Verstrynge se está repartiendo entre los integrantes de la recién creada reserva militar, que tiene por objeto la “defensa integral de la nación”. Se trata de poner en pie una fuerza de 2 millones de personas capaces de enfrentarse a cualquier enemigo externo, aunque lo más posible es que los mentores de tal creación piensen más en los enemigos internos que en los de fuera.
Frente a la pregunta de si Chávez es de izquierdas creo que la respuesta debe ser un rotundo no

¿Hacía dónde va Chávez? Se trata de una pregunta de difícil respuesta. Según sus críticos más acérrimos ha iniciado una deriva sin retorno camino al totalitarismo, tras la estela de Cuba y de su modelo revolucionario. Personalmente tengo serias dudas. Creo más que estamos frente a un populista que se reclina en quien más funcional le sea para lograr sus fines, mantenerse en el poder, que en construir una sociedad socialista en Venezuela. Por eso frente a la pregunta de si Chávez es de izquierdas creo que la respuesta debe ser un rotundo no. Pese a su declarada preocupación por el pueblo venezolano la mayor parte de los ingresos petroleros se gastan en propaganda y poco en promover el bienestar de la gente, reducir la pobreza, crear empleos, mejorar la economía o construir más y mejores hospitales y escuelas. Veamos que pasó con el IVA. En 1999, con el petróleo a menos de 10 dólares por barril, el IVA se fijó en el 15%. En 2005, con el barril de crudo venezolano a casi 55 dólares, el IVA se bajó sólo al 14%, pese a que los productos de primera necesidad están exentos. Es sólo un dato, pero bastante ilustrativo de cómo redistribuye el gobierno de Chávez. Y he ahí una de las claves entre un verdadero gobierno de izquierdas y una administración populista que sólo busca aplacar las demandas más urgentes pero ni planifica a largo plazo para el bienestar general ni se preocupa por la vigencia plena de las libertades, de todas ellas.
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