Director: Rogelio López Blanco      Editora: Dolores Sanahuja      Responsable TI: Vidal Vidal Garcia     
  • Novedades

    Wise Up Ghost, CD de Elvis Costello and The Roots (por Marion Cassabalian)
  • Cine

    Precious, película de Lee Daniels (por Eva Pereiro López)
  • Sugerencias

  • Música

    Christmas In The Heart, CD de Bob Dylan (por Marion Cassabalian)
  • Viajes

  • MundoDigital

    ¿Realmente hay motivos para externalizar la gestión de un website?
  • Temas

    El agua en el mundo
  • Blog

  • Creación

    Entonces llegamos al fina, por Joshua Ferris
  • Recomendar

    Su nombre Completo
    Direccción de correo del destinatario
Carlos Malamud es profesor Titular de Historia de América Latina de la UNED e investigador principal del Real Instituto Elcano

Carlos Malamud es profesor Titular de Historia de América Latina de la UNED e investigador principal del Real Instituto Elcano



Néstor Kichner

Néstor Kichner

Luis Inacio "Lula" da Silva

Luis Inacio "Lula" da Silva

Juan Domingo Perón

Juan Domingo Perón

Ricardo Lagos

Ricardo Lagos

Rafael Bielsa

Rafael Bielsa

Didier Oppertti

Didier Oppertti

Aníbal Ibarra

Aníbal Ibarra


Análisis/Política y sociedad latinoamericana
¿Quiénes son los amigos del presidente Kirchner?
Por Carlos Malamud, jueves, 14 de octubre de 2004
Se suele insistir en el valor del “realismo mágico” en América Latina. Es evidente, que cuando son literatos avezados quienes lo practican, el placer de la lectura está garantizado. El problema comienza cuando por arte de magia se intenta convertir en realidad lo que sólo era ficción, un deslizamiento frecuente en la región, o, peor aún, cuando son los políticos los que se convierten en gestores no de la realidad sino de las palabras. El riesgo es grande y cotidiano, como se pudo observar en el último encontronazo vivido en las relaciones entre Argentina y Chile como consecuencia de un artículo periodístico escrito por el actual ministro de Exteriores chileno siendo sólo un politólogo de a pie.
Cuando a principios de octubre, con la vista puesta en las próximas elecciones municipales pero también en las presidenciales, el presidente chileno Ricardo Lagos remodeló su gabinete no sabía que al otro lado de la Cordillera de los Andes se abriría la caja de los truenos. Entre los nombramientos estaba el de Ignacio Walker, designado ministro de Relaciones Exteriores. Este académico y político demócrata cristiano había escrito en mayo pasado, en medio de la crisis del gas entre Chile y Argentina, un artículo en El Mercurio titulado “Nuestros vecinos argentinos”. No fue entonces, sino cinco meses después, cuando la palabra escrita mostró toda su capacidad de destrucción masiva. El artículo de Walker era sumamente crítico con el peronismo y con el gobierno de Néstor Kirchner y cuando fue traído nuevamente al centro de la atención fue presentado como el súmmum del gorilismo antiperonista e incluso de la antiargentinidad. En mayo de 2004, ante el desabastecimiento que amenazaba a la Argentina, el gobierno de Buenos Aires decidió limitar las exportaciones de gas a Chile, incumpliendo claramente los acuerdos binacionales firmados con Santiago, lo que provocó una gran polémica en Chile y amenazó proyectos de desarrollo comunes. Es más, en la última revisión del plan energético chileno se apuesta por diversificar la dependencia del gas argentino, lo que compromete los pasos dados en el pasado para reforzar la integración argentino-chilena.

La principal tesis de Walker en su artículo era que “el verdadero muro que se interpone entre Chile y Argentina no es la cordillera de los Andes, sino el legado del peroniso y su lógica perversa”. Glosando a un autor chileno de la década de 1950, Walker comienza recordando “los rasgos autoritarios, corporativos y fascistoides” del peronismo. Luego cita el excelente libro de Maurico Rojas sobre la crisis argentina, para describir como el modelo de desarrollo nacional-populista “condujo al déficit fiscal crónico, la inflación desatada, la demagogia, el populismo y la corrupción”, a tal punto que desde la llegada de Perón al poder, en 1945, “el peronismo y el militarismo se han encargado de destruir sistemáticamente a Argentina”. Walker también tuvo palabras para el presidente Kirchner, a quien responsabiliza claramente de la crisis del gas con su país. Tras recordar que llegó al gobierno con sólo el 22% de los votos, apuntó que “se encuentra empeñado en cuidar su único verdadero capital político: su popularidad”. Ahora bien, “¿Respetar tratados y contratos? No, si ponen en riesgo esa popularidad, con cualquier pretexto... Uno de los legados de la “doctrina peronista” pareciera ser su ignorancia y desprecio no sólo por las normas más elementales de la economía, sino del derecho”.
No es la primera vez que las relaciones con Chile son amenazadas por alguna sobreactuación del presidente argentino

Como se ve, se trata de opiniones que cualquier persona más o menos sensata puede suscribir. Es más, son muchos los argentinos que mantienen tesis semejantes, o todavía más radicales. En cuanto al incumplimiento de los contratos, la opinión generalizada entre el empresariado español es totalmente coincidente con la tesis manejada por Walker en su artículo, por más que el discurso manejado en la Argentina frente a las autoridades y por razones obvias sea otro. Sin embargo, cuando se produjo su nombramiento como canciller y la prensa argentina reprodujo sus palabras, la ira presidencial rompió todos los diques de la prudencia. Según La Nación, de Buenos Aires, Kirchner dijo que “Esto no puede quedar así. Todo esto me ofende en lo personal; es ofensivo para el peronismo y, además, ese artículo destila argentinofobia”. Frente a esta actitud de clara confrontación, inicialmente destacó la paciente labor del ministro de exteriores Rafael Bielsa, que una vez más tuvo que hacer de bombero para desactivar un contencioso artificialmente creado por su jefe, como el de la regañina a los empresarios españoles en Madrid. Sin embargo, insistiendo en la línea presidencial, tanto el propio Bielsa como su jefe de gabinete, Eduardo Valdés, retomaron el discurso de dureza. Valdés, tras advertir del riesgo de que la posición de Walker “sea tomada como la del propio Estado chileno”, advirtió que el peronismo “forma parte de la identidad de nuestro pueblo”. Como recordó un comentarista chileno, cabría pensar que al menos teóricamente “la Cancillería argentina representa al Estado y no a un partido, por conmovedor que éste sea”.

En realidad no es la primera vez que las relaciones con Chile son amenazadas por alguna sobreactuación del presidente argentino. Ocurrió en noviembre del año pasado en unos incidentes de espionaje en el consulado argentino de Punta Arenas, volvió a suceder con la crisis del gas y con las posteriores negociaciones con Bolivia, aunque de momento esta es la guinda del pastel. Por eso cabría preguntarse ¿qué quiere el presidente Kirchner con todo esto?, ¿para qué tensar tanto las cuerdas en estos acontecimientos que sacan lo peor del nacionalismo argentino?, ¿por qué Kirchner se enfada con Lagos, por semejantes tonterías y no con Fidel Castro o con Hugo Chávez, por cosas más serias, como las amenazas a la democracia o las violaciones a los derechos humanos? Quien mejor definió la situación es el embajador de Chile en Buenos Aires, Luis Maira, calificándola de “bastante lamentable” y añadió “todo es una cadena de situaciones desafortunadas que tenemos que superar”. Con todo, superar la crisis va a llevar su tiempo. De momento, se ha suspendido para algún momento de 2005 la visita de Kirchner a Santiago prevista para noviembre próximo.
La verborrea de muchos líderes políticos latinoamericanos no entiende que parte de la labor del estadista es educar al soberano

Y aquí es donde entra el realismo mágico, relacionado con la verborrea de muchos líderes políticos latinoamericanos que no entienden que parte de la labor del estadista es educar al soberano, aunque en realidad se olvidaron previamente del sentido de la política y de ser estadistas. ¿Qué se puede esperar de un presidente que señala que “la solución para la discusión de la deuda se encontrará sin claudicar, sin arrodillarnos, sin bajar los brazos y levantando los valores de nuestra patria”?, ¿Por qué no se dice que la solución se encontrará negociando y trabajando en vez de agitar permanentemente los valores del nacional-populismo? Resulta frustrante para muchos argentinos ver que sin estridencias pero con mucho trabajo la economía chilena crece de forma sostenida, la argentina también aunque no se paga la deuda, y ha reducido de forma importante la pobreza.

Una de las variables mágicas del discurso de muchos políticos latinoamericanos es su unidireccionalidad, lo que significa que sólo se escucha aquello que dicen los demás, pero no las propias palabras. En esta ocasión el gobierno argentino sólo se habría sentido satisfecho con el cese o la renuncia del nuevo canciller chileno, algo totalmente improbable. Sin embargo, habría que señalar que cuando era gobernador de la provincia de Santa Cruz Kirchner tuvo posturas, y palabras, claramente antichilenas. ¿Habría supuesto esto que en su momento los chilenos debieron haber protestado y exigido el relevo presidencial? En más de una oportunidad el nacionalismo setentista (de los años setenta) del presidente Kirchner cuestionó los serios avances que se daban para resolver los contenciosos pendientes con Chile por cuestiones limítrofes.
Mientras en América Latina la magia siga dominando a la realidad y la racionalidad sea preterida por la voluntad de las personas y no adecuada al peso de las instituciones el futuro de la integración regional seguirá en entredicho

Ahora bien, no se crea que lo del realismo mágico es patrimonio de Kirchner, o de una cierta forma de hacer política más o menos cercana al populismo. Lamentablemente no es así. Unos y otros caen en el mismo error. Véase, por ejemplo, la difícil relación que mantiene el presidente Lula con la prensa que no le es afecta, como se vio en el suceso con el corresponsal del The New York Times. También acaba de pasar en el Uruguay. El otro país del Río de la Plata afronta a fin de octubre unas decisivas elecciones presidenciales, que según las encuestas le pueden dar el gobierno al Frente Amplio, lo que por primera vez en su historia permitiría la llegada de la izquierda al poder. Pues bien, el canciller uruguayo, Didier Opertti, acaba de transmitir a la Argentina y Brasil el desagrado de su gobierno por unas declaraciones de Anibal Ibarra, alcalde de Buenos Aires, y Marco Aurelio García, asesor del presidente Lula. Pareciera que Uruguay, Brasil y Argentina no formaran parte del Mercosur o que Chile y Argentina no tuvieran por delante un venturoso proceso de integración y de proyectos en común. Mientras en América Latina la magia siga dominando a la realidad y la racionalidad sea preterida por la voluntad de las personas y no adecuada al peso de las instituciones el futuro de la integración regional seguirá en entredicho.
  • Suscribirse





    He leido el texto legal


  • Reseñas

    Tras las huellas de Sabino Arana, de Antonio Elorza (reseña de Rogelio López Blanco)
  • Publicidad

  • Autores