Director: Rogelio López Blanco      Editora: Dolores Sanahuja      Responsable TI: Vidal Vidal Garcia     
  • Novedades

    Wise Up Ghost, CD de Elvis Costello and The Roots (por Marion Cassabalian)
  • Cine

    El intercambio, película de Clint Eastwood (por Eva Pereiro López)
  • Sugerencias

  • Música

    Living Proof, CD de Buddy Guy (por Marion Cassabalian)
  • Viajes

  • MundoDigital

    ¿Realmente hay motivos para externalizar la gestión de un website?
  • Temas

    El malestar de Oriente Próximo
  • Blog

  • Creación

    El Incendiario, de Miguel Veyrat
  • Recomendar

    Su nombre Completo
    Direccción de correo del destinatario
Carlos Malamud es profesor Titular de Historia de América Latina de la UNED e investigador principal del Real Instituto Elcano

Carlos Malamud es profesor Titular de Historia de América Latina de la UNED e investigador principal del Real Instituto Elcano



Baltasar Garzón

Baltasar Garzón

Rafael Sebastián Guillén, (a) "Marcos"

Rafael Sebastián Guillén, (a) "Marcos"


Análisis/Política y sociedad latinoamericana
Marcos habla (¿ataca?) de nuevo
Por Carlos Malamud, lunes, 6 de enero de 2003
A fines de noviembre de 2002, y después de algo más de un año de silencio, Rafael Sebastián Guillén, alias subcomandante Marcos, decidió reaparecer públicamente. Para tan sonada ocasión envió un mensaje escrito a un cuasi ignoto rockero madrileño y en vez de referirse a lo que teóricamente mejor conoce (la postración de los indígenas de Chiapas) lanzó, con su discutible sentido del humor, una sarta de insultos a algunos personajes públicos españoles (el rey Juan Carlos, Felipe González, José María Aznar y Baltasar Garzón) y contra la democracia y la justicia españolas, a la vez que hacía una encendida defensa del terrorismo etarra.
Marcos llevaba callado demasiado tiempo, mucho más que en cualquier ocasión anterior. Esto resulta incomprensible en un ser tan verborrágico y devoto de los medios de comunicación, a los que ha convertido en su razón de ser y en la clave de su estrategia revolucionaria. Como bien ha recordado Carlos Monsivais, sin ellos y sin su hasta ahora permanente defensa de los intereses indígenas, Marcos no es nadie. Por eso, el interminable blackout informativo había dado lugar a numerosas especulaciones en base, casi siempre, a la misma pregunta: ¿dónde estará Marcos? ¿qué se habrá hecho de él? Mientras algunas respuestas apuntaban a su presencia en Europa, más concretamente en París, otras hablaban de una grave enfermedad. También estaban quienes apostaban a que su silencio se debía a que las bases zapatistas habían rebasado al subcomandante y a otros mandos intermedios y pululaban fragmentadas en la Selva Lacandona. El historiador Antonio García de León cree que el EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) “ha entrado en una dinámica de confrontación local con otras bases campesinas de Chiapas, con las que se disputa territorios y bases sociales”. Con la intención de rebatir esta idea, numerosos zapatistas ocuparon pacíficamente la noche del 31 de diciembre, la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, para celebrar no sólo la llegada del año nuevo, sino también el noveno aniversario del levantamiento que llevó al estrellato intergaláctico al EZLN. De todas formas el futuro zapatista sigue siendo la principal fuente de conflictos internos: ¿hay que dejar las armas y convertirse en un partido político?; ¿hay que negociar con las autoridades federales y estatales y aceptar en bien de las comunidades indígenas las líneas de ayuda aprobadas?

Algunos de los más firmes partidarios de Marcos, como Manuel Vázquez Montalbán o el historiador mexicano Armando Bartra, salieron rápidamente en defensa del ausente, justificando con diversos argumentos la falta de la palabra zapatista y consideraron que no era una conducta “tan anormal”. ¡Vaya uno a saber qué es la normalidad zapatista! Vázquez Montalbán, ante la pregunta que le dirigió el presidente Fox de si sabía por qué Marcos permanecía callado, respondió ingeniosamente: “no están en silencio, lo que pasa es que usted no oye”. Como siempre la responsabilidad está en el otro y no en el emisor del mensaje. En otra ocasión Vázquez Montalbán dijo: “igual nos equivocamos y tiene un problema de salud, pero creo que el subcomandante Marcos no experimenta la urgencia de estar constantemente en el candelero. Su estrategia de comunicación es muy acertada porque ya otras veces se ha permitido largos silencios para evitar quemar tanto al mensaje como al mensajero”. Para Bartra, el silencio les da una “enorme presencia ausente”, al estimar que cuando no hay un interlocutor lo mejor es callarse.
El fenómeno mediático de Marcos está “extremadamente debilitado” ante su acumulación de errores, comenzando por la promesa incumplida de pasar a la lucha política pacífica dentro de un marco civil

En una línea mucho más realista, García de León señalaba al periódico mexicano Reforma que no le preocupaba el silencio de Marcos, “sino la falta de alternativas de todo el movimiento que está atrás de su vocero, porque en la perspectiva de los años se advierte que todas sus iniciativas, que en su momento generaron una gran respuesta, nunca tuvieron una columna vertebral que las soportara”. Por eso, la gran cuestión que se plantea en este punto es qué estructura política estable, duradera y con futuro construyó el EZLN en todos estos años, más allá de las tan mentadas comunidades o ayuntamientos autónomos. La pregunta se dirige a organizaciones con voluntad de trascender y con vocación de servicio al pueblo, como el PT brasileño. Dicho de otra manera, por qué Lula sí fue capaz de llegar al poder y por lo que se ve Marcos ni siquiera se lo plantea. Aquí no vale la tan manida explicación del propio Marcos de que el EZLN es una nueva forma de hacer política y que no quieren el poder. Para eso no se construye un Ejército, ni se le dota de mandos (comandantes, subcomandantes, mayores, etc.). Un ejército es poder y sus jefes y oficiales más poder todavía.

Roger Bartra, primo de Armando, señaló al mismo periódico mexicano que el fenómeno mediático de Marcos está “extremadamente debilitado”, dada su acumulación de errores, comenzando por la promesa incumplida de pasar a la lucha política pacífica en un marco civil. Por eso llama la atención la forma en que Marcos rompió su silencio, cargando contra personalidades e instituciones clave de la democracia española. Menos comprensible resulta la actitud de todos aquellos, comenzando por el propio juez Garzón, que mostraron su sorpresa ante el respaldo de Marcos al terrorismo de ETA. ¿Cómo es posible que el máximo defensor de una causa justa y noble como la de los indios chiapanecas, que alertó al mundo de su lamentable situación, salga en defensa de quienes no tienen el mínimo respeto por la libertad, la dignidad humana o la democracia? Tanta candidez choca con los objetivos reales de quienes mandan el llamado Ejército Zapatista, al denotar un profundo desconocimiento de su origen, de la matriz ideológica de su máximo dirigente y de su apego a la clandestinidad en lugar de la política de masas. También se observa a una cierta izquierda latinoamericana aún no convencida de la caída del Muro de Berlín y que sigue soñando con la revolución popular y socialista. Como los proletarios dejaron de ser la vanguardia revolucionaria, hay que reemplazarlos por otra que, necesariamente, sale de los grupos marginales u oprimidos, sean éstos indígenas, mujeres, homosexuales, antiglobalización, okupas o cualquier otro que emerja y tenga algo que decir. Por eso siguen insistiendo en la revolución (con mayúscula), como Hebe Bonafini: “Creemos que el único camino para Latinoamérica, para nuestros pueblos, es la Revolución. Sin Revolución no va a haber libertad, todas las cosas son para ellos: las elecciones son para ellos, para los políticos, para los corruptos, para los que habitan el congreso, ese gran charco de mierda donde todos se revuelcan, todos se pelean...”.
No es este el lugar para hablar de democracia, y menos de democracia representativa, ya que Marcos, al reafirmarse en sus raíces combatientes y guevaristas, nos recuerda su profundo desprecio por la democracia burguesa

Resulta muy reveladora la fundación en Apodaca, estado de Nuevo León, de la casa-museo del Dr. Margil Yáñez, que intenta ser un homenaje a la guerrilla mexicana, especialmente a las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), antecesoras inmediatas del EZLN. A nuestro propósito importa no sólo el contenido de la muestra, del que luego hablaré, sino también del escrito de apoyo de Marcos a la empresa. En el programa de la exposición (“La rebelión de los 70 nace en silencio, crece en silencio, vive en silencio”) se leen algunas palabras del subcomandante como éstas: “En esta casa museo se encuentran testimonios de una parte fundamental de nuestra historia como zapatistas, historia de la que estamos orgullosos y, en la medida de nuestras posibilidades, tratamos de honrar”. Ni una palabra autocrítica sobre un pasado marcado por la violencia y la lucha armada, sino todo lo contrario. Mientras los marcólogos se esfuerzan en presentar una guerrilla virtual, sin armas y que no mata, más cercana a San Francisco de Asís que al Che Guevara, Rafael Sebastián Guillén se empeña en todo lo contrario al reivindicar sus orígenes, que explican por qué el zapatismo mantiene su estructura militar y sus mandos castrenses, sin encontrar formas para la lucha política. No es este el lugar para hablar de democracia, y menos de democracia representativa, ya que Marcos, al reafirmarse en sus raíces combatientes y guevaristas, nos recuerda su profundo desprecio por la democracia burguesa y su apuesta por el “Patria o Muerte” o como dice en una proclama: “el deber es toda la muerte”. Como parece que la poesía inspira a quien se aproxima a la guerrilla, las FARC nos recuerdan ahora que “el terrorismo se ve según la ventana a la que nos asomamos para contemplar el atardecer”.

Margil Yáñez fue el padre de Fernando Yáñez Muñoz, alias comandante Germán, a quien se acusó de ser uno de los máximos dirigentes del EZLN. En su casa museo se exponen actualmente distintos objetos propios de la vida en clandestinidad de cualquier organización guerrillera, como escondites para guardar armas y documentos o para proteger a las guerrilleros tras el robo a un banco con fines expropiatorios. En la muestra también se exhiben manuales de guerrilla urbana, libros y panfletos de las FLN o un video de entrenamiento militar del mismo grupo. Guillermo Sheridan escribió en Reforma: “El museo de Apodaca evoca la casa de Nepantla donde, en 1974, el Ejército mexicano y un grupo de las FLN sostuvieron “una batalla heroica” (es decir, una derrota con muchos muertos). Hay también una foto de Deni Prieto Stock que, según el reportero emocionado, “desde entonces se convirtió en leyenda” (es decir, en cadáver). Fueron varias muchachitas muertas para las que el deber fue la muerte toda. Su muerte brutal me sigue sublevando... Es una muerte, la de Deni, que respeto, aunque no la abarco. Si abarco en cambio la vida de los responsables de su muerte, pero no la respeto. Deni no merecía un museo, merecía vivir”.
Llama poderosamente la atención el profundo desconocimiento de Marcos de lo que el País Vasco es o significa en el imaginario de los gudaris (soldados vascos)

En el apoyo a ETA y a la noble causa del pueblo vasco, cruel y salvajemente oprimido por el Estado español, Marcos coincide con líderes tan reputados de esa izquierda latinoamericana ya aludida, como Rigoberta Menchú o Hebe Bonafini, simpatizante de Batasuna y de cuanto ella proclama. Muchos de sus dirigentes han sido paseados y adoctrinados en los territorios liberados de Euskadi, controlados por los cachorros de Jarrai, o visitados una y otra vez en la Selva Lacandona por el aparato internacional de ETA para explicar en Chiapas la nobleza de su lucha. Por eso llama la atención el desconocimiento de Marcos de lo que significa el País Vasco en el imaginario de los gudaris (soldados vascos). ¿Cómo se explica, si no, que en la memorable carta de Marcos reseñada al comienzo de este artículo, Navarra se sitúe junto al resto de las nacionalidades y comunidades autónomas españolas, separada del proyecto panvasco de una Euskal Herría unida e independiente? Marcos se asemeja más a un nacionalista español que a uno vasco, salvo que su gran respeto por el derecho de autodeterminación de los pueblos admita la postura de navarros y vasco franceses a renunciar a semejante aventura, ni siquiera en la versión más edulcorada del lehendakari Ibarreche.

Fernando Savater, en las páginas de El País, fue muy contundente al referirse a Marcos y Euskadi como para extenderme al respecto: “Personalmente, a mí lo que Marcos diga o deje de decir sobre casi todo cuanto va más allá de Chiapas me trae al pairo. Como subproducto subversivo del subdesarrollo, el subcomandante es aceptable y útil; como subterfugio para subalternos europeos con mala conciencia subrepticia, roza lo subnormal”. Para concluir mi reflexión sobre su carta y la respuesta a Garzón haré dos comentarios más, uno sobre su alusión a Pinochet y otro sobre las condiciones puestas para discutir acerca de lo divino y lo humano. Sobre Garzón y Pinochet dijo Marcos: “el clown Garzón ha declarado ilegal la lucha política del País Vasco. Después de hacer el ridículo con ese cuento engañabobos de agarrar a Pinochet (que lo único que hizo es darle vacaciones con los gastos pagados), demuestra su verdadera vocación fascista al negarle al pueblo vasco el derecho de luchar políticamente por una causa que es legítima”. Al respecto del cuento engañabobos Monsivais animó a Marcos a mantener la misma imagen en Chile, especialmente ante las víctimas de la dictadura militar y de sus familiares.
El problema es que el subcomandante mide y analiza la realidad en términos bélicos o militares y resume todo en una cuestión de ganadores y perdedores, ya que para él el intercambio de ideas es como la guerra

Tan duro fue el comentario para los chilenos, que otro fan suyo, el profesor Marcos Roitman, tuvo que recordarle el “no es eso, no es eso”, aunque en un marco de gran respeto, no fuera a ofender al líder supremo. Con gran libertad de espíritu Roitman afirmó: “Con orgullo debo señalar que... la conciencia crítica latinoamericana y de los pueblos indígenas pasa por Chiapas, para ser más específico por el EZLN. No se trata de adular o engrandecer una lucha tan desigual en armamento convencional, pero nivelada cuando emerge la palabra diáfana con verdad en el rostro color de la tierra. Sólo así es posible entender la entrega que supone formar parte de un ejército regular de liberación insurgente en tiempos en los que acecha la cobardía. Durante estos años de existencia pública del EZLN, su palabra, subcomandante, junto a la de quienes componen la comandancia revolucionaria, ha cambiado el mundo. La guerra por la palabra se está ganando”.

Tras la elegante carta de Garzón de réplica a tanto insulto (que el magistrado nunca debió escribir), Marcos dio una nueva muestra de mala fe. Se mostró dispuesto a aceptar el reto de Garzón, emplazándolo a debatir en Tenerife a principios de abril, con unas normas más propias de una justa medieval que de un debate intelectual. El problema es que el subcomandante mide y analiza la realidad en términos bélicos o militares y resume todo en una cuestión de ganadores y perdedores, ya que para él el intercambio de ideas es como la guerra. Por eso propone que un jurado de siete miembros (tres elegidos por él y cuatro por Garzón) decida quién es el ganador. Ante tanto delirio, el magistrado de la Audiencia Nacional no debería volver a caer en la trampa de un acto circense como el propuesto. Según Marcos, si Garzón es el ganador tendrá derecho a desencapucharlo. Pero si él gana, el juez español deberá defender a los zapatistas en cuanta causa de delitos contra la humanidad denuncien, ya sea contra el presidente Zedillo, a quien se responsabiliza por la matanza de Acteal, o contra las autoridades españolas, acusadas de complicidad con las agresiones a los pueblos indios mexicanos. Está clara la mala fe y la desproporción de sus demandas, dado que, de seguir ese camino, se acabaría juzgando a cuanto gobierno mantenga relaciones con México. Abundando más en su delirio señala que si pierde; “se someterá a la acción de la justicia española para que lo torturen (justo como torturan a los vascos cuando son detenidos)”. Parece que la única justicia que maneja el subcomandante es la que aplican los propios zapatistas a los indígenas de Chiapas que no comulgan con sus usos y costumbres. Para este viaje, incluidos los ataques personales, mejor hubiera sido que el subcomandante hubiera seguido en silencio.
  • Suscribirse





    He leido el texto legal


  • Reseñas

    Reseña Premio Planeta
  • Publicidad

  • Autores