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    AUTOR
Iñaki Ezkerra

    GÉNERO
Ensayo

    TÍTULO
ETA pro nobis. El pecado original de la Iglesia vasca

    OTROS DATOS
Barcelona, 2002. 273 páginas. 16 €

    EDITORIAL
Planeta




Reseñas de libros/No ficción
Cuando la Iglesia toma partido
Por Rogelio López Blanco, miércoles, 16 de octubre de 2002
El periodista y escritor Iñaki Ezkerra combina con destreza su propia experiencia, el análisis de la trayectoria de la Iglesia del País Vasco, la presencia y acción de las entidades cívicas que luchan contra el terror y una serie de episodios concretos de la historia eclesiástica vasca, a modo de ilustración, para elaborar una denuncia rigurosa y bien articulada del acertadamente denominado nacionalcatolicismo vasco.
Describe sus elementos estructurales que, en simbiosis con la estrategia y el proyecto nacionalista, le han conducido y hecho responsable del ambiente de dejación moral en el que está sumida Euskadi debido a los crímenes del nacionalismo terrorista y sus sicarios y muy especialmente a la ambigüedad cómplice tanto del PNV como de la propia Iglesia.

Aunque escrita por quien se reconoce como agnóstico, es cierto que no es una obra dirigida contra Iglesia. Al contrario, del roce ha surgido el cariño y de este modo se puede decir que más bien nos encontramos con un homenaje a los creyentes abandonados y los clérigos que resisten las amenazas y represalias de las jerarquías pronacionalistas y, sobre todo, se trata de una apuesta decidida por una alianza entre esos sectores y aquellos otros de signo opuesto en lo religioso, ateos y agnósticos, para olvidar viejos rencores anticlericales e incomprensiones clericales y dar la batalla contra ese intento totalitario de signo nacionalista excluyente que se está imponiendo poco a poco en el País Vasco.

Lo más interesante es que el planteamiento del periodista se hace desde preguntas cuyas respuestas sólo se pueden encontrar en el ámbito interno eclesiástico vasco. La primera y elemental duda es por qué no hay ningún miembro de la Iglesia vasca amenazado o represaliado por el terror, por qué esa equidistancia en las declaraciones de las jerarquías, por qué esa falta de piedad hacia las víctimas y esa preocupación por la suerte de los verdugos y sus familiares a quienes se ayuda y comprende,....
En este orden de cosas, la ira del Dios bíblico sería asumida aquí por la acción de ETA. Se trataría de la deificación de una organización que vendría a ser una suerte de brazo justiciero por los pecados de la sociedad vasca, la verdadera culpable

La razón de esta perversión tan clamorosa la encuentra en un capítulo fundamental, el proceso de permutación de la religión por la ideología nacionalista, de tal forma que esta última se ha ido instalando de forma única, o en combinación con la religiosa, en las mentes, implicando idéntico tipo de valores y resortes instintivos. La transmutación está acompañada por otro proceso de igual importancia e idéntico tipo de molde que es la derivación de la culpa judeo critiana en culpa nacional, es decir, la transferencia de la responsabilidad por el comportamiento injusto y los pecados a la frustración por la no consecución de la idea nacional, entendida por secesión, recuperación del idioma o mantenimiento de la pureza étnica.

En este orden de cosas, la ira del Dios bíblico sería asumida aquí por la acción de ETA. Se trataría de la deificación de una organización que vendría a ser una suerte de brazo justiciero por los pecados de la sociedad vasca, la verdadera culpable. Así, como suele desprenderse de las alocuciones y textos de las jerarquías católicas vascas, la culpa es de todos, la culpa se reparte entre todos, porque todos son culpables. Con lo cual las víctimas también lo son en alguna medida, mientras que los “justicieros”, es decir, los verdugos no serían más que meros agentes que simplemente cumplen una misión, arrostrando el consiguiente peligro, por lo que su situación ha de ser comprendida.

Esto, en una versión muy resumida, es el sustrato ideológico en el que se aposenta la simbiosis del nacionalcatolicismo vasco, esto es, del PNV y la mayor parte de la Iglesia vasca y a desvelar esas bases y sus mecanismos de funcionamiento, desde los sociológicos hasta los lingüísticos, junto con las alternativas para luchar contra ellos, como una verdadera reivindicación de las víctimas para que ocupen el lugar que merecen, dedica Ezquerra un libro que será imprescindible para conocer y profundizar en la realidad vasca.
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