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Cartel conmemorativo del Centenario de Ramón J. Sender.<br>Diputación General de Aragón

Cartel conmemorativo del Centenario de Ramón J. Sender.
Diputación General de Aragón


    GÉNERO
EXPOSICION

    TEMA
Cartografía de una soledad: una mirada sobre Ramón J. Sender (comentario de Margarita Márquez Padorno)

    OTROS DATOS
Lugar: Residencia de Estudiantes de Madrid (hasta el 20 de enero de 2002)
Horario: lunes a viernes de 11 a 15 horas y de 17 a 20 horas. Sábados y domingos de 11 a 15 horas.
Próximo lugar:
Museo Municipal de Huesca (desde el 21 de enero de 2002)




Sender en Madrid, antes de la Guerra Civil

Sender en Madrid, antes de la Guerra Civil

El escritor oscense en el exilio americano

El escritor oscense en el exilio americano

Caricatura del novelista

Caricatura del novelista

La firma del escritor aragonés

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Portada de la novela que le valió el Premio Nacional de Literatura en 1935

Portada de la novela que le valió el Premio Nacional de Literatura en 1935

Requiem, o Mosem Millam, una narración de la guerra Civil desde el exilio

Requiem, o Mosem Millam, una narración de la guerra Civil desde el exilio


Magazine/Cine y otras artes
Una cita con Ramón J. Sender
Por Margarita Márquez Padorno, domingo, 6 de enero de 2002
La Residencia de Estudiantes, en la madrileña colina de los chopos, ha recibido con el 2002 la exposición Cartografía de una Soledad, una mirada que sobre Ramón J. Sender ha realizado la Diputación General de Aragón con ocasión del centenario de su nacimiento. Pero no ha venido a Madrid la composición completa que para ilustrar vida y obra del escritor oscense formó la institución aragonesa. Las vitrinas expuestas, la labor de búsqueda hemerográfica así como las reproducciones de fotografías y los oleos son magníficos. Pero no dan idea de conjunto del escritor, sólo de su época y de los títulos de sus obras. Una vez más, la soledad de Sender, aislado del espectador que apenas se queda con lo superficial del personaje.
No hay mejor forma de acercarse a Sender que a través de una de sus novelas: Imán, su primera obra, Mister Witt en el Cantón, que le valió el premio nacional de literatura en el 35 y fue llevada al cine (como Réquiem por un campesino español) o la magnífica narración de la Guerra Civil Española, Crónica del Alba, escrita ya en su exilio. Pero no siempre tenemos el tiempo o el ánimo para enfrentarnos a sus libros. Ir a ver una muestra sobre el autor es también un modo ideal de conmemorar a uno de nuestros escritores más leídos en el mundo. Pero las exposiciones sobre personajes cuya obra no es gráfica, son más difíciles a la hora de su puesta en escena. Y este es el gran problema que ha tenido la conmemorativa de Sender en el centenario de su nacimiento. La Diputación General de Aragón ha exhibido en la biblioteca de Zaragoza hasta diciembre de 2001 una vasta exposición que ha quedado muy mermada a la hora de su traslado a Madrid.

En la Residencia de Estudiantes solo disfrutará de la misma el conocedor de la biografía del novelista oscense y no solo quien haya leído alguna de sus novelas o artículos. Como dato revelador, destaca la ausencia de imágenes del homenajeado (solo aparecen dos retratos realizados por Alfonso en la última etapa de su vida). Ningún panel biográfico indica su nacimiento, primeros pasos en la literatura, periplo vital y político, etc.

Así, sólo los que saben de Sender darán por sentado que las etapas en las que están divididas las fotografías, oleos y vitrinas con artículos periodísticos, ediciones de sus novelas y originales mecanografiados y manuscritos, corresponden a los diferentes episodios de su vida. Más que una exposición del personaje, es una muestra de su entorno: la Guerra de Marruecos, la Dictadura de Primo de Rivera, la llegada de la II República, la Guerra Civil, el exilio en México, la Tercera España,...

Para quien visite la misma y quiera acompañar las imágenes y ediciones con algo de la vida del personaje, puede que le interesen estas breves pinceladas de la biografía de Ramón José Sender: Nació en 1901 en la pequeña localidad oscense de Chalamera y murió en San Diego, California, ochenta y un años después. Su primera infancia transcurrió en Alcolea de Cinca, pero fue en Tauste donde inició sus estudios primarios para luego continuar estudiando en Reus y Zaragoza. En 1918 se trasladó a Madrid, donde colaboró en varios periódicos. Su carrera de novelista se inicia con Imán en 1930, relato periodístico sobre la Guerra de Marruecos. Es entonces donde adquiere conjuntamente sus conocimientos militares –llegó a ser un destacado alférez-, soltura en el periodismo y en la literatura, crítica política y militancia social. A pesar de su soledad, característica remarcada en esta exposición, fue un hombre muy apasionado y comprometido con su sociedad. Sus escarceos con la literatura social y el anarcosindicalismo a su vuelta de Marruecos, se ven plasmados en tres de sus novelas que le llevaron a la palestra de la actualidad, con las consiguientes alabanzas y enemistades: Orden público en1931, donde denunciaba el sistema policial del dictador Primo de Rivera, Siete domingos rojos (1932), en donde narra un hipotético intento de toma del poder por parte del proletariado madrileño y Viaje a la aldea del crimen (1934), relato del sangriento episodio de Casas Viejas, que precipitó la caída del gobierno Azaña en 1932.

En 1934 Sender visita Rusia donde conoce y admira el sistema comunista. Con Mister Witt en el cantón (1935) obtuvo el premio Nacional de Literatura al novelar con habilidad la insurrección cantonalista de Cartagena durante la I República de 1873. Al estallar la Guerra Civil pasó a la zona republicana y ocupó dentro del ejército el cargo de jefe de Estado Mayor en la 1ª Brigada Mixta, en la defensa de Madrid. Su ausencia de España en 1937 por asuntos graves de familia – su mujer, dos cuñados y un hermano suyo fueron fusilados en la zona nacional – fue muy criticada por diferentes mandos militares y políticos (como Líster) y al ser destituido de su cargo por los comunistas, aceleró su exilio en 1938, primero en Francia, y luego en México. Todos estos avatares los narra en su primera novela sobre la Guerra Civil, Contraataque, pero sus mejores obras sobre la contienda las realiza en su exilio en México, con las obras El Rey y la Reina (1949), Crónica del Alba (de 1942, pero revisada en 1962) o Réquiem por un campesino español (1953), escrita ya en su exilio definitivo, en los Estados Unidos, donde ejerció de profesor de literatura española y continuó su carrera de escritor.

A pesar de tan ajetreada y nada remunerada existencia, Sender continuó su prolífica literatura. Además de las obras descritas sobre la Guerra Civil, en su etapa mexicana destacan: El lugar de un hombre (1939), Mexicayotl (1940), Epitalamio del Prieto Trinidad (1942), y de su estancia en Estados Unidos: El verdugo afable (1952), Los cinco libros de Ariadna (1959), Las imágenes migratorias (1961), El bandido adolescente (1965), La aventura equinoccial de Lope de Aguirre (1968), La Tesis de Nancy (1969), En la vida de Ignacio Morel, que fue galardonado con el premio Planeta en 1969, Tanit (1970) y Nocturno de los catorce (1971).

Ramón José Sender no volvió a España hasta después de la muerte de Franco, en 1976, pero siguió vinculado a Estados Unidos hasta sus últimos días. Sus entusiastas declaraciones hacia el sistema americano a su llegada a España así como su anticomunismo feroz de su última etapa prolongaron el olvido institucional del prolífico escritor aragonés. Teníamos una deuda pendiente con él y parecía la conmemoración de su nacimiento una fecha ideal para saldarla. La exposición que se presentó con tal motivo en Zaragoza así lo hizo. Ahora, tenemos la oportunidad de ver una breve sinopsis de la misma en Madrid hasta el 20 de enero y después, la muestra marchará a Huesca, al Museo Municipal, a exponerse de nuevo de forma completa para los que quieran conocer al escritor en su lugar de origen.
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