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    GÉNERO
ARTE

    TEMA
Cine: crítica de la película Nueve reinas del director argentino Fabián Bielinsky (por Eva Pereiro López)

    OTROS DATOS
Dirección y guión: Fabián Bielinsky
Actores: Ricardo Darín (Marcos),
Gastón Pauls (Juan)
Leticia Bredicie (Valeria)
Nacionalidad: Argentina
Duración: 1h54min.
Premios: Cóndor de Plata de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de Argentina, 2000, por:
mejor película, director, guión original, actor (Ricardo Darín), montaje, fotografía, actriz de Reparto (Elsa Berenguer).
Festival Latinoamericano de Lérida: premio al mejor director y premio del público




Bredicie, Gastón y Darín e una escena

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El maetro y el alumno aplicado

El maetro y el alumno aplicado


Magazine/Cine y otras artes
Buscarse la guita
Por Eva Pereiro López, viernes, 2 de noviembre de 2001
El encuentro fortuito una madrugada entre dos estafadores de poca monta, es el comienzo de una alocada cuenta atrás. Los dos desconfiados desconocidos entablan una fructífera relación a lo largo de una única jornada que desembocará en el mayor negocio de sus vidas. No podrán permitirse duda alguna.
Marcos, Ricardo Darín, es el “profesional” experimentado, el que va a enseñar a Juan, el novato Gastón Pauls, a mentir con más credibilidad si cabe, porque de eso viven, del ingenio, de la picardía, de la imaginación.

Nos sumergimos en el fascinante mundo de hacer creíble una historia para engañar, del juego peligroso entre verdadero y falso, juego en el que se ve envuelto el espectador en un Buenos Aires que supura trapicheo por todos sus poros. En cada cruce de calles se entretejen verdad y mentira, nada ni nadie es fiable, y la duda y la desconfianza son constantes inmutables.

Un Buenos Aires gris y deshonesto alberga esta historia canalla, deslumbrantemente bien elaborada, que no decae ni siquiera al volver a encenderse las luces de la sala tal es la sorpresa del espectador que culmina en esa relajada y tranquila escena final, como en las mejores películas del género (y estoy recordando El Golpe). Y es que la imaginación y la rapidez mareantes de la película, son 24 horas en las que la cámara persigue a los dos protagonistas como ellos al engaño, bordan un sutil juego de espejos y de espejismos. Nunca se sabe de qué lado se está, del que engaña o es traicionado por el engaño, como en un cuento de un Cortázar espléndido.
Este último año está llegando a nuestras pantallas un cine latinoamericano joven, fresco y de calidad al que esta película contribuye con mayúsculas

La simpleza de la puesta en escena da paso a una trama compleja y muy calculada. Los dos protagonistas son los estafadores perfectos. El maestro y el novato ante una posibilidad inimaginable: el gran negocio, la oportunidad que todo “profesional” persigue, el gran reto que pone al límite su singular capacidad de mentir, se yerguen en una inusual jornada en la que la verdad siempre es un estorbo.

Un guión pulido y creíble, que no deja cabos sueltos y que retrata ese mundillo de manera fundada y realista, es el esqueleto imprescindible para que cada detalle encaje sin fisuras. Con buenos ingredientes individuales, sentido común e ingenio se pueden llegar a conseguir platos exquisitos. Y esta historia deja claro que el director, Fabián Bielinsky, maneja las piezas del puzzle con destreza suficiente para llevar su idea a buen término.

Este último año está llegando a nuestras pantallas un cine latinoamericano joven, fresco y de calidad al que esta película contribuye con mayúsculas. Historias interesantes e imaginativas que en ningún momento dejan de nutrirse de las distintas realidades de sus respectivos países, del factor humano siempre imprescindible, y que con medios humildes dan de lleno en la diana: intensidad, madurez y muy buen cine. ¿Acaso hace falta algo más?
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