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    AUTOR
Carlos Blanco Escolá

    GÉNERO
Biografía militar

    TÍTULO
La incompetencia militar de Franco

    OTROS DATOS
Madrid, 2000. 516 páginas. 3400 pesetas

    EDITORIAL
Alianza




Reseñas de libros/No ficción
El fraudulento prestigio militar de Franco
Por Rogelio López Blanco, sábado, 7 de julio de 2001
En esta obra, el coronel Blanco Escolá, especialista en Historia Militar, aborda una minuciosa obra de demolición de uno de los más relevantes mitos de la propaganda franquista: el supuesto prestigio de Francisco Franco como militar.
El título es sumamente ilustrativo de lo que el lector encontrará en sus páginas: un análisis riguroso de la formación y las acciones en las que intervino Francisco Franco, desde la etapa africana hasta el más que dudoso “éxito” alcanzado en la batalla del Ebro, que demuestra sus grandes carencias en el terreno militar, hasta tal punto que el autor califica su carrera de escandalosa. Lo cierto es que, pese a que el coronel Blanco, destacado especialista y profesor de historia militar, no es precisamente un rendido admirador del general, sus argumentos y pruebas, lejos de estar marcados por la parcialidad, parecen irrebatibles, constituyendo en su conjunto una auténtica obra de demolición del prestigio militar de Franco.
Las supuestas glorias de Franco, que han perdurado como su verdadero bagaje positivo (...) se demuestran faroles de extraordinarias proporciones y, lo que es más interesante, disimulan lo que en realidad es el objetivo político prioritario

En contraste con los panegiristas de Franco, que constituyen una larga nómina encabezada por los Millán Astray, Giménez Caballero, Manuel Aznar, Víctor Ruiz de Albéniz y Galinsoga, que se apoyaron en la vertiente militar de Franco para el proceso de mitificación de su figura, el coronel Blanco Escolá, que va desvelando sistemáticamente sus mentiras y exageraciones, destaca como eje real de su trayectoria la dimensión política, traducida en una insaciable ambición de poder. El contraste no puede ser mayor. Las supuestas glorias de Franco, que han perdurado como su verdadero bagaje positivo, tanto en su etapa de arrojado africanista como en su “maestría” en la dirección de la guerra, se demuestran faroles de extraordinarias proporciones y, lo que es más interesante, disimulan lo que en realidad es el objetivo político prioritario.
El caudillo en el plano militar (...) se muestra como un verdadero ignorante en el conocimiento del arte de la guerra

Así pues, aunque el texto se desarrolla en su mayor parte dentro del terreno militar, la clave explicativa está en dicha obsesión, la política, aunque ésta, que ilumina determinadas acciones absolutamente incoherentes desde el punto de vista militar, como el desvío para liberar el Alcázar de Toledo, cuyo fin propagandístico buscaba la consolidación de su jefatura sobre el mando rebelde, a costa de perder la posibilidad de que Madrid cayese poniendo fin a la guerra, no sirve para justificar las torpezas y desastres en las que incurre el caudillo en el plano militar, donde se muestra como un verdadero ignorante en el conocimiento del arte de la guerra.
Sólo la abrumadora superioridad de medios, proporcionados por la Alemania nazi y la Italia fascista, y las circunstancias de la política de apaciguamiento de las potencias democráticas le salvaron del desastre total

Sus debilidades en este ámbito fueron ocultadas o distraídas por sus turiferarios tras inmensas nubes de incienso, al tiempo que astutamente supo poyectar las responsabilidades de sus errores sobre los subordinados. Pero las pruebas de su incompetencia, muchas de ellas salidas de labios o escritos de colaboradores militares o aliados extranjeros, son irrebatibles, enorme defecto que en varias ocasiones estuvo a punto de acabar con las posibilidades de victoria del bando nacionalista. Solo la abrumadora superioridad de medios, proporcionados por la Alemania nazi y la Italia fascista, y las circunstancias de la política de apaciguamiento de las potencias democráticas le salvaron del desastre total.
Ese dominio de las coyunturas, la paciencia, la capacidad para improvisar y desviar la atención sobre lo que no le interesa es lo que le permite superar situaciones críticas, aprovechar el sinfín de circunstancias externas que le fueron favorables (...) y explotar las diferencias y divisiones entre las familias del régimen

Incompetencia militar, mediocridad y grisura son características del todo ciertas. Ahora bien, es imperativo encontrar la explicación a una permanencia en el poder tan prolongada e inicialmente los elementos que el autor aporta no parecen hacer comprensible esa perduración. Paul Preston, con el que está de acuerdo, en buena parte funda esa larga estancia en el terror y en la durísima represión que siguió a la derrota republicana. Aquí Blanco Escolá contribuye a enriquecer esta explicación destacando un factor más, desde luego nada intrascendente, el conocimiento militar de Francisco Franco sobre el corto espacio y el corto plazo, extraído de su experiencia marroquí, unido a un carácter cazurro apto para el regate, el juego con el tiempo y el conocimiento de las debilidades de los demás, a todo lo cual se suma su convencimiento de las posibilidades de la propaganda, conocimiento también adquirido en la etapa africana. Ese dominio de las coyunturas, la paciencia, la capacidad para improvisar y desviar la atención sobre lo que no le interesa es lo que le permite superar situaciones críticas, aprovechar el sinfín de circunstancias externas que le fueron favorables (apoyo germano-italiano, guerra fría, desarrollismo...) y explotar las diferencias y divisiones entre las familias del régimen, actuando como el árbitro dispensador de los favores de la corrupción y el reparto en la depredación del aparato del Estado.

Queda así configurado el retrato de un tipo mediocre cuya carrera militar se basó en el clientelismo de la camarilla que alimentó Alfonso XIII y en la desmesurada exageración publicitaria de sus éxitos africanos, y cuyos conocimientos militares, que nunca trató de ampliar, se fundaron exclusivamente en una guerrita colonial contra unos indígenas que, aunque rocosos y decididos, no constituían precisamente una potencia militar de primer orden.

Solo queda recomendar la lectura de este trabajo que coloca la cuestión en el campo de debate que corresponde: el de la revisión y desmitificación de una de los personajes históricos más abyectos de la historia contemporánea española, Francisco Franco, quien prolongó en su provecho y el de su clientela la división cainita entre los españoles, mandó y amparó torturas y matanzas indiscriminadas, y bloqueó durante décadas el acceso de España al rango que le correspondía de país civilizado y moderno.
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