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Carlos Malamud

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Hugo Chávez

Hugo Chávez


Análisis/Política y sociedad latinoamericana
El régimen chavista comienza a mostrar su verdadero rostro
Por Carlos Malamud, sábado, 16 de junio de 2001
Durante el pasado mes de mayo, el mes florido en el hemisferio norte, el comandante Hugo Chávez dedicó buena parte de su tiempo a viajar por Asia intentando ampliar el número de sus aliados. Para ello cuenta con un denso y oscuro caramelo, el petróleo, que sirve para lubricar más de una conciencia renuente a apoyar a tan peculiar personaje. Hoy se habla de algunos negocios con la Rusia de Putin, a la sombra de la excelente química existente entre ambos mandatarios. Mientras tanto, en su país, y como consecuencia de la radicalización del presidente, las cosas han empezado a complicarse, mientras aumentaban los rumores, luego desmentidos, de golpe de estado o de instauración del estado de emergencia. Las últimas y preocupantes noticias que llegan de Venezuela nos hablan de un aumento de la xenofobia en el círculo gubernamental.
El mensaje del comandante-presidente (¿o del presidente-comandante?) Hugo Chávez se radicaliza. Si en agosto de 1999 señalaba “Dios es el supremo comandante, seguido por Bolívar y luego por mí”, hoy el discurso se hace más intolerante. De ahí sus afirmaciones de que ante el “fracaso de su revolución pacífica sobrevendría otra armada”. Días más tarde, el 9 de junio, y en un franco ataque de nacionalismo xenófobo, señaló que había dado instrucciones para que a partir de ese día el “extranjero que venga aquí, a decir algo que sea una afrenta contra el país o el gobierno o el presidente o el pueblo sea expulsado de Venezuela” y que, “aquí mismo, en nuestra casa, no lo vamos a aceptar más, lo adelanto y lo alerto para que después no vayan a decir que Chávez [es] el tirano, la dictadura en Venezuela”.

Cómo no podía ser de otra manera, los extranjeros tienen la culpa de casi todo. Por eso hay que expulsarlos del país. Pero ojo, como la justicia todavía existe, las medidas se tomarán únicamente contra aquellos que son críticos con el régimen, como la política y ex candidata presidencial peruana, Lourdes Flores, quien en un seminario organizado por Eduardo Fernández, de la Democracia Cristiana local, osó comparar al comandante con Fujimori, una afirmación que sonó muy mal en los tiernos oídos del César. Sin embargo, en el paraíso sigue habiendo lugar para los genuflexos o para todos aquellos que siguen cantando las bondades del régimen, como los etarras refugiados en Venezuela o el nazi-fascista de origen argentino Ceresole, que funge de consejero aúlico del mandatario. Es curioso, cuando el PRI gobernaba en México y criticaba la presencia de aquellos extranjeros que apoyaban al subcomandante Marcos y al EZLN, eran numerosas protestas originadas en las voces críticas con esta vertiente más rancia del nacionalismo mexicano, sin embargo, todavía no se ha escuchado ningún cuestionamiento a estos brotes xenófobos.
Si tenemos en cuenta que Chávez hizo dictar una Constitución a su medida, que tiene un Congreso que le es mayoritariamente fiel y cuenta con una legislación favorable, comenzando por una ley Habilitante aprobada recientemente que le otorga amplios poderes, no se entienden sus deseos de instaurar el estado de excepción,

En mayo Chávez estuvo fuera de Venezuela durante veintiún días. Paseó su proyecto bolivariano por Rusia, Irán, Bangladesh, Indonesia (asistió a la reunión del Grupo de los 15), India, Malasia y China. Con este viaje, sus estancias en el extranjero durante sus ya dos años y medio de mandato suman casi cinco meses. Con un presidente tan viajero, tan ausente de la realidad de su país, o tan autista si se quiere, es difícil que la labor de gobierno tenga la necesaria tranquilidad y continuidad que requiere. Por eso llama poderosamente la atención que el gobierno se queje de la lentitud de los cambios que impulsa, especialmente en algunos temas concretos: corrupción, pobreza y justicia.

Si tenemos en cuenta que Chávez hizo dictar una Constitución (bolivariana) a su medida (el muchachito), que tiene un Congreso que teóricamente le es mayoritariamente fiel y cuenta con una legislación favorable, comenzando por una ley Habilitante aprobada recientemente por el Parlamento que le otorga amplios poderes, no se entienden sus deseos de instaurar el estado de excepción, que le permitiría gobernar por decreto. En realidad, lo inexplicable es el rumbo que está siguiendo la revolución bolivariana, una revolución que comienza a hacer agua por varias vías.
Los círculos bolivarianos estarían integrados por activistas y reservistas de la milicia y su creación ha llevado a algunos observadores a hablar de la cubanización de la sociedad venezolana. Su deseo de “profundizar el proceso revolucionario” está causando cada vez más alarma

La creciente irritabilidad de Chávez demuestra que los nervios le comienzan a fallar y que empieza a ver que no todo está atado y bien atado, como le aseguraban sus principales asesores. Y si esto ocurre se debe básicamente a la caída, lenta pero constante, en su popularidad, según constatan diversas encuestas, pero también a la fractura producida en sus propias filas, plasmada en la retirada de Patria Para Todos, de los militares del grupo F-4 y más recientemente del Movimiento al Socialismo (MAS) de la coalición progubernamental. Esto no ha hecho más que aumentar la soledad del Movimiento V República (MVR). De ahí también los intentos de formar los Círculos Bolivarianos, una réplica de los Comités de Defensa de la Revolución cubanos o de convertir al Movimiento Bolivariano RevolucionarioMBR-200 en el partido único, revolucionario por supuesto, del chavismo.

Los círculos bolivarianos estarían integrados por activistas y reservistas de la milicia y su creación ha llevado a algunos observadores a hablar de la cubanización de la sociedad venezolana. Su deseo de “profundizar el proceso revolucionario” está causando cada vez más alarma. Si hace más de dos meses convocó a un millón de reservistas para ser formados por los militares en oficios civiles y militares ahora ha propuesto a los vecinos a “organizar en cada esquina, en cada cuadra y en cada fábrica un círculo bolivariano”, aunque sin aclarar para qué quiere constituirlos. El vicealmirante retirado Iván Carratú advierte de que “cada semana sale un Hércules C-130 a Cuba con 300 venezolanos... que reciben entrenamiento en la isla sobre el funcionamiento y la estructura de los vigilantes revolucionarios”.
La retirada del apoyo popular puede explicarse, en cierta medida, por las cada vez mayores denuncias de corrupción, que afectan no sólo a algunos personajes muy cercanos al poder, sino también a ciertos militares de alta graduación

La retirada del apoyo popular puede explicarse, en cierta medida, por las cada vez mayores denuncias de corrupción, que afectan no sólo a algunos personajes muy cercanos al poder, sino también a ciertos militares de alta graduación (p.e., el general de brigada José Visconti Osorio, el coronel Rafael Hurtado Soucre o los teniente coroneles Eduardo García Bolívar o Néstor León Heredia). Una de las principales fuentes de negocios para algunos uniformados sería el operativo Bolívar 2000, pensado para reforzar la participación de las Fuerzas Armadas en la vida pública. El estado de excepción serviría entre otras cosas para limpiar el poder judicial de cuanto juez incómodo y molesto sigue existiendo en Venezuela. Este panorama se complica con un Tribunal Supremo dividido.

Ya lo afirmó claramente Chávez, si llegado el caso de declarar el estado de excepción, la Asamblea Nacional o el Tribunal Supremo de Justicia no lo aprueban, “convocaré un referéndum”. Total, ya ha pasado por siete elecciones. Sin embargo, cada vez se reduce más el respaldo popular que tiene y cada vez se alzan voces más críticas. Al mismo tiempo, ya ha acabado prácticamente con la mayoría de sus grandes opositotes. El problema, por tanto, es que se ha quedado sin enemigo al que oponerse. Por eso, el rearme de los partidos políticos tradicionales o la consolidación de algunas de las nuevas opciones planteadas son el mejor camino para, llegado el momento, acabar con el chavismo. Es de esperar que el nivel de desvarío del bolivarianismo no lleve a ninguna aventura sangrienta y extremadamente peligrosa...
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