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Una de las calles donde se desarrolla la película

Una de las calles donde se desarrolla la película

    GÉNERO
Drama

    TÍTULO
In The Mood For Love

    OTROS DATOS
Premios: Festival de Cannes (Premio de interpretación masculina); Festival de Hamburgo (Gran Premio Mejor Película); Festival de Montreal (Premio a la mejor película)

    DIRECCION
Wong Kar-Wai

    INTÉRPRETES
Mrs. Chan es Maggie Cheung
Mr. Chow es Tony Leung


    NACIONALIDAD
Francia-China

    DURACION
98 min.



Templo

Templo


Magazine/Cine y otras artes
Sentidos
Por Eva Pereiro López, sábado, 12 de mayo de 2001
Hong Kong, años sesenta. Dos parejas conviven en habitaciones alquiladas. Son vecinos, pero en los latidos del día a día sólo lo son Mrs. Chan y Mr. Chow: sus respectivos cónyuges están sistemáticamente ausentes por viajes de negocios.
Detallista y perfeccionista son calificativos apropiados para describir esta elegante historia de silencios, de gestos, de confidencias. La seducción ahoga la pantalla, es extrema por parte de los actores, de los vestidos que luce ella, miles, todos distintos, sedosos, floreados, colorinescos. La cámara mima a los protagonistas, nunca los pierde de vista, son ellos, constantemente. Movimientos insinuantes, suaves, sensuales, la música meciéndolos; cualquier gesto está perfectamente estudiado, se busca máxima precisión para sustituir a la palabra.

En ningún momento tenemos ocasión de ver al marido y a la esposa ausentes: mantienen una clara relación fuera de las pantallas, más allá de las fronteras, aunque sí están presentes en esos gestos mudos, en el diálogo delicado. Esa otra pareja queda implícitamente sugerida en cada escena. Pero dos aquí y dos allá, son siempre dos aquí.
Pieza a pieza, la película es el ensamblaje de una nueva pareja. Una escultura que Wong Kar-Wai detalla con preciosismo. No tienen pasado, no se menciona, pero ¿y futuro? Tampoco. Es una cuenta atrás

Mrs. Chan y Mr. Chow se acercan porque comparten el mismo secreto, intuido en sus primeros encuentros en los pasillos de la casa, en las calles cercanas; más tarde, irremediablemente real. Se acercan y empiezan a conocerse. Juegan a ser los que faltan. Sueñan ser la pareja que desearían tener, y lo son, cuando la realidad se desdibuja bajo una lluvia torrencial que los ha sorprendido en la calle. Les une un desarraigo común y el miedo, se ayudan a enfrentarse al anuncio de la infidelidad, ensayándolo incluso entre ellos una y otra vez, disciplinadamente. Se ayudan a parecer serenos ante el dolor que se hará derrota en boca de los otros.
Maravilloso cuadro es el que nos ofrece el director, maravillosos sus actores

Pieza a pieza, la película es el ensamblaje de una nueva pareja. Una escultura que Wong Kar-Wai detalla con preciosismo. No tienen pasado, no se menciona, pero ¿y futuro? Tampoco. Es una cuenta atrás: agotar el tiempo hasta que lo mil veces musitado sea definitivo. Existen mientras el secreto siga siendo secreto. Y la tradición cuenta que antes, muchos años antes, lo que se hacía cuando alguien tenía un secreto que no podía ser contado, era susurrarlo al agujero del tronco de un árbol y taparlo para siempre. Todo quedaba allí escondido, silenciado.

Se repiten los escenarios: sus oficinas, el pasillo, la calle, y la música, como si no hubiese evolucionado nada desde el principio de la película, como si viviesen en una burbuja que se perpetúa en el aire. El paso del tiempo sólo se advierte por el transitar de los elegantes vestidos de la actriz. Pero ellos sí han cambiado, sin embargo no pueden imponer su mutua conquista, no pueden repetir los pasos de los ausentes. Y él decide huir de Hong Kong en busca de su árbol, pero el secreto ya no es el que era.

Maravilloso cuadro es el que nos ofrece el director, maravillosos sus actores, asombrosa la perfección poética de esta historia de miradas y gestos sin respuesta. Deliciosa para los sentidos.
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