jueves, 01 de junio de 2006
Juan Pablo Fusi: “Identidades proscritas” (Seix-Barral, 2006)
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Este libro ilustra cómo el nacionalismo y el no nacionalismo son manifestaciones distintas de la identidad, la vida colectiva y la política de regiones y nacionalidades, y cómo éstas se forjaron en la historia como sociedades plurales


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Título: Identidades proscritas. El no nacionalismo en las sociedades nacionalistas
Autor: Juan Pablo Fusi
Editorial: Seix-Barral
Lugar y fecha: Barcelona, 2006
Páginas: 352
Precio: 19,50 €

Identidades proscritas analiza el no nacionalismo, es decir, las tradiciones nativas al nacionalismo en sociedades decididamente nacionalistas. Plantea, pues, una tesis sugestiva y polémica: que en las sociedades nacionalistas han existido siempre sentimientos de identidad no nacionalistas tan fuertes como el nacionalismo, y a veces más congruentes con la verdad histórica.

El País Vasco y Québec son ejemplos de nacionalidad dividida y pluralismo político. La tradición angloirlandesa fue decisiva para la historia y la literatura de Irlanda. La formulación del sionismo dividió a los judíos en torno a la cuestión de su identidad. Escocia tuvo un fuerte sentimiento nacional, pero el nacionalismo no fue nunca la fuerza política dominante. Liberales y comunistas no nacionalistas contribuyeron decisivamente a que Sudáfrica renaciera en 1991 como un país multirracial y democrático.

Juan Pablo Fusi ilustra cómo el nacionalismo y el no nacionalismo son manifestaciones distintas de la identidad, la vida colectiva y la política de regiones y nacionalidades, y cómo las mismas nacionalidades y regiones nacionalistas se forjaron en la historia como sociedades plurales. Una reflexión apasionante, objetiva y necesaria para abordar los retos políticos y sociales más difíciles del siglo XXI.

Juan Pablo Fusi (San Sebastián, 1945) fue Director de la Biblioteca Nacional de 1986 a 1990. Ha sido Secretario de Revista de Occidente y Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Cantabria y de la del País Vasco. En la actualidad es Director del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset y Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid. Especializado en historia del País Vasco y en el nacionalismo en los siglos XIX y XX, es autor, entre otros libros, de El País Vasco. Pluralismo y nacionalidad (1984), Franco. Autoritarismo y poder personal (1985), España. La evolución de la identidad nacional (1999), Un siglo de España. La cultura (2000), El País Vasco 1931-1937. Autonomía. Revolución. Guerra civil (2002), La patria lejana. El nacionalismo en el siglo xx (2003) y El malestar de la modernidad. Cuatro estudios sobre historia y cultura (2004). En 2000 recibió el Premio Montaigne de la Fundación Alfred Toepfer.

Según el historiador Juan Avilés, catedrático de Historia Contemporánea y crítico de El Cultural de El Mundo (18-5-2006): “...el interés de Identidades proscritas reside precisamente en eso, en su capacidad de mostrar, en muy pocas páginas, que los individuos reales que integran una comunidad nunca se amoldan al patrón único que por pereza intelectual se les suele atribuir y que, en el peor de los casos, ciertos nacionalistas pretenden imponer. Es más, entre quienes rechazan el patrón nacionalista destacan algunas de las mentes más creativas de sus respectivas comunidades”.

En una entrevista para ABC (18-5-2006), destacan dos planteamientos del profesor Fusi ante sendas preguntas del periodista Antonio Astorga:

-¿El no nacionalismo existe porque no se necesita politizar la identidad?

-Todos tenemos un sentimiento de identidad y de pertenencia a algo. Uno entiende el entorno en el que ha nacido y la circunstancia, por decirlo en términos orteguianos, le afecta más. Conoce casi por ósmosis las tradiciones e historias, las lealtades emocionales y no hay nada extraño ni censurable en esa identidad emocional. Otra cosa es convertir eso en sujeto y objeto de la política. Entiendo que uno puede ser liberal, demócrata, conservador, socialdemócrata, progresista... lo que fuese, y creer en los derechos de los individuos y en una determinada territorialidad, sea una nación, sea un estado nacional, sea una nacionalidad. Pero el nacionalismo es, entre otras cosas, politizar la identidad.

-¿Por qué el País Vasco es una nacionalidad escindida?

-Porque el nacionalismo vasco fue un factor de división desde el primer momento. El País Vasco, las provincias vascas -por lo menos Álava, Vizcaya y Guipuzcoa- bascularon hacia Castilla y después hacia España desde el siglo XII. Han sido bilingües desde la Alta Edad Media. Han contribuido sustantivamente a la Administración de la Corona de Castilla y a la del Imperio español en América. Muchos de sus nombres que cuelgan en las calles del País Vasco -Elcano, Loyola, Unamuno, Baroja, Maeztu, Zuloaga...- han estado muy vinculados a la cultura española. La aparición de un nacionalismo que define lo vasco como “lo euskaldún” y que aspira a una idea soberanista de lo vasco que incluía -y en parte sigue incluyendo- Navarra y el País Vasco francés es, por definición, un elemento de cohesión porque lesiona lo que es una parte de la Historia del País Vasco. Y plantea unos problemas que implican cambios territoriales y de identidad que dividen a la sociedad.

Aquellos interesados en conocer más a fondo las aportaciones de Juan Pablo Fusi, además de leer su última creación, Identidades proscritas, también disponen en la Red de otra entrevista en El Correo (12-5-2006), de un chat en El País (12-4-2006) y del texto de una conferencia impartida en La Fundación para la Libertad (5-4-2006), Raíces históricas del pluralismo vasco.

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NOTA: Este blog es una suerte de Escaparate dedicado a los libros, pero no a la crítica, sino a dar noticia de ellos a través de la información que proporcionan las editoriales y las revistas culturales.

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