Rogelio López Blanco
Así de escueto empezó ayer su
blog (6-6-2006)
Arcadi Espada: “Ayer, en la puerta de un edificio de Gerona, se apostó un grupo nacionalista, dispuesto a impedir el acceso a las personas que querían participar en un acto político. Cuando los hombres se atrevían a pasar los golpeaban. A las mujeres las pellizcaban, preferentemente en el culo.” ¡Qué moderados! Respetaron pechos y vaginas, si es que no hay nada como el “oasis”.
Todo ocurrió en Gerona, el lunes día 6, a partir de las siete de la tarde, cuando Espada y sus acompañantes, en representación de Ciutadans de Catalunya, pretendían entrar en el local donde iban a ejercer su derecho democrático a criticar el proyecto de reforma de Estatuto para Cataluña que se someterá a referéndum el día 18 de junio. El periodista y sus compañeros recibieron golpes, patadas, empujones, escupitajos y un sinnúmero de insultos entre los que se cuentan los tradicionales “hijos de puta”, “fascistas”, “ojalá os maten”, “¡Visca (viva) Terra Lliure!” (el antiguo grupo terrorista catalán del que formó parte el ex-conseller
Vendrell, de ERC), “fuera de Cataluña”, etc., junto con el novedoso e inmenso hallazgo de “¡inmigrantes”!, prueba fehaciente de la acogedora intención de esta chusma en caso de que tuviera el poder en sus manos. Quien desee tener una idea de cómo fueron los hechos desde dentro, recibiendo escupitajos y agresiones, puede leer las crónicas de
Victoria Prego en su
blog y en el diario
El Mundo (Al nacionalismo por el terror) y el que desee una versión más pormenorizada tiene a su disposición el relato del periodista
Jordi Bernal.
No sólo fueron los del grupo de Espada los que sufrieron el acoso de la jauría extremista, los 40 valientes que componían el público que acudió al acto también tuvieron que soportar el asedio de los insultos y arremetidas de esos indeseables, además de otros muchos que no pudieron entrar en el local por el bloqueo de la entrada.
No es la primera vez, hace meses, en diciembre de 2005, en otro acto de Ciutadans de Catalunya presidido por
Albert Boadella, Francesc de Carreras y
María Teresa Giménez-Barbat, que también tuvo lugar en Gerona capital, los extremistas nacionalistas catalanes, denominados Maulets, muy al estilo de los grupos de asalto euskonazis de Batasuna, boicotearon violentamente a quienes querían transmitir en libertad sus opiniones. Y no se trató tampoco de un hecho inusual, ni muchos menos, pues han sufrido acometidas y boicots estos últimos meses conferenciantes como
Jon Juaristi, Fernando Savater, Gotzone Mora, Aleix Vidal-Quadras, Fernando Caja y muchos otros en diferentes localidades catalanas, preferentemente en recintos universitarios, al amparo de la inhibición transversal del rector de turno, a cargo de estos grupos de nacionalistas catalanes violentos que podrían calificarse de paraterroristas.
En contraste con esta reacción, a diferentes y consagradas tribunas de Barcelona han acudido elementos significados del brazo político del terrorismo nacionalista vasco, como
Arnaldo Otegui, quedando de manifiesto el
seny y la capacidad de diálogo y comprensión de las posturas ajenas, por extremas que sean, que es tradicional observar en el establishment político, económico, social y periodístico que pastorea la sociedad catalana.
Pero lo peor no estuvo en los hechos en sí, por peligrosos y lamentables que fueran. Mientras se producían los acosos, la policía catalana, los Mossos d´Esquadra, a instancias de sus mandos políticos, se puso de perfil ante la embestida al grupo de Arcadi Espada en Gerona. Esta dejación de la defensa de la libertad de expresión, de reunión, de los más elementales derechos democráticos y cívicos, es la más clamorosa demostración del espíritu sectario y excluyente que anima a la casta gobernante catalana y la prueba de que hay una razón de fondo para que este tipo de atentados se vengan sucediendo porque no hay voluntad firme de atajarlos. La principal responsable es la Consejera de Interior de la Generalidad catalana,
Montserrat Tura, a quien la prensa local le ha dado una inexplicable fama de gestora eficaz y competente. Es difícil hacerse una idea de cómo pueden ejercer sus labores los consejeros incompetentes, a no ser que lo que parece sea la verdad, que se dejó indefenso al grupo de Espada a sabiendas de que algo así iba a ocurrir al grito de “¡que se jodan”!
Esta suposición viene avalada por dos hechos. El primero es el mencionado antecedente de diciembre del pasado año. Y el segundo, y principal, por si la poli catalana andaba despistada o muy liada buscando infructuosamente a las bandas que asaltan violentamente las casas de campo de un tiempo a esta parte, es que los mismos integrantes de Ciutadans de Catalunya habían advertido de que algo así iba a ocurrir con toda probabilidad, pues era notoria y pública la convocatoria del grupo extremista, los Maulets, a través de carteles y de la Red. Los Mossos disponían de pruebas suficientes para prevenir y evitar los acontecimientos. La plataforma es tajante en su denuncia.
Está visto que esta inhibición no parece haber sido algo fortuito o fruto de la incompetencia, pues los portavoces del cuerpo policial catalán aseguran “que no les constaba agresión alguna, a lo sumo `algún intercambio de empujones´”, según informa la corresponsal de
El Mundo (6-6-2006),
Marta Rodríguez Font. Vamos, como si fuera gente entrando en el metro en hora punta. Añade la periodista que los Mossos “niegan que hubieran descuidado la protección de los miembros de la plataforma antinacionalista. De hecho aseguraron que, al término del acto, escoltaron a los conferenciantes hasta sus vehículos”, lo cual es del todo cierto, tan cierto como que no evitaron las agresiones iniciales, tanto a los representantes de Ciutadans como al público asistente. Su argumento fue que “la conferencia estaba prevista en un edificio privado y que por lo tanto el filtro de acceso al recinto no es labor de la policía, sino de la organización”. La respuesta de los Mossos es típica de una policía política, de régimen de partido unificado y transversal. A la plataforma no le quedará otro remedio que formar grupos de autodefensa.
Pero hay más, en la prensa catalana se refleja muy bien el estado de relajación e indiferencia social ante los actos de agresión a quienes representan posturas contrarias a la doctrina oficial de nacional-catalanismo.
El Periódico de Cataluña (6-6-2006), medio dirigido por el hermano del consejero
Nadal (¡qué poco sentido de la estética!), da la primera en la frente al calificar, dentro de sus páginas dedicadas a “La campaña del referendo”, de “El incidente” al texto del artículo que lleva por título
Agresión de Maulets a un portavoz del grupo Ciutadans de Catalunya. Además de ningunear en ese título a la persona objeto central de la agresión, su contenido es muy revelador, primero porque la foto que acompaña es la de Espada dentro de un coche de los Mossos, con lo que pretende salvar así la cara del cuerpo policial catalán. El otro aspecto, el más denigrante, es haber recabado la opinión de los agresores: “Un portavoz de los Maulets negó ayer estas acusaciones y aseguró que fueron precisamente los acompañantes de Espada quienes les golpearon para impedirles que entraran en la conferencia. `Solo queríamos expresar libremente nuestra opinión, pero nos lo ha impedido echándonos a patadas y golpes del edificio”.
Anna Punsí, la redactora del texto, es muy considerada con los Maulets, pero podía haber echado un vistazo a las fotos de las agencias, habría visto quiénes se interponían delante de Espada y su gente cuando intentaban acceder al local. Por lo demás, la persecución de estas camadas negras a los miembros de la plataforma, por fin escoltados, una vez acabado el acto, invalida que la periodista aceptase escribir las flagrantes mentiras del portavoz catalanazi. Pero hay más elementos que ponen en duda la profesionalidad y la objetividad de esta cronista. En su día, los Maulets, con motivo de los sucesos de diciembre de 2006, habían advertido de “su decisión de `recibir como se merece al grupo de pseudointelectuales progres´”, añadiendo: “Responderemos siempre con la misma o más contundencia a quienes tienen como discurso el anticatalanismo visceral” (
El Mundo, 6-6-2006). ¡Ajá!
La Vanguardia muestra una foto, también significativa, del grupo ya protegido por la policía y dedica tres líneas al incidente: “ESPADA, VICTIMA. Independentistas radicales agredieron ayer en Girona a Arcadi Espada en un acto en defensa del no, según informó Ciutadans de Catalunya, plataforma que denunció que los Mossos no hicieron acto de presencia”. ¡Vaya manipulación más insidiosa! Foto con mosso protegiendo que viene a desmentir la denuncia de Ciutadans: el oportunismo no puede ser mayor, pues en otros medios se ven imágenes en las que no aparece ningún policía cuando va a empezar el acto, segundos antes de las agresiones. Tanto la foto de
La Vanguardia como la de
El Periódico corresponden a los momentos posteriores a la conclusión del acto, cuando, finalmente, han de escoltar y proteger al grupo de Espada. Esta es la veracidad, la fidelidad a los hechos que exhiben los dos principales diarios catalanes cuando se ha de informar de los proscritos.
Casi no ha habido condenas oficiales inmediatas de los demás partidos catalanes. Normal en estos lares.
Sin embargo, como el asunto ha tomado vuelo en los medios de comnicación de Madrid, ya ha habido reacciones en la prensa y los partidos catalanes después del impresentable retraimiento inicial. Véase la página en la Red de
El Periódico de Cataluña, convenientemente adobada por las palabras del hipócrita-cristiano y la de
La Vanguardia, por fin en plan decente ante lo explosivo del asunto. ¡Hay que ver cómo se cambia de actitud cuando el foco se centra!